Misiones populares de la C.M. en España (1704-1975). Parte 7

Mitxel OlabuénagaCongregación de la Misión, Historia de la Congregación de la Misión en España, Misiones «Ad gentes»Leave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Mítxel Olabuénaga, C.M. · Año publicación original: 1997.
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Parte Primera: Misiones Populares y C.M.

Capítulo 4: La Congregación de la Misión en España

Trataremos de describir en el presente capítulo la «pequeña» historia de la C.M. en España. Desgraciadamente ni poseemos una Bibliografía abundante sobre el tema ni es nuestra intención profundizar en él. Nos limitaremos, por tanto, a realizar una síntesis personal a partir de los materiales existentes, la mayoría ya publicados.1

1. Intentos de San Vicente por fundar en España

Tres parecen ser los intentos, en tiempos de San Vicente, por establecer la Compañía en España. El primero de ellos en Cataluña,2 desconociendo el lugar concreto, según se desprende de sendas cartas escritas por el Santo al Sr. Bernardo Codoing, sacerdote de la Misión, los días 14 de Abril y 13 de Mayo de 1644. En el mismo sentido debemos interpretar la nota sobre la recomendación de San Vicente al Sr. Martin para que aprendiese la lengua española. El segundo corresponde a Toledo3 del que se habla en las cartas dirigidas al Sr. Edmundo Jolly, también sacerdote de la Misión y superior de la casa de Roma, los días 6 de Julio de 1657 y 27 de Septiembre, 29 de Noviembre y 27 Diciembre de 1658. El tercer intento se refiere a Plasencia según consta en carta de San Vicente al mismo Sr. Jolly.4

En ninguno de los casos se realizó la fundación desconociéndose los motivos últimos que lo impidieron.5

2. La C.M. bajo el Antiguo Régimen (1704-1835)

2.1. Fundación (1704-1774)

Las fechas que delimitan este período corresponden al establecimiento de la Primera Casa y al año en que se erige la Provincia Canónica de España. Por su singular importancia nos detendremos en cada una de las primeras fundaciones.

2.1.1. BARCELONA (1704)

Las directrices del Concilio de Trento acerca de la formación del Clero y de la necesidad de misionar al pueblo impulsaron a obispos y sacerdotes a fomentar la creación de Seminarios e Instituciones dedicadas al ejercicio de las misiones. Uno de estos casos es el de D. Francisco Senjust y Pagés, Arcediano de la Catedral de Barcelona. Fracasado en su empeño, entra en contacto en Roma con los Sacerdotes de la Misión y encuentra en ellos la plasmación de lo que hasta entonces había pretendido. Allí concibió la idea de traerlos a España y, para ello, además de sus gestiones, dispuso del capital necesario, a una con el Canónigo D. Jerónimo Enveja.

Superadas no pocas dificultades6 hizo escritura el 6 de Noviembre de 1703 y el mismo día fue aprobada por el Sr. Obispo. El 10 de Noviembre lo hizo el Virrey y, como había algunas rentas o réditos en los Obispados de Gerona y Urgel debieron también aprobarlo sus correspondientes obispos.

El 8 de Julio de 1704 desembarcan en Mataró los primeros misioneros llegados de Italia.7 Son los Srs. Juan Domingo Orsese, Juan Bautista Balcone y Luis Narváez, junto con el Hermano Antonio Camino. Se establecen en la calle Tallers de Barcelona.8 El Superior General de la C.M. anuncia la fundación a toda la Congregación en la circular del 1 de Enero de 17059 junto al nombramiento del primer Superior que recae en la persona del Sr. Orsese.

Pronto comienzan a desempeñar las funciones para las que fueron llamados, es decir, Ejercicios a Ordenandos y Eclesiásticos (20 de Noviembre de 1704), Conferencia de Eclesiásticos (28 de Diciembre de 1707) y Misiones (San Quintín del 1 al 15 de Mayo de 1717). El primer Seminario para misioneros se abre en 1704.10

Sobre su comportamiento en la Guerra de Sucesión, dice B. Paradela «no sabemos a punto fijo la parte que los misioneros tomaron en estas contiendas; pero teniendo en cuenta que el Archiduque presentó para la sede de Vich a un hermano del fundador de la casa, los favores que a ésta dispensó y otras razones, todo induce a creer que los misioneros eran partidarios decididos de Carlos de Austria«.11 De hecho un par de sacerdotes (Orsese y Joffreu, verdadero fundador de la C.M. en Portugal) hubieron de abandonar el País.12

2.1.2. PALMA DE MALLORCA (1736)

Se debe la fundación a D. Miguel Sastre, Arcediano de la Catedral de Mallorca. El 5 de Febrero de 1722 comunica al Superior de Barcelona que había hecho testamento para que se fundase en Mallorca una casa de la Congregación. Algunas dificultades retrasaron la autorización Real,13 lo que hizo al Sr. Barrera, Superior de Barcelona, presentar en Madrid un interesante memorial solicitando la citada autorización.14 Superadas estas dificultades, desembarcan en Palma el 21 de Octubre de 1736 los Srs. Salvador Barrera, Gaspar Tella, Tomás Pinell y el Hermano Miguel Xuriach, enviados por el Visitador de la Provincia de Roma, Sr. Bernardo de la Torre,15 quedando erigida la fundación el día 9 de Noviembre.

La primera misión la dan en Sineu del 27 de Noviembre al 20 de Diciembre de 1736. Igualmente comienzan de inmediato los Ejercicios tanto a los ordenandos como a toda clase de personas.16

2.1.3. GUISONA – LERIDA (1751)

La base del establecimiento está en el testamento de D. Antonio Granyó, Canónigo de Guisona, del 3 de Septiembre de 1731 en favor de la C.M. para «fundar un seminario» y atender algunas otras obligaciones, como hacer misión una vez al año en la villa.

El Acta de fundación es del 21 de Octubre de 1737; la licencia Real del 23 de Julio de 173917 y la admisión de la fundación por parte del Superior General del 15 de Marzo de 1740.18 El edificio se inauguró en 1751. En carta del 1º de Enero de 1752 el Sr. De Bras, Superior General de la C.M., comunica que «el nuevo establecimiento de Guisona, felizmente comenzado en España, hace cada vez nuevos progresos por la reputación que van alcanzando nuestras funciones. El Sr. Obispo de Barcelona… ha mandado que en ella se hagan Ejercicios Espirituales…«.19

Su función fue dar Ejercicios Espirituales a todo tipo de personas, especialmente a los Ordenandos, y atender algunas misiones, aceptadas posteriormente, como Valle de Andorra, Castelló de Farfania …

2.1.4. REUS – TARRAGONA (1757)

El Acta de fundación del 27 de Enero de 1746 está suscrita por Don Pedro Copons y Copons, Arzobispo de Tarragona. Los fines de la misma serán instruir a los Ordenandos, dirigir los Ejercicios Espirituales, atender espiritualmente a los reusenses y las misiones.

Las dificultades para lograr la autorización real fueron numerosas. La respuesta negativa de 1748 se debió, según relata el Sr. Pinell, responsable de las negociaciones, a la oposición del P. Rávago, Confesor del Rey. No se desanimó por ello el Sr. Pinell y reinició sus gestiones en 1751. Todo fue inútil; sus diligencias quedaban sin resultado porque, como él mismo dice: «siempre se tropezaba con el P. Rávago, con quien nadie se atrevía, por saber que dominaba la voluntad del Rey, y con los Padres de la Compañía de Jesús, que le tenían tan prevenido».20

La llegada, en 1755, de un nuevo Confesor Real, D. Manuel Quintano, parece decisiva en la agilización de los trámites. Por fin, la autorización Real fue firmada por el Rey el 23 de Julio de 1757.

En el mes de Febrero de 1758 llegaron a Reus los Srs. Pablo Canudas y José Dalmau con un hermano Coadjutor alojándose en una casa alquilada, en tanto no construyesen la propia, pero no se ha conservado noticia de cuándo comenzaron a habitarla.21

2.1.5. BARBASTRO – HUESCA (1759)

El origen de la fundación está en el Seminario de Nuestra Señora de la Bella (Castejón de Puente -Huesca-). El Seminario estaba regido por los «Misionistas» (sacerdotes con los mismos fines que la C.M.) que viéndose con problemas de personal ofrecieron la fundación, a través de la última voluntad de D. Domingo de Torres, a la C.M.. Se firmó el convenio el 11 de Abril de 1752 con obligación de atender el Seminario. Seguramente también daban misiones.

El 17 de Abril de 1759 se trasladaron a BARBASTRO merced a la protección de Fray Diego de Rivera, Obispo de la diócesis, y la aportación económica de la Sra. Marquesa de Aytona. Las razones del cambio vienen explicadas por el Sr. De Bras, Superior General de la C.M. en carta circular del 1º de Enero de 1760: «Siendo el clima de Nuestra Señora la Bella bastante malsano, nuestros compañeros, que allí moraban, han conseguido pasar a Barbastro, ciudad episcopal«.22

Su principal obligación será la atención del Seminario y los Ejercicios Espirituales. Firmaron también algunas cláusulas con el pueblo referentes a las confesiones y atención a los moribundos e incluso el compromiso de misionar poblaciones como Las Paúles, Gistain, Pomar de Lérida, lugares de la casa de Aytona y algunos otros. Aunque no conservamos el Libro de Misiones sí sabemos de ellas por las referencias encontradas en los Libros de Cuentas de la casa.23

2.2. Consolidación (1774-1808)

En la Asamblea General de 1774 se decide la creación de la Provincia de España nombrando Visitador de la misma al Sr. Vicente Ferrer, Superior de la casa de Barcelona.24

En este momento existen cinco casas, cincuenta y seis Clérigos, veintiocho Hermanos Coadjutores y nueve Seminaristas.25 El género de vida debía ser de gran observancia tanto en las casas como en el desempeño de las funciones. Económicamente vivían con austeridad aunque con las suficientes rentas que permitiesen la gratuidad de las funciones. Los niveles de estabilidad del personal son variables habiendo bastantes salidas tanto de Clérigos como de Hermanos. La proximidad a la frontera francesa hizo que durante la Revolución Francesa se refugiasen en algunas de las casas «muchos de los Paúles franceses».26

La nueva Provincia inicia un período de asentamiento en el que el aumento del personal es notorio (setenta y siete clérigos y treinta y tres Hermanos en 1808). Los intentos de nuevas fundaciones se reducen a dos teniendo como característica común el estar, por vez primera, fuera del ámbito de la corona de Aragón. Primero el de Cádiz que, en circular del 1 de Enero de 1798, se daba por hecho27 y que no se llevó a cabo «por falta de sujetos y más aún por las guerras y transtornos».28

Más éxito tuvo el de BADAJOZ. Fueron llamados los misioneros por el Obispo D. Mateo Delgado y Moreno para atender a los colegiales de San Atón. Llegaron el 24 de Diciembre de 1802 aunque no se verificó todavía la fundación.29 La escritura definitiva30 se firmó el 14 de Febrero de 1810 con obligaciones similares a otras casas: atención al Seminario, Ejercicios a todo tipo de personas y Misiones.31

2.3. Transición (1808-1835)

La situación socio-política de España va a quedar reflejada de forma clara en la vida y desarrollo de la C.M. cortando su lenta pero progresiva expansión, especialmente importante tras la llegada de las primeras Hijas de la Caridad.32

La guerra de la «independencia» va a tener desigual incidencia en las comunidades y sus actividades. La casa de Badajoz sobrevivirá a duras penas al saqueo del 7 de Abril de 1812; las comunidades de Barcelona y Reus deberán huir a Mallorca… que no pasó ningún apuro al igual, según parece, que las de Guisona y Barbastro. La situación, no obstante, hizo que el Nuncio, Don Pedro Gravina, nombrase como Vicario General para España al Sr. Felipe Sobíes concediéndole toda autoridad del Superior General (que residía en París).

Hasta 1815 no se recuperó la normalidad. Las casas se rehicieron, pero el personal quedó reducido a cincuenta y cinco Clérigos y veinticuatro Hermanos. En estos años se hicieron cargo del Seminario de Jarea en Sesa (Huesca) aunque parece que por poco tiempo.33

Más fortuna tuvo su establecimiento en VALENCIA. El 5 de Mayo de 1818 el Arzobispo de la diócesis eleva al Rey un memorandum en el que describe la penosa situación en que viven en SOT DE CHERA (Valencia) unos eclesiásticos dedicados desde 1686 a las misiones y a la atención del Eremitorio sito en el citado lugar. Como conclusión solicita aprobación para sustituirlos por miembros de la C.M. El 20 de Julio de 1819 el Sr. Arzobispo, mediante Decreto, los establece; la Cédula Real aprobando la fundación es del 11 de Diciembre del mismo año. El 30 de Abril de 1820 se firmó la Escritura Pública. Las obligaciones contraídas son las habituales de misionar los pueblos designados por el Prelado, dar Ejercicios a Sacerdotes y Ordenandos, atender las confesiones en el Eremitorio y algunas cargas de Misas.

El 19 de Diciembre de 1825, a petición de los misioneros, la fundación de SOT DE CHERA se traslada a la Ermita de Nuestra Señora de Monte Olivete, ya próxima a VALENCIA. El 12 de Julio de 1826 llegó la Real Cédula aprobando el traslado.34 Junto a la Ermita se levantó muy pronto un edificio para acoger a los ejercitantes. Las obligaciones son prácticamente las mismas que en Sot de Chera.35

El trienio liberal (1820-1823) no les dejó indemnes aunque únicamente sufrieron los miembros de la casa de Barcelona. El Visitador, Sr. Camprodón, fue desterrado a Mallorca y arrestado allí el 7 de Septiembre de 1822; los demás individuos huyeron, en vista de los alborotos, a las residencias de Guisona y Barbastro. Recuperada la normalidad no pudieron hacerse de nuevo con la casa «hasta que en 1833 lograron levantar -con una parte de los fondos entregados por el Estado a título de compra de su primera casa- un nuevo edificio situado en la esquina de las calles Amalia y Lealtad».36

Mayor importancia tiene la nueva fundación de MADRID no sólo por ser la capital de la nación sino por el motivo principal que los mueve: la atención a las Hijas de la Caridad. «Hallándose en 1826 en esta capital visitando las Casas de las Hijas de la Caridad, el Sr. Fortunato Feu, Visitador de la Congregación de la Misión, las Superioras de dichas casas, que entonces eran cuatro,a saber: Real Noviciado, Inclusa, Incurables Mujeres y Hospital General, dirigieron al Rey Don Fernando VII una solicitud, rogándole mandase al Sr. Feu les diese algunos misioneros como Directores. Agradó a Su Majestad la petición de las Hermanas y él mismo habló al dicho Sr. Feu, pidiéndole destinase algunos Misioneros para la dirección de las Hermanas de la Caridad existentes en Madrid. Con mucho respeto respondió el Sr. Feu al Rey, diciéndole: Que era muy peligroso que viviesen en Madrid algunos Misioneros separados de sus Comunidades. A ésto contestó el Rey: Si es así, fúndese aquí una casa: discurra usted el modo cómo se debe ejecutar».37 La Real Cédula de Fernando VII concediendo licencia para establecerse es del 6 de Julio de 1828.

Llegados a Madrid el 17 de Julio del mismo año se instalan en la calle Real del Barquillo adquirida con los fondos provenientes de la venta a la Real Hacienda de la casa de Barcelona. Sus obligaciones son, además de atender a la Dirección de las Hijas de la Caridad, la atención al Seminario Interno, los Ejercicios a todo tipo de personas (el primer ejercitante comienza el 8 de Mayo de 1829) y las Misiones por los pueblos (se inician en Las Rozas del 22 de Abril al 11 de Mayo de 1830).

El 8 de Julio de 1834 la Junta de Sanidad designó la casa para Hospital Militar de Coléricos; el Superior, Sr. Codina, respondió que no sólo aceptaba la decisión sino que ofrecían los servicios espirituales y materiales que les fuese posible. Afirma B. Paradela que «quizá esta buena disposición y esta caridad espléndida libró a los Paúles de Madrid de ser envueltos en la horrible matanza de religiosos que tuvo lugar pocos días después».38

2.4. Síntesis del período 1704-1835

Podemos caracterizar la época como de progresiva constitución de la C.M. en España sobre las bases del antiguo régimen: doble licencia real y episcopal, dotación a cargo del erario público, imitación en el régimen interno de las costumbres de San Lázaro en París, ubicación (salvo Badajoz y Madrid) en los límites de la Corona de Aragón.

Las funciones que van a desarrollar, aunque en bastantes casos se entremezclan, son fundamentalmente tres: atención al Clero (Barbastro, Guisona, Reus y Badajoz), Misiones (Barcelona, Palma de Mallorca, Valencia y Madrid) y formación de los suyos (Barcelona, Madrid). La de Madrid tendrá, además, la dirección de las Hijas de la Caridad.39

La evolución del número de casas y de personal es lenta aunque progresiva. Atendiendo a las fechas significativas de los subperíodos encontramos los siguientes datos:40

AÑO CASAS CLÉRIGOS HERMANOS SEMINARISTAS
1704 1 6 4 5
1774 5 54 28 9
1808 6 77 33 5
1834 8 96 33 6

Algunos rasgos que definen a éste personal los resume JM. Román41 de la siguiente manera: 1º Instituto joven y con buenas perspectivas; 2º Crecido número de hermanos coadjutores como muestra de una concepción autonomista de la vida de comunidad; 3º tendencia a la concentración de gran número de miembros en la casa de Barcelona; 4º abrumadora mayoría de catalanes.

3. La C.M. bajo la Revolución Liberal (1835-1875)

3.1. Liquidación de las bases tradicionales (1835-1851)

De la larga serie de medidas legales dictadas por los sucesivos gabinetes de la época «sólo la más amplia y universal de ellas, la del 8 de marzo de 1836, decía aplicación directa a la C.M.. Era el decreto por el que se suprimían todos los monasterios, conventos, congregaciones y demás casas de comunidad o institutos religiosos y se aplicaban a la Real Caja de Amortización todos los bienes raíces, muebles y semovientes, rentas, derechos y acciones de todas las casas de comunidad de ambos sexos así suprimidas como subsistentes. Aplicósele también, por supuesto, la ley general de desamortización promulgada bajo el gobierno Calatrava en 29 de Julio de 1837, que refundía disposiciones anteriores».42

El Estado se fue apoderando poco a poco de la mayor parte de las casas43 y «sus miembros unos tomaron el camino del destierro, otros prestaron excelentes servicios en las parroquias y algunos se ocuparon de la dirección de las Hijas de la Caridad».44 Previendo esta situación ya en 1834 habían sido sacados de Madrid los novicios y trasladados primero a Guisona y posteriormente a París (20 Julio de 1835); lo mismo hicieron no pocos sacerdotes. Estos estudiantes, terminados sus estudios, se repartieron por distintas casas de la Congregación.45

«Aunque distaba mucho de ser en 1835-6 una potencia económica»,46 todos estos acontecimientos supusieron el aniquilamiento completo y la total ruina de la Congregación, el derrumbamiento de la organización y la paralización inmediata de todas sus actividades apostólicas tradicionales salvo la dirección de las Hijas de la Caridad.

Pasados los primeros momentos el grupo que permaneció en España trató, dentro de lo posible, de reemprender la vida de comunidad y su actividad como Institución tropezando hasta 1844 con notorias dificultades. Hasta este año la vida de la «provincia» es inexistente permaneciendo los misioneros o bien en sus casas o con una mínima actividad para con las Hijas de la Caridad47 tal como se refleja en la correspondencia entre el Visitador y el Superior General.48

El comienzo de la época moderada permite la llegada a España del Sr. Codina con el objetivo de lograr la restauración de la Congregación. De entonces datan algunas actividades comunitarias (bien que como sacerdotes seculares) que les llevan a estar empleados en los Seminarios de Lérida (1845), Tarragona (1847) y Toledo (1847) y ser solicitados en los de Tarazona y Solsona.49

A partir de este momento se multiplican los intentos de restablecer la Congregación50 aprovechando, sobre todo, la protección que dispensan los diversos Gobiernos a las Hijas de la Caridad.51

3.2. La Restauración frustrada (1852-1868)

El Concordato entre el Estado Español y la Santa Sede firmado el 16 de Marzo de 1851 regulará las relaciones futuras entre la Iglesia y el Estado.52 Tres de sus artículos hacen referencia expresa a la Congregación de la Misión:

Art. 29: «A fin de que en toda la Península haya el número suficiente de ministros y operarios evangélicos, de quienes puedan valerse los Prelados para hacer misiones en los pueblos de su diócesis, auxiliar a los párrocos, asistir a los enfermos y para obras de caridad y utilidad pública, el Gobierno de Su Majestad, que se propone mejorar oportunamente los Colegios de misiones de Ultramar, tomará desde luego las disposiciones convenientes para que se establezcan donde sea necesario, oyendo previamente a los Prelados diocesanos, casas y congregaciones religiosas de San Vicente de Paúl, San Felipe Neri y otra orden de las aprobadas por la Santa Sede, las cuales servirán al propio tiempo de lugares de retiro para los eclesiásticos, para hacer ejercicios espirituales, y para otros usos.

Art. 30: Para que haya también casas religiosas de mujeres en las cuales puedan seguir su vocación las que sean llamadas a la vida contemplativa y a la activa de la asistencia de los enfermos, enseñanza de niñas, y otras obras y ocupaciones tan piadosas como útiles a los pueblos, se conservará el Instituto de las Hijas de la Caridad bajo la dirección de los clérigos de San Vicente de Paúl, procurando el Gobierno su fomento.

Art. 35: El Gobierno de Su Majestad proveerá por los medios más conducentes a la subsistencia de las casas y Congregaciones religiosas de que habla el artículo 29″

Dos elementos coadyuvaron a la inclusión de la CM en el Concordato: los bueno s oficios del Sr. Codina ante los diversos ministerios y la secularidad de la Institución en una época en que los frailes no eran bien vistos.53 El reconocimiento de la C.M., no obstante, sólo se verificó el 23 de Julio de 1852, fecha en la que un Real Decreto declaraba, a través de sus trece artículos, no sólo restablecida la Institución sino que regulaba las condiciones económicas y de personal por las que debía regirse.54

A partir de este momento se inicia un lento proceso de recuperación del personal y de habilitación de nuevas casas. Por Real Orden del 18 de Agosto de 1852 se autoriza al Sr. Santasusana, Visitador, reunir a los misioneros dispersos y abrir el noviciado.55 José Mª Román a partir de datos aportados por Paradela, Codina, Armengol y otros señala que «de los 115 sacerdotes, hermanos, estudiantes y novicios, 40 murieron antes de la restauración de 1852; 38 volvieron a incorporarse a la provincia española antes o después de esa fecha …; 13 permanecieron hasta su muerte en otras provincias de la C.M.; 8 abandonaron definitivamente la Congregación, y de 16 no me ha sido posible encontrar indicaciones precisas sobre su suerte …«.56

De las ocho residencias que tenía la C.M. antes de 1836 solamente recuperó dos: Badajoz (en el verano de 1858, con el fin de atender el Seminario Diocesano; ampliado en 1863 a las Misiones) y Palma (1853, aunque ésta, como ya se indicó, siempre tuvo a su frente algún misionero). El resto lo perdió definitivamente. Por ello una de las tareas urgentes fue construir, en la medida en que los Obispos lo solicitaban, nuevas residencias. El 26 de Septiembre de 1852 toman posesión de su «nueva» casa de Madrid, Calle Duque de Osuna-5, levantando el Acta correspondiente57 a la que se van reintegrando los misioneros58 que no tardaron mucho en recuperar sus actividades tradicionales (los Ejercicios a Ordenandos se inician el 8 de Diciembre de 1852; los Ejercicios Espirituales en 15 de Enero de 1853 y las Misiones el 6 de Noviembre del mismo año).

Bajo la protección del Gobierno se abrieron, a partir de este momento, nuevas perspectivas no sólo en las colonias (Seminarios Conciliares de Filipinas, Santiago de Cuba y La Habana además de la Dirección de las Hijas de la Caridad) sino también en la metrópoli.59 El 12 de Julio de 1854 se firma, tras la aprobación por el Sr. Obispo de Calahorra-La Calzada y la Reina, el convenio de fundación del Seminario Eclesiástico Alavés de Aguirre (VITORIA) entre el fundador del mismo y el Sr. Armengol, Visitador. La única obligación será la de atender el seminario. A pesar de su corta estancia en él, el prestigio alcanzado fue tal que se les ofreció el nuevo Instituto de Vitoria y el antiguo Colegio-Universidad de Oñate,60 aunque ninguno de los proyectos llegó a buen término.61 A este buen nombre no fueron ajenos, además de la calidad intelectual del Sr. González de Soto, la nueva perspectiva introducida por los Paúles en la formación de los Seminarios (adquirida en Francia en los años del exilio) y la llegada de los Estudiantes Seminaristas de Madrid.

Con la llegada al poder de Espartero y los progresistas (1854), los miembros de la comunidad de Madrid se desparramaron por distintos puntos y allí «no quedaron mas que el Visitador y algunos ancianos para custodiar los muebles y el edificio».62 Los catorce seminaristas, junto con su Director Sr. Igües, fueron enviados a Vitoria donde continuaron sus estudios y, en la medida de sus posibilidades, ayudaron al funcionamiento del Seminario. Pasado el «susto» volvieron a Madrid.

Un conflicto interno63 vino a enturbiar el progreso de la Institución. El Sr. Armengol, Visitador, con el acuerdo de algunos de sus Consejeros, solicita del Superior General, dadas las circunstancias políticas, poderes extraordinarios para gobernar la Provincia. Así en carta de últimos de Febrero de 1854 escribe: «Permitidme una palabra sobre nuestra separación de la unidad de la Congregación. Usted sabe las circunstancias en que nos encontramos por parte del Gobierno. A pesar de todo, que se vea nuestra conducta y ella será la mejor apología de los misioneros españoles acerca de este punto. Conozco las bellas disposiciones en que todos ellos se encuentran. Por eso me parece que sería bien conceder al Visitador la amplitud de poderes que las circunstancias reclaman».64

El P. Étienne, Superior General, bien por entenderlo así o por el influjo de algunos misioneros españoles,65 interpreta dicha petición como un intento claro de limitar, en provecho propio, la autoridad del Superior General. La falta de acuerdo lleva el caso a la Santa Sede donde será examinado por una comisión cardenalicia que determina «que nada se innove y que quede íntegra y se mantenga la autoridad del Superior General sobre toda la Congregación, por lo tanto sobre España…».66 La consecuencia más inmediata de esta decisión será la destitución, como Visitador y Director General de la Hijas de la C., del Sr. Armengol (posteriormente expulsado de la C.M., junto con algunos otros misioneros).

A pesar de estos acontecimientos, la implantación de la Congregación es continua. A la señalada vuelta a Badajoz (1858) se añade la de Barcelona, esta vez en la Calle Provenza (1867) y dos nuevas que vienen a ampliar el espacio de sus actividades: el 28 de Agosto de 1862 se firma la escritura entre el Obispo de Ávila y el Visitador por la que se concede a la Congregación el Convento de San Pedro de Alcántara en ARENAS DE SAN PEDRO con el fin de dedicarse al culto y a misiones por los pueblos. En 1867, por último, se establecen en TERUEL, antiguo convento de Capuchinos, obligándose a dar misiones en los pueblos y ejercicios espirituales al clero.

Mayor significación tiene, en este sentido, su proyección exterior. La atención a las Hijas de la Caridad será el motivo que impulse los nuevos establecimientos de México (1844), Cuba (1847) y Filipinas (1862) aunque, una vez allí, se encargarán de la atención de los Seminarios y del ejercicio de las Misiones. El proyecto de Fernando Póo no pudo llevarse a cabo por los trastornos que pronto sobrevinieron.67

3.3. Segunda disolución y dispersión (1868-1875)

Todo este resurgimiento se vino abajo con la Revolución de Septiembre de 1868. Por Decreto del 22 de Octubre fueron disueltas las Ordenes Religiosas (incluidas las de San Felipe Neri y San Vicente de Paúl) y suspendido el pago concordado para los Seminarios.

De esta situación únicamente quedó a flote la casa de Palma de Mallorca; la de Arenas de San Pedro pudo mantenerse un año. Los misioneros se dispersaron quedando al servicio de las parroquias o de las Hijas de la Caridad o yendo a otras naciones. Especialmente significativos fueron los grupos que acabaron en Filipinas y Cuba acompañando a los estudiantes. Un grupo de éstos, tras una breve estancia en el sur de Francia, se refugió primero en Murguía (Alava) en casa del Sr. Cura D. Gregorio de la Fuente, luego en Burgos (donde abrieron un Colegio que camuflaba a la Comunidad hasta que, fue cerrado en marzo de 1874) y, finalmente, en Elizondo (abril 1874-c.1876).

Las penurias y avatares por las que pasaron todos ellos fueron abundantes aunque poco a poco fue normalizándose la situación tal como lo reflejan las distintas Circulares de los Superiores Generales.68 Como producto de una misión quedará establecida la Congregación en el Santuario de Los Milagros (Orense) en el año 1869.69

3.4. Síntesis del período 1835-1875

Las Leyes de 1835 y 1868, éstas en menor medida, deshacen la C.M. a todos los niveles (institucional, material, actividad pastoral…). La consiguiente dispersión del personal, sin embargo, introdujo varios elementos novedosos en la vida de los misioneros como son la dependencia de las Hijas de la Caridad para su existencia en España, la conexión en Francia con los nuevos modelos de educación en los Seminarios y, por último, la internacionalización de la acción de la Provincia de España (México, Cuba, Filipinas).

La inestabilidad del período hizo a los Superiores más previsores buscando las bases fundacionales en medios más seguros (dotación del Estado) que en épocas anteriores (tierras, inmuebles…). Estas dificultades, por otra parte, hicieron arraigar en los misioneros un sentimiento de pertenencia a la Congregación más fuerte, si cabe, que se manifiesta, sobre todo, en su general permanencia en la misma y en el afán de reconstruirla en cuanto las circunstancias lo permiten.

Los ministerios a los que se dedican son los mismos que en la fase anterior con ligeros matices: adquieren singular importancia la atención a los Seminarios y a las Hijas de la Caridad; menguan en la misma medida los Ejercicios Espirituales y a Ordenandos, mientras que las misiones, a pesar de los empeños, se ven entorpecidas notoriamente por las circunstancias sociopolíticas.

Con las sucesivas supresiones y aperturas de casas pierde su hegemonía Cataluña-Aragón (no se recuperan Guisona, Barbastro, Reus ni Valencia). El traslado de la casa central a Madrid modificará en lo sucesivo la orientación de la Provincia de España y la procedencia de los misioneros.

La evolución de las casas y miembros de la Congregación residentes en España en este período es la siguiente:70

AÑO CASAS CLÉRIGOS HERMANOS SEMINARISTAS
1836 1 77 24
1851 1 12 2 14
1868 6 44 39 83
1870 2 25 9 34
1875 5 30 20 24

4. La C.M. en la España Contemporánea (1875-1975)

4.1. La Restauración de la C.M. en España (1875-1902)

Tras la Restauración política de 1875 la Congregación recuperó todas las casas con cierta rapidez: Madrid [1875] (que precisó de una nueva instalación en García de Paredes),71 Badajoz [1875], Ávila [1876] (trasladada de la antigua de Arenas de San Pedro), Barcelona [1876] y Teruel [1877]. Los Seminaristas y el Visitador con la Comunidad llegan a Madrid, desde Elizondo, en Noviembre de 1875.

El interés y el esfuerzo por la reconstrucción de la Provincia y la recuperación de actividades son notorios72 tal y como se desprende tanto de la corresponencia de los misioneros como de los «Libros de Ministerios y Misiones» de las casas. La consecuencia más inmediata y sorprendente es el ritmo y la diversificación que adquieren las nuevas fundaciones hasta finalizar el siglo: tres Seminarios, una Iglesia de Culto, cinco Casas-misión, tres Residencias, cuatro Colegios y una Escuela Apostólica.73 Al mismo tiempo se nutría de personal a las casas de las Antillas.74

En 1902 la Provincia de España fue dividida en dos, denominadas de Barcelona y Madrid. La primera abarcará los territorios de Cataluña, Valencia y Baleares;75 la segunda, el resto de la Península y Canarias.76 Tal división fue solicitada en la Asamblea Provincial de Julio de 1902 y aprobada por el Superior General, Sr. Fiat, el mismo año. Sus primeros Visitadores serán los Srs. Jaume y Arnaiz.

4.2. El crecimiento y la expansión (1902-1931)

La división Provincial, lejos de aminorar la expansión de la C.M. en España, dinamizó su crecimiento aunque las bases económicas cambiaron de orientación. El Convenio entre Pío X y Alfonso XIII (19 de Junio de 1904) sobre la situación jurídica de las Ordenes Religiosas señala, entre otras cosas, que «las órdenes y congregaciones religiosas no tendrán derecho a subvención ni auxilio alguno del presupuesto del Estad…» (Art.2º). Esto motivará, sobre todo, que las Casas-Misión deban ampliar su oferta de trabajos y buscar nuevos medios de financiarse a fin de continuar con sus tareas.

En el período se totalizan veintiséis fundaciones77 en los más diversos lugares de España y abarcando nuevas actividades: ocho Casas-Misión, diez Residencias, dos Seminarios, cuatro Centros de Formación de la C.M. y dos Colegios. Señalar, por último, la aceptación de la primera parroquia: Nueva York [1927, para hispanos].

Un análisis detallado de las actividades que envuelven estas fundaciones nos da los siguientes resultados. Las Misiones siguen teniendo la importancia que de forma continuada hemos observado en los períodos anteriores; la formación del Clero sufre un ligero estancamiento, menos notorio en la dirección de Seminarios pero más importante en la práctica de los Ejercicios Espirituales y Ejercicios a Ordenandos (de hecho en Madrid, principal centro de este trabajo, se deja de ejercer en 1906 por haberse abierto el nuevo Seminario); la atención a las Hijas de la Caridad adquiere una importancia capital para la expansión de la C.M. no sólo por el propio trabajo sino porque servirá de base para el establecimiento de Iglesias de Culto que, con el tiempo, acabarán siendo Parroquias; la educación comienza a ocupar a una parte importante de misioneros (cosa desconocida hasta ahora) bien en Colegios o bien en Centros de Formación para los futuros miembros de la Congregación (Escuelas Apostólicas, Noviciados,Filosofados,Teologados); las parroquias, inexistentes en España, comienzan su andadura, si bien la primera de ellas se establece en los Estados Unidos para servicio de la población hispana.

Toda esta infraestructura precisaba para su mantenimiento de un personal abundante y preparado. La existencia de las Escuelas Apostólicas y los Centros de Formación propios vino a solucionar el problema. De esta manera el aumento de vocaciones en el período no es menos espectacular que el de las casas.78

EVOLUCIÓN DEL PERSONAL C.M. EN ESPAÑA: 1900-1930
AÑO SACERDOTES RESIDENTES SEMINARISTAS ESTUDIANTES
1900 131 215
1905 165 190
1910 195 197
1915 201 211
1920 259 216
1925 284 182
1930 310 218

Añadamos el personal destinado a las casas de las Antillas, México y Filipinas que dependían de las Provincias Españolas. En su origen estas vocaciones comenzarán a centrarse especialmente en Castilla, Navarra y Galicia en detrimento de Cataluña.

Una muestra más del espíritu expansionista de este período es la aceptacion de la primera misión «ad Gentes» por parte de una de las Provincias de España y como consecuencia de ello, el 24 de Diciembre de 1921, desembarcarán en Cuttack (India) los primeros misioneros paúles españoles.79

La vitalidad de la Congregación en España se manifestará, por otra parte, en un febril interés por el estudio de su propia historia, de sus trabajos, Reglamentos … Como consecuencia de ello saldrán a la luz obras como Resumen histórico … [1923]; Los Visitadores de la CM y Directores de las HH. de la C. [1928]; Centenario de la casa de Madrid [1928] … todas ellas de la pluma o bajo la dirección del Sr. Benito Paradela. Igualmente reciben un gran impulso algunas publicaciones como los ANALES (en los que los trabajos de investigación ocuparán abundantes páginas) o, al socaire de la ola de marianismo que envolvía España, la Revista de La Inmaculada de la Medalla Milagrosa [1916].

4.3. La crisis de la República y guerra civil (1931-1939)

El ritmo ascendente fue cortado con el advenimiento de la II República y posterior guerra civil. Las distintas legislaciones restrictivas,80 el anticlericalismo manifestado en los asaltos y atropellos a los bienes y personas eclesiásticas y la inestabilidad social frenaron gran parte de la actividad de la Congregación. Las Circulares de los Superiores Generales, reflejan, una vez más, la trágica situación por la que pasaron algunas casas y misioneros.81

Efectivamente el 24 de Julio de 1936 los misioneros abandonan la casa central de Madrid que es desvalijada. Previendo los posibles desmanes el P. Paradela (posteriormente asesinado) «puso en manos amigas nuestro rico archivo de dos siglos y parte de la Biblioteca».82 No tendrá la misma suerte la Casa Central de Barcelona que será incendiada y saqueada con algunos importantes documentos.

Los atropellos de casas y personal fueron, como en otros ámbitos, abundantes. Las relaciones que contienen los «Anales» las describen con toda crudeza. El número definitivo de asesinados en el transcurso de los años 1936-1939 será de 37 sacerdotes y 19 Hermanos Coadjutores. Previamente en la «revolución de Asturias» de 1934 murieron violentamente dos Sacerdotes y un Hermano Coadjutor.83

El Noviciado de la Provincia de Madrid, ubicado en Hortaleza, saldrá para Tardajos el 19 de Febrero de 1936 donde permanecerá hasta Marzo de 1939. La llegada de los filósofos hará que sean trasladados a Villafranca del Bierzo de donde volverán a Madrid el 20 de Junio de 1939.84 Los estudiantes teólogos, residentes en Cuenca, salieron de estampida el 2 de Mayo de 1936. Tras no pocas peripecias se reunieron en Pamplona donde estuvieron algún tiempo hasta su instalación en Murguía. Volvieron a Cuenca el 15 de Octubre de 1939.85

La actividad se fue recuperando a medida que las tropas «franquistas» iban ocupando territorios de la República, fundándose en estos años las casas de Salamanca [1938, Misiones], Melilla [1938, Parroquia], Valencia [2ª vez: 1939, Parroquia en 1941], Huelva [1939, Parroquia], Vall de Uxó-Castellón [1939] y Hortaleza [1939, Parroquia]. Por efecto de la guerra civil se dejaron las casas de Alcorisa (Teruel), Rialp (Lérida), Guadalajara y Madrid (Lope de Vega).

4.4. Apogeo y proyección mundial (1939-1975)

Terminada la guerra civil las casas y el personal fueron recuperando poco a poco su fisonomía. El 28 Marzo de 1939 toman de nuevo posesión de la central de Madrid, celebrando el primer Consejo Provincial el 30 de Abril del mismo año. Recuperan, igualmente, la Biblioteca y el Archivo Provincial. Únicamente se perdió el archivo del Sr. Visitador (archivo vivo) que, tras ser requisado en el asalto de la casa, fue quemado en su totalidad en Convalecientes de Chamartín. Ésta, como el resto de Comunidades, vivirá muy estrechamente tal como indican las crónicas. De hecho la casa de Madrid tuvo que vender parte de la finca.86

El nuevo Estado favorecerá no sólo la recuperación de la Congregación sino su implantación en lugares en los que nunca se había asentado. Esta política se verá concretada en el Concordato del 27 Agosto de 1953.87) «El Estado, fiel a la tradición nacional, concederá anualmente subvenciones para la construcción y conservación de templos parroquiales y rectorales y seminarios; el fomento de las órdenes, congregaciones o institutos eclesiásticos consagrados a la actividad misional y el cuidado de los monasterios de relevante histórico en España… (Art. 19.3). «El Estado procurará ayudar económicamente, en la medida de lo posible, a las casas de formación de las órdenes y congregaciones religiosas, especialmente a aquellas de caracter misional» (Art. 30.1).

El «boom» vocacional de estos años va parejo con el aumento de las casas. A esta circunstancia colaboran no sólo las motivaciones sociales de postguerra sino el interés prioritario del Visitador, Sr. Tobar, y el desarrollo de las Escuelas Apostólicas.

La dedicación de estas casas va a variar notablemente respecto a períodos anteriores. La característica más importante será el progresivo abandono de las destinadas a Misiones Populares (en 1974 únicamente encontramos cinco). Las parroquias, al contrario, irán progresivamente teniendo mayor peso, elevándose, en el mismo año 1974, a treinta y ocho (Las Palmas, 1941; Teruel, 1942…). Ha desaparecido la atención a la formación del Clero (Seminarios y Ejercicios) mientras aumentan las dedicadas a la formación de los Seminaristas propios de la C.M. hasta llegar a las veintitrés existentes en 1974. El aumento correspondiente a 1970 viene derivado de la reorganización de la Provincia de Madrid y la aparición de las Provincias de Salamanca y Zaragoza.88

Tres tareas absorben el personal. Las Misiones populares (que adquieren hacia la mitad del período su mayor apogeo), la formación de los candidatos (las Escuelas Apostólicas y Seminarios Mayores llegan a sumar dieciséis) y las misiones «ad gentes» (a las tradicionales de América y Filipinas se deben sumar la reciente de Cuttack -India- y la nueva de Madagascar -1966-).

Es en las décadas de los años cincuenta y sesenta cuando este apogeo se hace más palpable, derivado, sobre todo, del éxito y repercusiones de las misiones. El tradicional trabajo en los pueblos es ahora trasladado a las grandes ciudades (Pamplona, Valencia, Sevilla…) o a diócesis completas (Valencia, Ávila, Cáceres, Logroño…) y lleva a la creación de la Hermandad Misionera (Asociación conjunta de sacerdotes de la Congregación y del Clero Secular con el fin de dar misiones allá donde los Obispos lo requieran).

CASAS Y PERSONAL C.M. EN ESPAÑA: 1940-1975
AÑO CASAS SACERDOTES RESIDENTES SEMINARISTAS y ESTUDIANTES
1940 44 258 161
1945 50 296 204
1950 50 294 391
1955 48 293 603
1960 47 376 461
1965 50 422 371
1970 61 482 274
1975 66 434 91

En 1969, tras no pocas polémicas y proyectos, se reorganiza la Provincia de Madrid.89 Nacen las Provincias de Zaragoza90 (País Vasco, Navarra, La Rioja, Aragón, Murcia, parte de Castilla-La Mancha y Canarias) y Salamanca (Asturias, Galicia, parte de Castilla-León, Extremadura y Andalucía Occidental). Al mismo tiempo también se asignan los territorios filiales en el extranjero (aunque paulatinamente irán convirtiéndose en Provincias independientes). El resto de la antigua Provincia canónica (Madrid, Cantabria, parte de Castilla-León, parte de Castilla La Mancha y Andalucía Oriental) conformará la nueva Provincia de Madrid,91 en tanto que Barcelona mantendrá Cataluña, Valencia y Baleares.92 Los nuevos Visitadores serán nombrados el 25 de Diciembre de 1969.93

Coincidiendo con la división provincial se inicia un período de profunda crisis derivado tanto de los nuevos aires socio-religiosos (democracia, Vaticano II) como de la recesión en el número de candidatos.

4.5. Síntesis del período (1875-1975)

Tras la Restauración de 1875 la C.M. inicia un período de expansión que sólo se verá interrumpido en los años 1931-1939. Este crecimiento, que afecta tanto a las casas como a los miembros y a las actividades, tendrá su momento de apogeo en la década de los años sesenta, entrando en crisis a mediados de los setenta.

Las reorganizaciones de 1902 (división de la Provincia de España en dos -Madrid y Barcelona-) y 1969 (división de la Provincia de Madrid en tres -Madrid, Salamanca y Zaragoza-) son consecuencia de la pujanza de la Institución y no enturbian en nada el progreso observado en el período.

La evolución de las casas y del personal en los momentos más significativos del período es la siguiente:94

AÑO CASAS CLÉRIGOS HERMANOS SEMINARISTAS
1876 5 35 18 20
1902 20 140 121 220
1931 44 297 119 217
1939 42 255 74 133
1970 61 482 81 274
1975 66 434 67 91

El personal provendrá especialmente de tres zonas: Navarra, Castilla-León y Galicia. Este hecho será una de las bases en la configuración de la división provincial de 1969.

Las funciones desarrolladas en estos años presentan los siguientes rasgos: mantenimiento de la prioridad de las Misiones Populares, aumento progresivo de los trabajos en las Parroquias, práctica desaparición del trabajo en los Seminarios y Ejercicios a Ordenandos, reforzamiento del ministerio con las Hijas de la Caridad y en la Formación de los mismos misioneros, mínimo interés por los Colegios y expansión hacia países de misión (Cuttack y Madagascar).

  1. El esquema que seguimos está tomado de la Documentación aportada por JM. ROMÁN en «Mes Vicenciano», Salamanca 1991.
  2. SAN VICENTE DE PAUL: «Obras Completas» II, p.383 y 387; «Notices sur les Prêtres, Clercs et Frères défunts de la Congrégation de la Mission» I, p.310
  3. Id.: VI, p.327; VII pp.239-240, 329, 357. También Anales CM, Madrid 1893, pp.374-378.
  4. ABELLY, L.: «La vie du vénérable serviteur de Dieu Vincent de Paul» II pp. 310-311. También Anales CM, Madrid 1893, pp.378-382.
  5. PARADELA, B.: «Resumen histórico de la C.M. en España» pp. 4, 6 y 9.
  6. Id.: pp.16-28.
  7. Vide «Orígenes italianos de la Congregación de la Misión en España». Anales CM, Madrid 1974, pp.8-19.
  8. En esta casa permanecieron hasta que Napoleón les echó en 1808 convirtiéndola en Hospital Militar. Aunque los misioneros vuelven a ella en 1816 será definitivamente adquirida por el Estado para Hospital Militar.
  9. «Recueil des principales Circulaires des Supérieurs Généraux 1625-1874» I, p.241.
  10. HORCAJADA, M.: «Reseña histórica de las casas de la C.M. fundadas en España desde 1704 hasta nuestros días». Anales CM Madrid 1909, pg.69.
  11. PARADELA, B.: o.c. p.92
  12. Sobre los avatares de las casas de la C.M. en Barcelona vide «Las Casas de la C.M. en Barcelona». Anales CM, Madrid 1970, pp.19-36 y 113-130.
  13. Anales CM, Madrid 1931, Apéndice, pp. 74-76
  14. HORCAJADA, M.: o.c. 1909 pp.199-200.
  15. HORCAJADA, M. en Anales CM, Madrid 1909 pg.202 Nota 1, aclara: «Por este tiempo dependía aún Barcelona de Roma; mas en este mismo año de la fundación de Palma -1736- se celebró la décima Asamblea general, en la que los diputados romanos pidieron que se agregasen a la Provincia de Lombardía las casas de España».
  16. La casa de Palma es la única que con pequeños intervalos ha permanecido siempre en manos de la Congregación en España. La calle en la que está enclavada lleva el significativo nombre de Calle Misión.
  17. Anales CM, Madrid 1931, Apéndice, pp. 81-82.
  18. HORCAJADA, M.: o.c. 1909, p.378
  19. «Recueil des principales Circulaires…» II, pg.562.
  20. La relación de las dificultades puede verse en HORCAJADA, M.: o.c. 1911, pp.385-401; también en PARADELA, B.: o.c. pp.163-168. En carta del Marqués de Villadarias al Sr. Pinell de 31 de Mayo de 1757, que incluye el P. Horcajada en página 393, se indica: «que habiendo conferenciado con el P. Rávago, le había dicho éste: que el haberse opuesto él fue por haber venido la instancia por extranjeros y temer no introdujeran alguna cosa que no fuera útil».
  21. En 1767 Carlos III dió el dominio de la casa al Ayuntamiento aunque éste defendió a los Paúles y éstos se quedaron; de 1811 a 1815 fue Hospital; de 1820 a 1824 de nuevo convertida en lazareto; desamortizada en 1835 fue convertida definitivamente en Asilo o Casa de Caridad el 17 de Abril de 1836. HORCAJADA, M.: o.c. 1911, pp.407-408.
  22. «Recueil des principales Circulaires…» I, pg.636. El nuevo establecimiento se llamará Seminario de San Vicente de Paúl.
  23. Archivo Provincial de Madrid. Carpeta «Barbastro»
  24. Recueil des principales Circulaires…» II, pp.99 y 108.
  25. ROMAN, JM.: «Documentos», Mes Vicenciano 1991. Salamanca
  26. PARADELA, B.: o.c. pg.212
  27. «Recueil des principales Circulaires …» II, p.267
  28. Circular del 1 de Enero de 1816. «Recueil des principales Circulaires …» II, pg.325.
  29. Parece ser que ya estuvieron en los últimos años del s.XVIII, pero en vista de los obstáculos que surgieron no pudo hacerse la fundación y se volvieron. M. Horcajada, o.c. 1911, pg.352.
  30. HORCAJADA, M.: o.c. 1911, pg.361-365.
  31. Vide «Labor de los PP. Paúles en Badajoz en el S. XIX». Anales CM, Madrid 1986, pp. 609-622.
  32. Pueden consultarse las obras de HERNANDEZ, Mª C.: «Las Hijas de la Caridad en España»; y MAS, N.: «Notas para la Historia de las Hijas de la Caridad en España» en las que se aporta abundante Documentación.
  33. PARADELA, B.: o.c. p.247: «Por el Libro de Personal de la Casa de Barbastro, se sabe que allá por los años de 1815 y antes, tenían los nuestros el Seminario de Jarea en Sesa (Huesca), que había sido fundado por los discípulos del Dr. Francisco Ferrer y Paúl, fundador del Seminario de Nuestra Señora de la Bella; pero parece que estuvieron poco tiempo». M. Horcajada señala que «el Sr. Alejo Davíu… fue Superior, en 1817, del Seminario de Jarea en Sesa, cerca de Sariñena, provincia y diócesis de Huesca» M. Horcajada, o.c. 1909, p.204. Nota 1.
  34. HORCAJADA, M.: o.c. 1913, pp.78-79.
  35. «Fundación de la Casa-Misión de Valencia», Anales CM, Madrid 1991, pp.135-145.
  36. ROMAN, JM.:»La CM ante la Revolución liberal en España» p.156.
  37. HORCAJADA, M.: o.c. 1915, p.409
  38. PARADELA, B.: o.c. p.298
  39. Resumen más amplio en ROMAN, JM.: «La CM ante la Revolución liberal en España» pp. 152 y 156
  40. ROMAN, JM.: «Documentos», Mes Vicenciano 1991. Salamanca
  41. ROMAN, JM.: «La CM ante la Revolución …» o.c. pp.158-159
  42. Id.: p.160
  43. Madrid [8 Marzo 1836], Badajoz [1839], Reus [22 Julio 1835], Barcelona [26 Julio 1835], Valencia [Julio 1835], Barbastro [Marzo 1836], Guisona [Julio 1835]). Puede verse las circunstancias por las que pasó cada una de ellas en ROMAN, JM.: «La CM ante la Revolución…» o.c. pp.160-165.
  44. PARADELA, B.: o.c. p.307
  45. «Recueil des principales Circulaires…» II, p.478.
  46. ROMAN, JM.: «La CM ante la Revolución…» o.c. p.165.
  47. Algunos incluso se quedaron en la ciudad donde vivían aunque no en la casa. P.e. en Badajoz, donde en el Libro de Misas se anotan varios sacerdotes celebrando a su intención entre los años 1836 y 1850.
  48. Cartas del Superior General del 1 Enero de 1838 «Recueil des principales Circulaires…» II, p.478; de 1839 ib. II, p.312; 1840 ib. II, p.522; 1 Enero 1844, ib. III, p.425. Cartas del Visitador del 7 de Septiembre de 1843 y del 27 Octubre de 1844, en B. Paradela, o.c. pp. 317 y 319.
  49. PARADELA, B.: o.c. pp.321 y 323. Cartas del Visitador y del Superior General sobre la situación de las comunidades y misioneros.
  50. Particularmente significativas de estos intentos son las cartas del Sr. Codina del 28 Octubre de 1847 a los miembros de los Negociados de Gracia-Justicia y Ultramar (Paradela, o.c. p.339-340); también la del Sr. Santasusana al Superior General del 19 Noviembre de 1848 (Paradela, o.c. p.351). Tan halagüeñas son las perspectivas que, en la Asamblea General de 1849, es restaurada la Provincia de España («Collectio Completa Decretorum…» nº 234).
  51. Las cartas del Sr. Codina, Visitador de España, al Superior General se multiplican: 1845 [28 Septiembre; 13 Noviembre]; 1846 [28 Enero; 19 Septiembre]; 1847 [1 Febrero; 8 Julio; 22 Julio; 4 Septiembre; 20 Octubre; 28 Octubre; 3 Noviembre].
  52. R. García Villoslada (Dir) en «Historia de la Iglesia en España» V pp.719-730 transcribe el «Concordato celebrado entre Su Santidad el Sumo Pontìfice Pìo IX y S.M. Dª Isabel II, Reina de las Españas (16 Marzo 1851)»
  53. PALLARES, T.: «Inclusión de la CM en el Concordato de 1851» en «Centenario de los PP. Paúles en Madrid», pp.439-446.
  54. PARADELA, B.: o.c. pp.375-377
  55. HORCAJADA, M.: o.c. 1915, pp.445-446.
  56. ROMAN, JM.: «La CM ante la Revolución…» p.157. Nota 8
  57. HORCAJADA, M.: o.c. 1915, pp.447-449
  58. La Comunidad de la casa de Madrid fue aumentando poco a poco. El 28 de Noviembre «se compone de once sacerdotes, seis hermanos coadjutores y tres postulantes» lo cual comunicará a toda la Congregación el Superior General el 1º de Enero de 1853 («Recueil … III, pp.199-200). El 3 de Julio de 1853 llega el Visitador y «con él eran 26 los individuos que componían la Comunidad» ( B. Paradela, o.c., p.385) ; el 30 de Octubre de 1853 hay «en la Península 35 sacerdotes con votos y dos sacerdotes novicios» (B. Paradela, o.c. p.387; al finalizar el año «eran cuarenta y cinco los miembros de la comunidad: 16 sacerdotes, 10 clérigos y 19 hermanos coadjutores (Idem).
  59. HORCAJADA, M.: o.c. 1915, p.464.
  60. PARADELA, B.: o.c. p.406
  61. Id.: p.407
  62. Id.: p.401
  63. Al mismo tiempo se desarrollan, repercutiéndose mutuamente, dos problemas en las Hijas de la Caridad españolas: la escisión de Reus y los intentos de hacer cambios en su hábito. El primero de ellos se inicia en 1839 y termina en 1882 (Vide: N. Más, «Notas para la Historia de las Hijas de la Caridad en España» II, pp. 173-188, Salamanca 1988). El intento del Superior General de imponer el hábito gris a las Hermanas españolas motivó la intervención negativa de la Santa Sede y el envío, por parte de París, de Hermanas francesas coexistiendo, desde entonces y hasta el Vaticano II, ambas realidades (Vide: E. Jiménez, «Estudio Histórico-Jurídico sobre las Hijas de la Caridad en España», Recurso enviado a Roma en Junio de 1956, Separata Impresa).
  64. PARADELA, B.: o.c., p.389
  65. Pueden verse algunas cartas de los Srs. Escarrá, Santasusana, Amat, Igués en PARADELA, B.: «Resumen histórico de la Congregación», pp. 388-392
  66. MEYER, R. – HUERGA, L.:»Una institución singular: el Superior General de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad», pp. 173-174, Salamanca 1974.
  67. PARADELA, B.: o.c. pp.435-472
  68. «Recueil des principales Circulaires …» III pp.418-419; 438; 444; 455; 465; 506; 531; 561-562.
  69. «En 1869 se hicieron cargo los Paúles del Santuario de Los Milagros», Anales CM, Madrid 1969, pp. 341-343
  70. ROMAN, JM.: «Documentos», Mes Vicenciano 1990, Salamanca; también «Catalogus Provinciarum, domorum ac personarum. Congregatio Misionis»
  71. HORCAJADA, M.: o.c. 1915 pp.484-484: «Memorial del Sr. Aquilino Valdivielso al Ministro de Hacienda». ESPIAGO, F.: «Cien años de Historia. Historia de la Casa Central de la CM de la Provincia de Madrid.1875-1975»; «Centenario de los PP. Paúles en la finca de García de Paredes», Anales CM, Madrid 1976, pp.407-431.
  72. HORCAJADA, M.: o.c. 1915 pp.487-488.
  73. Seminarios de Sigüenza (1877), La Laguna (1899) y Oviedo (1900); Iglesia de

    Culto de Andújar (1879); Residencias de Figueras (1894) [Vide «Bodas de Oro de la casa de Figueras» Anales CM, Barcelona 1944, pp. 24-35; 166-178], Hortaleza (1896) y Valdemoro (1897); Casas-Misión de Alfranca (1885), Arcos de la Llana (1888) [Vide HERRERA, A.: «100 años de un Seminario. Tardajos-Burgos» pp.17-57 y 113-115; ORCAJO, A.: «Hª de los PP. Paúles y de las Hijas de la Caridad en la diócesis de Burgos», pp.74-80 y 99-101], Tardajos (1892), Las Palmas (1894) y Paredes de Nava (1897); Colegios de Murguía (1888), Alcorisa (1893),

    Limpias (1893) y Villafranca del Bierzo (1899) y Escuela Apostólica de Bellpuig (1899) [Vide «Datos históricos de la casa de Bellpuig» Anales CM, Barcelona 1941 pp. 161-173].

  74. El Caribe y Puerto Rico: «La familia Vicenciana en El Caribe», Anales CM, Madrid 1993, pp. 39-71 y 162-18; México: «La familia Vicenciana en México y América central», Anales CM, Madrid 1992, pp.165-205; Filipinas: «Reseña histórica de los Padres Paúles en Filipinas», Anales CM, Madrid 1975 pp. 465-47.
  75. «La Provincia de Barcelona» Anales CM, Madrid 1974, pp. 20-43).
  76. PARADELA, B. (Dir): «Centenario de los PP. Paúles en Madrid. 1828-1928» pp. 89-136
  77. Casas Misión de La Iglesuela del Cid-Teruel (1902), Rialp (1904), Santa Cruz de la Palma (1906), La Orotava (1910) [«Cincuenta años de apostolado en La Orotava», Anales CM, Madrid 1960, pp.109-115 102], Lodosa (1914), Pamplona (1922, como traslado de la anterior), Puerto de la Luz-Canarias (1928, como traslado de Las Palmas) y Gijón (1929); Residencias de Orense (1902, Hijas de la Caridad) [«La C.M. en la ciudad de Orense», Anales CM, Madrid 1978, pp.37-42], Ecija (1906, Iglesia de Culto), Cádiz (1908, como punto de embarque para las casas del extranjero), Ayamonte (1916), Madrid-Lope de Vega (1917, Hijas de la Caridad), Zaragoza (1924), Baracaldo (1925, Iglesia de Culto) [«La C.M. en Baracaldo», AnalesCM, Madrid 1964. pp. 95-101 y 162-174], San Sebastián (1925, Hijas de la Caridad), Málaga (1927) y Sevilla (1929); Seminarios de Ávila (1922) y Orense 1930); Centros de Formación de la C.M. de Espluga de Francolí-Tarragona (1909), Guadalajara (1910), Las Rehoyas-Canarias (1917) y Cuenca (1922) [«Historia Breve del Convento de San Pablo», Anales CM, Madrid 1965, pp.480-487]; Colegios de Ramales-Santander (1917) y Marín (1926).
  78. «Catalogue du personnel…»; «Catalogus Provinciarum, domorum ac personarum …»
  79. «Logros apostólicos de los Paúles en la India», Anales CM, Madrid 1988 pp. 550-559; «Panorámica de la Misión de Cuttack en sus bodas de oro», Anales CM, Madrid 1972 pp.53-62
  80. «La Iglesia católica y la Guerra Civil española» pp. 71-72. Fundación Ebert.
  81. Circulares del Superior General de primeros de año de 1937 y 1938. Sueltos. Biblioteca Vicenciana. Murguía.
  82. ESPIAGO, F.: «Cien años de Historia…» o.c. p.38.
  83. FUENTE, E.: «Paúles e Hijas de la Caridad mártires 1936».
  84. ESPIAGO, F.: «Breve reseña de las casas pasadas y presentes de la Provincia», Anales CM, Madrid 1975, pp.200-201.
  85. ABAITUA, M.: «Fundaciones de Ayer 1774-1974. El pasado de la Provincia de Zaragoza», Anales CM, Madrid 1975, p.762
  86. ESPIAGO, F.: «Cien años de Historia…» o.c. p.43
  87. R. García Villoslada (Dir) en «Historia de la Iglesia en España» V pp. 755-765 transcribe el «Concordato entre la Santa Sede y España» (27 Agosto 1953
  88. OLABUENAGA, M.: «Misiones Populares 1940-1975», Anales CM, Madrid 1991, nº1, pp. 69-94
  89. «Decreto de la División». Roma 9 de Octubre de 1969. Anales CM., Madrid 1969, pp.426-427. En el mismo Decreto se adjunta el «Estatuto anejo al Decreto de erección de las nuevas Provincias que se forman de la de Madrid» pp. 428-429. Igualmente «Relación entre las Provincias filiales y las nuevas creadas por la división de Madrid» pp. 429-430.
  90. ABAITUA, M.: «Fundaciones de Ayer 1774-1974» o.c. pp. 747-765; «Casas fundadas en la Provincia de Zaragoza a partir de 1969», Anales CM, Madrid 1990, pp 68-73.
  91. «Breve reseña histórica de las casas pasadas y presentes de la Provincia», Anales CM, Madrid 1975, pp. 198-221; «200 años de Provincia», Anales CM, Madrid 1974, pp. 2-17; 131-143).
  92. «La provincia de Barcelona», Anales CM, Madrid 1974, pp.20-42.
  93. Anales CM, Madrid 1970, pp.12-13
  94. «Catalogus Provinciarum, domorum ac personarum…» o.c.

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