En la historia de nuestra Congregación hay una larga tradición de hacer visitas a las casas por parte del Superior General o uno de sus delegados, empezando desde el tiempo de San Vicente. Coste anota muchas referencias a las visitas y a los que las hacen. San Vicente escribió mucho sobre este tema, dando indicaciones abundantes del contenido de las visitas, sobre todo desde el punto de vista de renovación en la comunidad. Como introducción, echaré mano de algunos pensamientos de San Vicente.
El 29 de Junio de 1646, escribió a un superior: «En cuanto a la visita de la casas de la Compañía, esa es una costumbre de toda Comunidad santa y de la Iglesia misma». (S II, 601).
San Vicente solía enviar con frecuencia a un misionero a visitar las casas. Los nombres que se mencionan con más frecuencia para hacer las visitas a las casas son: J. Dehorgny, A. Portail, T. Berthe, Lambert aux Couteaux.
Escribiendo a Jacques Chiroye, superior de la casa de Lucon hacia el 1640, le decía entre otras cosas: «El P. Dehorgny irá a hacer una visita a vuestra casa. Espero… que su visita sea una fuente de consuelo y edificación para Vd. Por consiguiente, le veré a Vd. a través de él y le abrazaré con él, en el amor de Nuestro Señor, pido de todo corazón que le conceda las disposiciones de San Zacarías y de Sta. Isabel por la recepción de las gracias que la visita de la Santísima Virgen les trajo» (SV II, 148).
Escribió a Lambert aux Couteaux, superior de Richelieu, el 26 de Agosto del 1640: «Estamos haciendo la visita aquí justamente estos dias (en St. Lazare). Nunca me he dado cuenta mejor que ahora de lo importante que es para nosotros el hacer buen uso de este intervalo para nuestra avance espiritual. La Providencia nos lo ha enviado para ese fin….. Debemos esforzarnos en tener el reino soberano de Dios entre nosotros, y después también entre los demás. (SV II, 96-97)
1. ¿Qué es la Visita?.
Después de más e tres siglos de historia de la Congregación, nos damos cuenta que se han llevado a cabo muchos cambios en su estructura jurídica, y así también en las visitas. Ahora este tema lo regulan las Constituciones y Estatutos. Se encuentra únicamente en los Estatutos una referencias explícita a la visita cuando dice:
S 51,2: Es función del Superior General…. ir a ver al menos una vez durante su oficio, por sí o por otro, las Provincias y Viceprovincias, para animarlas y cerciorarse de la situación de las mismas y de los misioneros, salvo el derecho de pasar la visita canónica, si el caso lo pide.
Las Constituciones no hacen mención de la visita explícitamente en el sentido tradicional. Pero C 101, 102, 103 dan, en parte, la base jurídica del Superior General para el gobierno de toda la Congregación. Por consiguiente, estos artículos incluyen también la visita. De hecho afirman que el Superior General, como sucesor de San Vicente, gobierna la Congregación con tal cuidado, especialmente a través de la animación espiritual y de la actividad apostólica, que el carisma de San Vicente permanecerá siempre vivo en la Iglesia. Todas estas declaraciones se refieren también a las provincias, las casas y cohermanos individuales.
Aquí podríamos preguntarnos a nosotros mismos si la llamada visita canónica todavía existe. Es decir, ¿ son las visitas hechas por el Superior General o por los Asistentes canónicas o deutoronómicas? He utilizado la sabiduría del P. Miguel Pérez Flores para obtener las siguientes conceptos precisos:
- Canon 734 del CJC, que es típico para las Sociedades de Vida Apostólica, refiere al Canon 628, 1, donde se establece que los Superiores deben visitar las casas y los miembros de la misma Sociedad, según sus propias leyes. Esta es precisamente la visita canónica.
- Ahora bien, nuestro Estatuto 51,2 dice que el Superior General, bien personalmente o por un delegado, debe visitar as Provincias y Viceprovincias por lo menos una vez durante su término de oficio. Esto es lo mandado en nuestra Congregación.
- Unos pocos años más tarde, después de nuestra Asamblea General del 1980, el nuevo Derecho Canónico aprobó precisamente para las Sociedades de Vida Apostólica lo que nosotros habíamos escrito en el Estatuto 51,2. La conclusión es que cuando en nuestra ley se hace referencia a las visitas, siempre significa visitas canónicas.
Según ésto, la cláusula en Estatuto 51,2 «salvo jure visitationem canonicam perangendi» ya no tiene significado ninguno. El Superior General, personalmente o por otros, tiene siempre el derecho de hacer las visitas según nuestras leyes.
2. ¿Por qué y cuando se hace la visita?
Con base en los artículos de las C&E mencionados arriba, podemos dar el siguiente sumario de lo que normalmente se hace durante la visita:
1. El fin y el alcance de la visita es primariamente animar las Provincias en todos los aspectos de nuestra vida misionera. Animación es un concepto muy amplio, y lo usamos según nuestras C&S, y siguiendo las tradiciones y costumbre de la Congregación.
2. Otro aspecto importante de la visita es mejorar la mutua comunicación en las Provincias y entre los cohermanos con el Superior General, ya que él es «el centro de unidad y coordinación de las Provincias» (C 102; E 51,2)
Normalmente todas estas normas y programas se llevan a cabo de la siguiente manera:
- El Visitador prepara el calendario de las visitas de las casas e informa a la Provincia sobre los puntos esenciales de la visita, ej. se tendrá una entrevista personal con cada cohermano de la Provincia y una reunión de toda la comunidad en cada casa.
- Al principio de la visita hay una reunión con el Consejo Provincial (en cuanto sea posible).
- Al final de la visita se tiene una segunda reunión con el Consejo Provincial . Esta reunión es sumamente importante. El que hace la visita expresa normalmente en esta ocasión sus impresiones y recomendaciones al Visitador y a los Consejeros. Es importante compartir y dialogar juntamente sobre la visita.
El Asistente General que realiza la visita hace un informe por escrito sobre la visita para el Superior General. Después de una discusión en conjunto durante la reunión del Consejo General, el Superior General envía dos cartas. Una dirigida a todos los cohermanos de la Provincia con el fin principal de estimularles y animarles. La segunda carta se envía generalmente al Visitador y al Consejo Provincial. El fin principal de esta segunda carta es dar sugerencias y recomendaciones al Visitador sobre casos especiales y situaciones particulares. Estas recomendaciones no son para hacerlas públicas.
Un año después de la visita, el Superior General, bien directamente o bien por el Asistente que hizo la visita, pide al Visitador un informe sobre cómo las recomendaciones y sugerencias que se hicieron en las cartas enviadas a la Provincia al final de la visita se han llevado a realidad.
Por ser la visita uno de los principales deberes del Superior General o sus delegados, y porque él es el centro de unión de la Congregación, la visita tiene como efecto principal el mantener la unidad universal en la Congregación y el desarrollar la animación y actividad apostólica en las Provincias (C 102, 103).
La naturaleza de la visita puede advertirse también en C 107,1º, donde se dice que el Superior General debe «trabajar con gran solicitud para que el espíritu firme y ferviente de nuestro Santo Fundador se fomente en todas las partes, para que la actividad apostólica y renovación de la Congregación se promueva continuamente, y para que las Constituciones y los Estatutos se apliquen de la manera más apropiada posible».






