Vicariato Apostólico de Madagascar (Sur)

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CRÉDITOS
Autor: Desconocido · Año publicación original: 1896 · Fuente: Anales.
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VICARIATO APOSTÓLICO DE MADAGASCAR (SUR)

I

«Un gran campo se nos ha abierto», decía San Vicente de Paúl á sus misioneros, cuando en 1648 les anunciaba que la Sagrada Congregación de la Propaganda había escogido nuestra Congregación para que llevase la luz del Evangelio á la isla de Madagascar.

Ninguna otra, tal vez, de sus empresas apostólicas puso tan de relieve el invencible valor de San Vicente y el celo de sus hijos.

Interrumpida la obra de su evangelización cuando pare­cía sucumbir la influencia de Francia en la grande isla afri­cana, se activó de nuevo en este siglo por manó de genero­sos obreros, é implantáronse obras de grandes esperanzas para la gloria de Dios en aquel país.

Por un decreto apostólico del 16 de Enero de 1896, la grande isla, administrada actualmente por el Ilmo. Sr. Cazet y los misioneros de la Compañía de Jesús, fué dividida en dos vicariatos. El vicariato del Norte continúa confiado á los Padres jesuitas, que han establecido ya obras conside­rables en Tananarive, la capital, y en muchas otras estacio­nes; en el Sur acaba de fundarse un nuevo vicariato, que comprende el Fort-Daufin, habiendo sido confiado á sus primitivos apóstoles los hijos de San Vicente de Paúl.

También, pues, ahora se les ha abierto un gran campo en una tierra evangelizada y santificada por sus hermanos los Nacquart, los Gondré, los Bordaisse, los Etienne.

II

He aquí el Breve pontificio:

ERECCIÓN DEL VICARIATO APOSTÓLICO MERIDIONAL DE LA ISLA DE MADAGASCAR

16 de Enero de 1896. LEÓN XIII, PAPA.

En cumplimiento del deber que Nos impone nuestro su­premo cargo apostólico, procuramos sacar todo el provecho posible de los acontecimientos que sobrevienen, para la feli­cidad, la prosperidad y arraigo de la religión católica y para la salvación eterna de los fieles; en particular aquellos acon­tecimientos que contribuyen á facilitar la administración de las cosas divinas, sobre todo en las regiones del mundo cris­tiano separadas por largas distancias de mar y tierra.

Habiéndonos, pues, expuesto nuestro venerable Herma­no Juan Bautista Cazet, Obispo titular de Sousena, Vicario apostólico de la isla de Madagascar, que su misión había tomado tal incremento que le parecía oportuno dividirla, y llamar, para trabajar en ella, obreros apostólicos de otro Ins­tituto; después de haber examinado con el mayor cuidado tan importante cuestión, de concierto con nuestros venera­bles Hermanos los Cardenales de Santa Iglesia Romana, en­cargados de los negocios de la propagación de la fe, hemos juzgado que debíamos concederlo.

Por tanto, Motu proprio y ex certa scientia, y después de un maduro examen de nuestra parte, por la plenitud de nuestra autoridad apostólica, en virtud de las presentes, di­vidimos la misión de Madagascar en dos Vicariatos apostóli­cos. Estarán separados por el vigésimosegundo grado de la­titud Sur, y llevarán respectivamente los nombres de vica­riato septentrional y de Vicariato meridional. Es nuestra vo­luntad que el Vicariato septentrional de Madagascar conti­núe confiado á los Padres de la Compañía de Jesús; y que el Vicariato meridional de Madagascar quede confiado á los Sacerdotes de la Congregación de la Misión, llamados Laza­ristas.

Queremos que las presentes Letras sean firmes, válidas y eficaces ahora y en lo venidero, obtengan su efecto pleno y entero en favor de aquellos á quien pertenece y á quien perteneciere; que todos los jueces, ordinarios y extraordina­rios, estén obligados á juzgar y á decidir al tenor de lo arriba dicho; y que sea nulo y sin valor todo lo que se hiciere con­trario á estas decisiones, por cualquier autoridad que fuere, con conocimiento ó sin él. No obstante la regla admitida por Nos y por nuestra Cancillería sobre los derechos: adqui­ridos que no deben ser quitados; no obstante las otras cons­tituciones y ordenaciones apostólicas y cualquiera otras prescripciones contrarias.

Dado en Roma, cerca de San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día 16 de Enero de 1896.

± Lugar del sello. C., Card. DE RUGGIERO.

III

Podrán hallarse interesantes pormenores sobre los traba­jos de los primeros misioneros, hijos de San Vicente de Paúl, en Madagascar, en la Vida del Santo (Abelli, libro II, capí­tulo IV), y muy particularmente en el tomo de Memorias de la Congregación de la Misión, dedicado á Madagascar.

Este año se ha publicado un estudio muy interesante bajo este título: Historia de la Misión fundada en Madagascar por San Vicente de Paúl, en 4°, ilustrado de 36 páginas.

Creemos que los lectores de los ANALES gustarán tener a la vista algunas noticias contemporáneas sobre la grande isla africana.

LA ISLA DE MADAGASCAR

Madagascar, la Cerna de Plinio, la Menuthias de To­lomeo, fue probablemente visitada por los árabes desde el siglo séptimo, y hacia el noveno, por los chinos o malayos, y por los persas, de los cuales desciende la poderosa tribu de los Hoyas ú Ovas. Parece que fue conocida de los europeos desde el siglo décimotercero o más tarde, porque el céle­bre navegante Marco Polo la señala con el nombre de Ma­dagascar, nombre que se le ha dado nuevamente; después de haber tenido por algún tiempo, durante el reinado de Luis XIV, el de isla Delfín, y que prevaleció sobre la deno­minación de los indígenas, que la llaman así literalmente, Grande tierra, en su lengua, o también Madacassa o Ma­decashea.

Los europeos no hicieron allí establecimientos hasta el siglo décimosexto. En 1506, diez años después de la expedi­ción de Vasco de Gama, el portugués Lorenzo de Almeida, volviendo de las Indias, fue arrojado sobre aquella tierra, para él desconocida, y a la cual llamó San Lorenzo, o ya fuese por ser éste su nombre propio, o por el día en que la descubrió; este solo dió a conocer las costas orientales. Al­gunos meses después D. Ruy Pereira, separado por la tempestad del almirante Tristán de Acunha, reconoció tam­bién algunas costas de la isla, y, después de haberse unido a su jefe en Mozambique, le hizo de ella una tan halagüeña descripción, que el almirante quiso hacer también un reco­nocimiento de las costas occidentales antes de volver a su patria.

Esa isla, una de las más grandes del Océano Índico y del mundo, tiene unas cuatrocientas leguas de largo con ciento veinticinco de ancho. Una cordillera de montes que la atra­viesa de Norte a Sur, forma hacia el centro la vasta llanura de Ankova, y da origen a una multitud de ríos y de corrien­tes desgraciadamente poco navegables, por las masas de tie­rra aluvión que arrastran, peñascos que los obstruyen y gran­des pantanos o lagos estancados en que, en parte, se pierden antes de llegar al mar. Las costas del Este no presentan sino una playa, sin radas para los buques, a excepción de la grande bahía de Antongil; y las costas del Sur no tienen más que tres puertos naturales: San Agustín, San Lucas, asiento del primer establecimiento francés, abandonado luego por Fort Dauphin. La longitud de la isla hace el clima muy varia do; como en todas aquellas tierras intertropicales, sólo hay dos estaciones, tiempo seco y tiempo de lluvias, cada una de las cuales dura unos seis meses. El suelo es también allí ge­neralmente de una fertilidad admirable, y muy rica la histo­ria natural. «Aquella es la tierra de promisión para los na­turalistas», escribía en 1771 Commerson de Lalande. En efecto: la flora de Madagascar abraza toda la escala vegetal, desde los árboles gigantescos hasta las plantas más delicadas. Allí se cultiva el arroz, la batata, la yuca, el maíz, las habas y casi todas las legumbres de Europa; las naranjas, los limo­nes, las moras, los albérchigos se hallan allí en abundancia; la viña crece naturalmente en la llanura central, pero los indígenas no saben hacer vino; la zoología no cuenta los enormes animales del centro de Africa, pero tiene muchas especies de jabalíes y de bueyes, todas las especies de monos, y de brillantes aves que centellean como flores o diamantes en las ramas de los árboles; los únicos reptiles que allí hay son serpientes no venenosas, y caimanes que pueblan los pantanos y los ríos; las ballenas juguetean sobre las costas, y los tiburones infestan las bahías.

A pesar de la variedad de origen y de costumbres, las tri­bus hablan una sola lengua, y aunque es varia la pronun­ciación, no es suficiente para introducir dialectos: la lengua malgache, análoga a la malaya, expresiva y suaves, bastante a propósito para expresar las ideas intelectuales.—(Maynard: San Vicente de Paúl, lib. VI, cap. IV.)

FORT-DAUPHIN (FUERTE DELFÍN)

Cuando los franceses tomaron posesión de Madagascar, se asentaron en el Sur de la isla, y dieron a su primer esta­blecimiento el nombre de Fort-Dauphin (Fuerte Delfín). El Sr. de Flacourt dejó el plano que nosotros reproducimos. La iglesia, que termina con una cruz, estaba a la derecha de la bandera puesta en el centro del fuerte, como puede obser­varse en el plano de Flacourt. En el día no quedan más que ruinas, bien que fáciles de conocer, de aquella primera ins­talación.

He aquí algunos pormenores debidos a algunos contem­poráneos, muy dignos de fe:

Fuerte Delfín es un puerto natural bastante bueno, el único que se halla en el sudeste de Tamatave: su clima es de los más saludables. La cristiandad católica de aquella ciu­dad se compone de tres elementos diferentes: los Blancos, criollos de la Reunión o de la isla Mauricia, no muy nume­rosos en Fuerte Delfín, pero todos católicos. Los Hoya, que es el pueblo conquistador y dominante, parte componen la guarnición y parte el ejército expedicionario, contándose en­tre ellos cierto número de católicos. Los Antanosy, indíge­nas de la región de Fort-Dauphin (Fuerte Delfín). Hasta el año de 1873 el P. Chenay, jesuita, no había podi­do reunir a los antanos por causa de las vejaciones del ejérci­to hoya que los obligaba a dispensarse. En 1893 una estancia prolongada en aquel lugar le puso en contacto con aquel pueblo manso, pobre, amigo de Francia y muy dispuesto a pasar al Catolicismo. «Si Ud. estuviese aquí—decía a un mi­sionero el Sr. Marchel, propietario generoso é influyente de aquella comarca—provocaría un gran kabari, convidando a él al rey Befiala, la reina de San Lucas y otros soberanos, y estoy seguro que obtendría de ellos la decisión de que todos sus pueblos, en los cuales se cuentan tantos católicos bauti­zados, se declarasen por nuestra santa fe». Aquel movimien­to habría encontrado indudablemente muy buena acogida, porque muchos antanos, bautizados en la Reunión y en la isla Mauricia, han difundido entre ellos el amor a nuestra santa Religión. El Catolicismo, a sus ojos, es la idea liberta­dora; por el contrario, la secta de los independientes es ofi­cial é impuesta, y el luteranismo la secta odiosa.

Se calcula en unos mil el número de los católicos bau­tizados esparcidos en toda aquella región, que hacen gala de hablar el poco francés que han conservado. Los antanos ha­bían emigrado en masa a la parte del Oeste; y en masa también vuelven, con gran detrimento del país de San Agus­tín. El rey Rabefanatraka, el año 1893, debía volver a su reino hereditario de Tanjahira al frente de 20.000 antanos.

Las misiones hallan, pues, en Fuerte Delfín, hermoso porvenir, al propio tiempo que el comercio abre a la civili­zación países muy ricos, todavía vírgenes é inexplorados.

El cautchuc forma en el Sur de Madagascar verdaderos bosques, no obstante ser explotado de una manera bárbara por los malgaches. Sobre aquella costa se levanta una ad­mirable vegetación rica y variada; es de notar que ciertos pueblos se parecen a los paisajes bretones de los alrededores de Auray, pasando los caminos en medio de setos de verdes árboles, menos bello que los setos bretones, pero que aun así encantan sobremanera. (Madagascar, por los Padres Colin y Juan, S. J.; París, Sanard, calle de Santiago, 174; un tomo en 8.°, 1895.)

IV

He aquí, según las Memorias de la Congregación de la Misión, la historia cronológica de los acontecimientos acerca de los misioneros durante su apostolado en aquella isla. Las cifras remiten a las páginas del tomo de las Memorias.

NOTICIA HISTÓRICA SOBRE LA ISLA DE MADAGASCAR,
PÁGINAS 1, 14 Y 24.

1642.—Francia toma posesión de Madagascar, pág. 26.— El Fort Daufin, pág. 28.

1648.—Primera salida de los sacerdotes de la Misión (21 Ma­yo).—San Vicente acepta la proposición hecha por medio del Nuncio el Cardenal Bagni, de enviar algunos de sus sacerdotes a Madagascar, págs. 10 y 36. — Salida de los Sres. Nacquart y Gondrée. págs. 38, 48 y 5o.

1649.— Trabajos y muerte del Sr. Gondrée (Junio), pági­na 117.

1650.— Bendición de la primera piedra de una iglesia en Fuerte Delfín (2 Febrero), págs. 125 y 128. —CIrtas del señor Nacquart a San Vicente, págs. 49, 77, 94 y roo.

1654.—Segundasalida de sacerdotes de la Misión (8 Marzo).— A petición del duque de la Meilleraye, San Vicente envía a Ma­dagascar dos sacerdotes y un hermano, los Sres. Mounier y Bourdaise, y el hermano Foret, pág. 177.

1655.— Carta del Sr. Mounier a San Vicente: el viaje de los misioneros; su llegada (6 Febrero), pág. 178. —Carta del Sr. Bourdaise a San Vicente, pág. 190.—Muerte del Sr. Mounier. — El Sr. Flacourt sale para Francia, y el Sr. Pronis, protestan­te, le sustituye (12 Febrero), pág. 170.—Lleva consigo cuatro negros cuya educación confía a San Vicente, pág. 172. — San Vicente los recomienda a su comunidad (24 Agosto), pág. 172. —Muerte del Sr. de Pronis (23 Mayo), pág. 228.—El capitán de La Foret es asesinado por un malgache (4 Julio), pág. 259.— Crueldad del nuevo gobernador, el Sr. de los Perriers, para con los malgaches, pág. 241.

1655.— Tercera salida de sacerdotes de la Misión (29 Octubre). — Tres misioneros, Sres. Dufour, Prévost, de Belleville, salen para Madagascar, pág. 244.

1656.—Muerte del Sr. Belleville en el mar (18 Enero), página 261.—Desastre en el Fuerte Delfín; dos incendios, pági­na 210. —Carta del Sr. Dufour a San Vicente: la travesía, las ocupaciones de los misioneros.-Muerte del Sr. Cuverón, sacer­dote seglar.-Muerte del Sr. Dufour (18 Agosto), pág. 277.- Muerte del Sr. Prevost (Septiembre), pág. 279.

1656.— Cuartasalida de sacerdotes de la Misión (1º de Noviem­bre).- El duque de Meilleraye obtiene de nuevo de San Vicente misioneros, los Sres. Boussordée, Herbron y el hermano de Launay, pág. 354. El navío naufraga cerca de San Nazario, pero los misioneros se salvan y vuelven el Sr. Boussordée a Luzón, el Sr. Herbron y el hermano de Launay a Mans, pági­na 362. – San Vicente anuncia ese acontecimiento a la comuni­dad (11 y 16 Noviembre), págs. 354 Y 355.

1657.—Carta del Sr. Bourdaise a San Vicente, págs. 279 y 282.-Muerte del Sr. Bourdaise (25 Junio), pág. 338.

1658.— Quinta salida de sacerdotes de la Misión (Marzo).- Cuatro sacerdotes, Sres. Le Blanc, Arnould , Desfontaines, de Averoult, y el hermano Cristobal de Launay.

El navío que lleva a los misioneros naufraga cerca de Lis­boa, y el Sr. de Averoult, enfermo, queda en aquella ciudad. El navío sigue su camino, llevando a los Sres. Le Blanc, Arnouli y Desfontaines y el hermano de Launay, es capturado por los es­pañoles, pág. 367.-El Sr. Le Blanc entra en París (Julio), el hermano de Launay, enfermo, va a Saintes.-Los Sres. Ar­nould y Desfontaines quedan enfermos en el hospital de Santiago de Compostela (España), pág. 368.-San Vicente les escribe (25 Agosto), pág. 369.- Vuelven a París, por San Sebastián, Bayona, Burdeos; pág. 369.-E1 Sr. de Averoult vuelve en 1659, págs. 369 y 370.

1659.— El duque de la Meilleraye y la Compañia de Orien­te piden separadamente misioneros a San Vicente, pág. 379.

1660.— Sexta salida de sacerdotes de la Misión (18 Enero).- Cuatro sacerdotes, Sres. Etienne, de Averoult, Desfontaines, Teydin, y el hermano Patte, coadjutor, son enviados a Mada gascar por San Vicente, pág. 379. El bajel naufraga en el Cabo de Buena Esperanza, pág. 416.

1661.-Losmisioneros vuelven a Europa en bajeles holan­deses, págs. 446 y 451. Desembarcan en Amsterdam, allí tienen noticia de la muerte de San Vicente, pág. 446. Vuelven a San Lázaro, pág. 451.-El Sr. Etienne se dispone para volver a Ma­dagascar, pág. 452.

1663.— Séptima salida de sacerdotes de la Misión (2o Mayo).- Los Sres. Etienne, Manié, y los hermanos Patte y Lebrun. Con ellos el Sr. Frachey, sacerdote seglar, y Nicolás, uno de los ne­gros traídos tiempo hacía a Francia y educados en San Lázaro; además unos veinte artesanos de diferentes oficios, págs. 47º y 479.

(30 Junio.)- Carta del Sr. Etienne al Sr. Almeras, Superior General: pide sacerdotes y hermanos de la Misión, e Hijas de la Caridad, págs. 462 y 464. -Llegada a Madagascar, el 29 de Septiembre.-Los Sres. Etienne y Manié y el hermano Patte van a pie al Fuerte Delfín. Los misioneros edifican una pequeña igle­sia, y luego otra más grande; dan una misión, pág. 471.-El hermano René, primer hermano de la Misión en Madagascar, y el Sr. Maudet, primer alumno del Seminario proyectado por el Sr. Etienne, pág. 479.

1664.— Carta del Sr. Etienne, pág. 458.-El Gobernador, Sr. de Chamargon, favorece a los misioneros, pág. 482.-El jefe Dian-Manangue, favorecido por los franceses, se quita la máscara, pág. 489; sus falsas promesas de convertirse, pági­na 490; venido para su bautismo, emponzoña al Sr. Etienne, al hermano Patte y al negro Nicolás , pág. 492; el hermano Patte es víctima del veneno, y al Sr. Etienne y al negro Nicolás, al volverse, se les da la muerte, pág. 493. Es curado el hijo enfer­mo del jefe al dar sepultura a los cuerpos de los mártires, pági­na 493. Rebelión abierta de Dian-Manangue, pág. 494; bloqueo del Fuerte Delfín, pág. 496.

Muerte del duque de la Meilleraye; su hijo cede sus derechos sobre Madagascar al Rey, que forma la Compañía de las Indias orientales, págs. 390 y 499, cuyos estatutos disponen el estable­cimiento de curatos, pág. 500, sujetos a los Misioneros, pági­na 502.

1665.— Octava salida de sacerdotes de la Misión (7 Marzo).- La Compañía de las Indias orientales obtiene cuatro misioneros y tres hermanos coadjutores, Sres, Cuveron, Boussordée, Mont­masson, Bourrot, y los hermanos Pomadé, Parisot y Lohyer. Los misioneros parten en tres diferentes navíos, pág. 506. El Sr. Boussordée y el hermano Pomadé se anegan cerca del Cabo Verde, al querer ir a tierra (Abril, Jueves Santo), pág. 511; lle­gan a Cabo Verde el 8 de Abril; llegada a Madagascar en Julio y Noviembre, pág. 531.-Trabajos de los misioneros bajo el go­bernador, el Sr. Beausse, que muere el 14 de Diciembre de 1665, pág. 536.

1666.—Novena salida de sacerdotes de la Misión (Mayo).- Cinco sacerdotes de la Misión y cuatro hermanos, págs. 508 y 543, Sres. Rognet, Brisjouc, Jourdié, Leroy, Groan, y los her­manos Pilliers, Minser, Galot y Bourguing.

Los bajeles se ven obligados a hacer escala en Pernambuco (Brasil), pág. 543. Se dirigen a Borbón (26 Febrero 1667), pá­gina 543, y de allí a Madagascar (14 Marzo 1667), pág. 544.- Los Sres. Roguet y Jourdié solos llegan a Madagascar, donde no hallan otros misioneros sino los Sres. Bourrot y Montmasson; su caridad para con los enfermos, pág. 546.-La colonia se re­hace en tiempo del Sr. Mondevergue, gobernador, pero bien pronto los despilfarros la reducen a la mayor miseria, pág. 548.

1667.— ElSr. Manié muere entre los matatanes, tribu si­tuada a cincuenta leguas al norte del Fuerte Delfín (Febrero), págs. 530 y 533.-Relación dirigida a la Compañía de las Indias orientales per los consejeros de Faye y Caron sobre la situación de la colonia a la llegada del segundo envío (14 Octubre), pági­na 549; elogio de los misioneros, pág. 551; quejas contra el gobernador, Sr. de Mondevergue, pág. 551. Mala voluntad del gobernador para con los misioneros, pág. 557.

1670.— Cartadel Sr. Almerás al Sr. Bourrot, en Madagas­car ( 1º Marzo), pág.557.-En Noviembre llega el nuevo go­bernador designado por el Rey, Sr. de la Haye, pág. 562.-La Compañía de las Indias orientales se ve corno obligada a abando­nar a Madagascar., pág. 562, y no envía ya más navíos a Mada­gascar, pág. 567.-Los misioneros exponen sus necesidades al gobernador y no se los atiende, pág. 567.-Gobernadores, señores de Chamargon, págs. 566 y 570, y de la Bretesche, pá­gina 750.

1671 .— Cartadel Sr. Almerás al Sr. Roguet sobre el pensa­miento de retirarse de la isla de Madagascar, pide el parecer de los misioneros de aquella misión (25 Febrero), pág. 567.-Car­ta del Sr. Roguet al Sr. Almerás (26 Octubre); pérdida de la colonia, hostilidades de los isleños; hospitalidad dada a los mi­sioneros que van a China; veinte seminaristas; la primera Hija de la, Caridad indígena ; el Sr. Roguet insta para que se llame a los misioneros, pág. 571 a 58o -Circular del Sr. Alme­rás (10 Diciembre) en la cual informa a la Compañía del lla­mamiento de los misioneros de Madagascar, pág. 582.

1672.— El Sr. Jolly, tercer Superior general de la Congre­gación de la Misión, transmite a los misioneros de Madagascar el aviso de su llamamiento, 588.- No sobreviven más que los Sres. Róguet y Montmasson, y los hermanos Pilliers, Galot, Bourguing y Minser, pág. 588.

1674.—Carta del gobernador, el Sr. de la Bretesche, al mi­nistro Colbert y al Rey; situación crítica de la colonia (Febre­ro), pág. 585.- El 6 de Marzo se embarcan los seis misioneros, pero una fuerte tempestad los arroja de nuevo sobre la costa, pág. 589.-En los últimos días del mes de Agosto los malga­ches matan a todos los franceses. Los hermanos Pilliers y Galot perecen bajo sus golpes, pág. 590.-Los que se libran de la ma­tanza (300 personas), entre las cuales se hallan los Sres. Roguet y Montmasson y los hermanos Bourguing y Minser, se embar­can el 9 de Septiembre, después de haber pegado fuego a sus viviendas, pág. 590. -Gastan siete meses nada menos en pasar de Madagascar a Mozambique, a causa de los contrarios vientos. -Muerte del hermano Bourguing (20 Noviembre), pág. 590.

1875.— Muerte del hermano Minser (Mayo), durante la tra­vesia adagascar a Mozambique, pág. 596.-El 3 de Julio, el Sr. de La Bretesche y el Sr. Montmasson vuelven a Surate, donde, el 19 de Diciembre, se juntan con el Sr. Roguet en un bajel portugués, pág. 591.

1676.—El día 1º de Enero un navío francés recibe en Su­rate a los dos misioneros y les lleva a Francia. Tocan en Belle­ Isle el 20 de Junio, pág. 591, y el 27 de Julio llegan a San Láza­ro, pág. 593. -Muerte del Sr. Roquet, en San Lázaro, el 8 de Octubre, pág. 593.-El Sr. Montmasson es enviado a Berbería.

Con el año 1676 se acabó la misión de Madagascar, la que, en los veinticinco años que duró, había costado a la Congrega­ción 31 sacerdotes y 10 hermanos, sin contar la pérdida de cua­tro sacerdotes seglares, pág. 593.

1712.—Clemente XI ofrece a nuestra Compañía la isla de Borbón (de la Reunión), antigua Mascareña, pág 594, especie de sanatorio de la colonia francesa de Madagascar, págs. 562 y 593. La Congregación la acepta.

1735.—El Sr. Monet, sacerdote de la Misión, al volver de China, se detiene en la isla de Francia, y estudia el malgache con la intención de pasar a Madagascar, pág. 595.

1746.— Con el permiso del Sr. Couty, Superior general, el Sr. Monet pasa a Madagascar; muy pronto vuelve a Borbón, pág. 599.

1773.— Un sacerdote de la Misión, Sr. Caullier, que ejerci­taba el santo ministerio entre los esclavos malgaches de Bor­bón, compone una gramática, un diccionario y un catecismo en lengua malgache, corno también el plan de una misión sólida y de poco gasto en Madagascar, pág. 600.

1775.— Elministro de Marina pide dos misioneros para Ma­dagascar al Superior general (2 Julio), pág. 609.

1776.— ElSr. Durocher, misionero, es nombrado prefecto apostólico y Vicario general de París para Madagascar. Llega a la isla de Francia el día 20 de Febrero de 1777, pág. 610.-Con­nieto entre el Sr. Davelu, prefecto apostólico de las islas de Fran­cia y de Borbón, y el Sr. Contenot, ambos misioneros; el señor Durocher es del partido del Sr. Davelu; separase de él para ir a Madagascar, pág. 611.  El ministro de Marina le intima la orden, pág. 613.-El Superior general le llama a la isla de Fran­cia, pág, 614; es nombrado viceprefecto apostólico de Mada­gascar, pág. 621.

1780.— Cartadel Sr.Durocher al ministro de Marina; su idea sobre Madagascar; grande obstáculo a la Religión: el des­gobierno de los franceses (17 Abril), pág. 615.

1781.— Nueva carta del Sr. Durocher al ministro de Mari­na; su segunda entrada en Madagascar (8 Octubre), pág. 615.

1782.— Carta del Sr. Durocher a un misionero; su tercera entrada en Madagascar, elogio de la Misión (24 Octubre), página 616.

1785.—LaSagrada Congregación de la Propaganda propone al Gobierno francés el establecer la Misión en Madagascar con misioneros italianos y franceses, y conserva al Sr. Durocher, prefecto apostólico de Madagascar (21 Julio), pág. 616. 1787.—El Sr. Darthie, sacerdote de la Misión, es nombrado prefecto apostólico de la isla de Francia, de Borbón y de Ma­dagascar, y Superior de las Casas de la Congregación en aquellas tres islas, pág. 620.

1788.—Carta del Sr. Darthe al ministro de Marina rogándole que sufrague para la fundación de una casa en la isla de Francia para preparar misioneros para Madagascar (6 Enero y  o Diciembre), pág. 621.—Los Sres. Louchiert y Abna, misioneros, parten para Madagascar a fin de trabajar con el Sr. Durocher (Marzo), pág. 622.

1789.— Lamisión de Madagascar experimenta la sacudida de la revolución francesa, pág. 622.

1790.— Los administradores de la isla de Francia piden al ministro de Marina que haga un establecimiento en Madagascar; éste responde: «es imposible en las presentes circunstancias». (24 Diciembre), pág. 623.

1811.—Losingleses se apoderan de las factorías francesas establecidas en Madagascar (11 Febrero), pero muy luego las abandonan, pág. 623.

1814.—El tratado de París (3o Mayo) vuelve a Francia sus antiguos derechos sobre Madagascar, pág. 624.

1830.—El Sr. de Solanges, prefecto apostólico de Borbón, y después de él el Sr. Dalmond, tratan de levantar la misión de Madagascar, pág. 624.

1844.— El Sr. Dalmond viene a Europa a pedir socorros; Gregorio XVI le nombra prefecto apostólico de Madagascar y de las islas adyacentes; separación de Madagascar y de Borbón, pág. 625.—Los Jesuitas, los Padres del Santo Espíritu, los Hermanos de las Escuelas Cristianas, las Hermanas de San José de Cluny van a ejercer su apostolado, pág. 627.—El gran obstáculo : la propaganda anglicana, pág. 628.

V

Monseñor Santiago Crouset ha sido nombrado con un breve pontificio vicario apostólico del nuevo Vicariato apos­tólico de Madagascar Sur. Se embarcó para Madagascar el día 25 de Febrero, acompañado de los Sres. José Gastan y Pedro Gaber, sacerdotes de la Misión, y de los hermanos coadjutores José Collard, Juan Gasean y Pedro Renaudin.

Tomado de Anales Españoles. Tomo IV. Año 1896

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