El señor Vicente visto por su secretario, Luis Robineau. Artículos 166 al 170

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luis RobineauLeave a Comment

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Author: Luis Robineau, C.M. · Translator: Martín Abaitua, C.M.. · Year of first publication: 1995 · Source: Asociación Feyda.
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166. Aguanta unos insultos en un pleito.

Un día sufrió con tanta humildad y paciencia los insultos, palabras injuriosas y ofensivas, que le dijo la parte contraria en presencia, ade­más, de algunos externos, que uno de dichos abogados me ha dicho, que era admirable ver con qué paciencia toleraba el Señor Vicente lo que le decía la parte contraria, y que él también sufría, y con pena, oír a un hombre como aquél vomitar tantas cosas contra el Señor Vicen­te y que, si no fuera por el respeto a los Consejeros de la Corte allí presentes, no sabía si no le habría dado un tortazo.1

167. Aguanta la confusión provocada por una casa.

Una de nuestras casas había caído en el descrédito. El Señor Vi­cente rogó a toda la Compañía, que cada uno diera gracias a Dios y con todo su corazón, y que le pidieran todos unidos la gracia de usar bien, cuando alguna cosa semejante sucediera, y dijo que es una feli­cidad ser tratado de la misma manera como lo fue Nuestro Señor.2

168. Puntualidad en la oración a pesar de estar con fiebre.

La puntualidad y la perseverancia al levantarse por la mañana para asistir a la oración sin faltar a ella, salvo cuando estaba muy indis­puesto —digo «muy», porque la fiebrecilla, que sufría y que se le pre­sentaba frecuentemente, no le impedía levantarse para asistir a la oración— nos demuestra magníficamente que su Mortificación no era común, y yo añadiría a eso esta palabra «con intención de asistir a la oración», que quería decir que no era apto para ser superior, quien no es muy exacto en hallarse el primero en todos los actos de la comuni­dad, pero de un modo particular en la oración de la mañana.3

169. Su mortificación cuando renunció a visitar a la Señorita Legras.

La Mortificación del Señor Vicente ha sido evidente también a pro­pósito de la difunta Señorita Legras, porque, aunque sentía hacia ella un afecto tierno basado en Nuestro Señor y en que ella había sido su hija espiritual y la primera Superiora de las Hijas de la Comunidad de la Caridad, cuyo Fundador había sido el Señor Vicente; con todo, estando dicha Señorita enferma, y habiendo durado su enfermedad largo tiempo, y sabiendo además que ella sentía un gran deseo de verlo y de hablar con él una vez más, antes de morir, sin embargo, él no acudió donde ella y se mortificó, fuera de que, al no poder andar a causa de mal de piernas, hubiera hecho falta llevarlo en una silla, cosa que no podía tolerar, porque sabemos que nunca se dejó llevar en silla por París, ni siquiera por la huerta de San Lázaro, considerán­dose en su interior demasiado poca cosa e indigno de ser llevado por unos hombres más lejos que desde su habitación hasta la capilla para oír la Santa Misa y comulgar, a saber, de un extremo del dormitorio a otro.4

170. Renuncia, cuando la visita del duque de Lorena a París.

Otra ocasión, donde se manifiesta su mortificación, es que, habien­do experimentado Lorena todas las limosnas, que allí fueron hechas y que, por eso, el Señor Duque de Lorena sólo lo podía recibir benévolamente, sin embargo, cuando dicho Señor Duque vino a esta ciudad en dos ocasiones durante las guerras, el Señor Vicente no fue a verlo, aunque parecía conveniente, prefiriendo mortificarse que no ir a visitarlo.5

  1. Aguanta invectivas, insultos y confusión.
  2. Aguanta invectivas, insultos y confusión.
  3. Exactitud en acudir a la oración, a pesar de la fiebre. Cf. A. Dodin, Monsieur Vincent parle á ceux que souffrent, París, D.D.B., 1981.
  4. Renuncia a visitar a la Srta. Le Gras.La última carta de Vicente de Paúl a Luisa de Marillac es del mes de enero de 1660 (VIII.227/213).

    La última carta de Vicente de Paúl a Luisa de Marillac es del mes de octubre de 1659 (VIII.144/133). Luisa de Marillac murió el 15 de marzo, entre las once y las doce de la mañana. La Compañía contaba entonces 67 «Caridades» y 240 Hermanas, (Cf. Mons. Baunard, Louise de Marillac, P.1915, p.611).

  5. Renuncia a verse con el Duque de Lorena en París. El Duque había entrado en París el 2 de junio de 1652; el 6 de junio se entrevistaba con el Rey y se comprometía a salir del Reino, si el Rey hacía levantar el asedio de Étampes el 10 de julio. El Rey cum­plió la orden y el Duque salió de París, saqueando todo de paso. Carta de Vicente de Paúl al Sr. Lamberto Aux Couteaux, superior de Var­sovia, sábado 21 de junio de 1652 (IV.401,406/377,381).

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