Beato Pierre Vigne, C.M. (1670-1740), un misionero de la Eucaristía

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Autor: Alfredo Becerra Vázquez, C.M. · Año publicación original: 2006 · Fuente: Vincentiana, Septiembre-Octubre 2006.
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Introducción

Pierre Vigne

Pierre Vigne

Esta sencilla semblanza del beato Pierre Vigne (1670- 1740) nos permite acercar­nos un poco para conocer su riqueza espiritual y apostó­lica. Podemos descubrir en su persona, diversas facetas: el sacerdote, el misionero, el fundador.1 Pero sobre todo, descubrimos en él un misio­nero enamorado de la Euca­ristía. Nuestra intención al compartirles este artículo es doble: primero, conocer un cohermano desconocido, y la segunda, es renovar nues­tra vocación vicentina desde la Eucaristía para servir y evangelizar a los pobres.

1. Sus orígenes2

Podemos conocer a una persona por sus vida y por sus escritos. Acerquémonos, ahora, a conocer su vida, su familia. Conozcamos, pues, un poco de sus raíces familiares, sus primeros años de vida hasta su ingreso al seminario.

1.1. Su familia

Su padre se llamaba Pierre Vigne, murió en 1699 a la edad de cerca 86 años. Su madre, François Gautier, murió en 1700 a la edad de 75 años. Ambos eran de Privas en el actual Ardèche donde se casa­ron en 1653, él tenía 40 años y ella 28.

Su padre era analfabeto. Su firma no aparece en el acta de matri­monio. Era un honesto comerciante de telas. Era una familia con un nivel de vida decoroso. Su madre era instruida y bien educada. Ella era 12 años más joven que su esposo, diferencia que no era excepción en aquella época. Esto le permite hacerse más cercanía a sus hijos que al marido. La pareja Vigne-Gautier tuvo al menos cinco hijos: Eléonor, Jean-François, Anne-Clémence, Jeanne y Pierre.

Antes de seguir adelante en la descripción de la familia del beato Pierre, es necesario considerar el problema de la religión de la fa­milia Vigne. Por esto conviene recordar, brevemente, la situación religiosa de Francia y en particular en Vivarais en los siglos XVII y XVIII.

En la segunda década del siglo XVI, la condena de parte de la Iglesia de Lutero y de Calvino provocó «las Guerras de religión» que ensangrentaron Francia. El edicto de Nantes (13 abril de 1598) reco­noce la libertad de conciencia pero concede a los Reformadores una libertad de culto limitada a cualquier territorio, entre los cuales estaba ciudad de Privas. Esta región fue teatro de revueltas y repre­salias de rivalidades y de violencias fraticidas. El Rey (Luis XIII y después Luis XIV), más o menos bien informado y aconsejado, lanza el ejército contra los rebeles de la supuesta religión reformada: los católicos y protestantes se baten a golpes de reciproca vejación. Los períodos de calma se alternan a expensas de homicidios y devasta­ciones. Encarcelamientos, confiscación de bienes, torturas, masa­cres, obligan a los protestantes al exilio, a esconderse o a simular la abjuración.

En esta historia dolorosa, la ciudad de Privas, «la pequeña capitalcalvinista» ocupó un lugar grandioso y trágico. Rica ciudad agrícola y comercial de 2,500 habitantes, de mayoría protestante, al inicio del siglo XVII viene conquistada y destruida de las tropas reales en mayo de 1629. En seguida de la revocación del Edicto de Nantes (17 de octubre de 1685), las misiones católicas iniciadas de años se mul­tiplicaron no impidiendo a la población protestante de Privas de subir del 47% al 60%. En el censo de 1689, en Privas se contaba con 180 protestantes o nuevos convertidos sobre 310 habitantes.

¿Cómo se sitúa la familia en este contexto histórico-religioso? Toda la tradición oral dice que la familia era protestante. El primer biógrafo escribe que «su padre y su madre estaban inmersos en la here­jía». Sobre esta hipótesis existen dudas importantes.

Los elementos que disponen los entendidos permiten algunas aclaraciones: los padres de Pierre Vigne se casaron el 26 de abril de 1653; su sepultura, en 1699 y 1700 respectivamente, fueron re­gistradas en los archivos católi­cos de la parroquia de Privas; las actas de bautizo de los tres últi­mos hijos están en el archivo par­roquial de Santo Tomas; el beato Pierre Vigne firmó los registros de la parroquia en ocasión de bauti­zos, matrimonios y funerales fue­ron al menos 79 veces, desde la edad de 11 años hasta su orde­nación sacerdotal; a la vigilia de recibir el diaconado, recibió de su familia un título clerical asegu­rándole con una pensión.

En conclusión, nada se puede decir expresamente que los pa­rientes y los vecinos de Pierre ha­yan sido protestantes. Nada pue­de probar que ellos hayan sido de los Nuevos Convertidos. Lo cierto es que en el tiempo que va desde su adolescencia hasta su ordenación del beato su familia es católica.

1.2. La infancia, adolescencia y juventud

Pierre Vigne nació el 20 de agosto de 1670 en Privas. Fue bauti­zado el 24 de agosto en la parroquia de Santo Tomas en Privas, teniendo como padrinos a sus hermanos mayores Eléonor y Jean­-François.

Cuando Pierre nació, su padre tenía 57 años y su madre 45 años. No se puede excluir que tuvo en su padre un modelo de iniciativa y de trabajo. Su madre era tierna. No sabemos mucho de su infancia, pero todo nos lleva a pensar que no tuvo grandes problemas y que fue un muchacho bien cuidado por los suyos. Todo lleva a creer que la personalidad del beato esta bien formada cuando era niño y que daba prueba de madurez precoz. El carácter del joven Pierre lo debe a sus dones naturales, humanas, intelectuales y al ambiente natural socio-familiar de su primera juventud.

Aunque no hay datos ciertos de donde haya iniciado sus estu­dios, sí sabemos que entró al seminario, a los 20 años. Sabemos que comenzó y prosiguió de 1690 a 1694 importantes estudios teológicos y doctrinales, algo que no hubiera sido posible si no hubiese tenido bases sólidas.

1.3. «Su encuentro con Dios»

Una antigua tradición dice que Pierre Vigne, antes de tener 20 años, siendo entonces protestante, se había puesto en camino hacia Ginebra para estudiar y convertirse en ministro de la religión reformada y que se convirtió misteriosamente ante la Eucaristía. Fue entonces cuando decidió entrar al seminario y llegar a ser sacerdote de la Iglesia católica.3

La tradición oral de la cual hablamos ha insistido en este sentido en subrayar su conversión al catolicismo y su fervor eucarístico.

En conclusión, los documentos y los resultados de las investiga­ciones recientes no nos autorizan a rechazar la hipótesis de una con­versión. Esto permite acceder al significado espiritual de estos rela­tos. Podemos deducir dos puntos: 1) Vigne quiere convertirse en sacerdote de la iglesia católica para luchar contra la herejía calvi­nista; 2) el se convierte en sacerdote de Jesucristo después de haber hecho una experiencia de la presencia de Dios en la Eucaristía y des­pués toda su vida estará marcada por el deseo de adorar y de hacer adorar al Santísimo Sacramento.

1.4. Su entrada en el seminario

Cualquiera que haya sido el contexto —externo o interno— de su conversión, cualquiera que haya sido su formación, Vigne se enca­minó al sacerdocio a partir de 1690. Entró al seminario de Viviers porque el documento que constituye su título clerical en mayo de 1692, lo presenta como «Señor eclesiástico que mora en el Seminario deViviers». En el mismo documento se dice: «… haber recibido las cuatro(órdenes) menores de clerical de Monseñor Obispo de Viviers». Él había venido al seminario de Viviers, al menos para recibir las órdenes menores. El reglamento preveía, al menos, 10 días en el seminario antes de cada Orden Menor.

Todo lleva a pensar que, de 1690 a 1694, Vigne había hecho los estudios en orden al sacerdocio. Recibió la ordenación sacerdotal el 18 de septiembre de 1694 por manos de Monseñor Charles Antonio de la Grade de Chambonas, Obispo de Viviers, en la capilla de su palacio episcopal de Borg-Saint-Andéol. Conocemos estos datos gra­cias al acta de ordenación, redactada en latín.4

2. Su vida sacerdotal y misionera (1694-1712)

Acerquémonos a los primeros años de su ministerio sacerdotal. Estos años son importantes para nosotros, como miembros de la Congregación de la Misión, ya que formó parte de nuestra comu­nidad.

2.1. El Vicario de Sant-Agráve (1694-1700)

A finales de noviembre de 1694 fue nombrado Vicario de Sant­-Agrève, una pequeña ciudad con clima un poco rígido, en donde ayudó al párroco Mons. Jean Chambe. Su primera firma aparece en los registros parroquiales de esta ciudad durante todo el mes de octu­bre, la última es del 2 de noviembre de 1699. Se sabe que al final del siglo XVII, el vicario de una parroquia era hospedado, alimentado y mantenido del curato y recibe una cierta suma «casual». Entre los dos se estableció una relación estrecha. Uno, iniciando al joven en la múltiples responsabilidades y actividades de la pastoral; el otro, secundando al mayor con toda su generosidad, su disponibilidad. Mons. Chambe murió en julio de 1699. Vigne permaneció en la parroquia hasta el 11 de mayo de 1700.

2.2. Lazarista (1700-1706)

Algunos meses después de la llegada del nuevo párroco, Pierre Vigne deja Saint-Agrève y, el 27 de mayo de 1700, regresa a Lyon para entrar en el Seminario Interno de la Congregación de la Misión. En la Positio se lee que «él sentía necesidad de una espiritualidad substan­ciosa, de una formación prolongada a la misión y que germinaba en élel ardiente deseo de anunciar a Jesucristo, en particular a los máspobres, a la pobre gente del campo, es decir, era el objeto propio de lamisión de los hijos de San Vicente de Paúl. Añadamos que él buscabauna vida comunitaria fraterna, una asociación estimulante con loscohermanos animados del mismo deseo de vida interior y del mismoardor misionero. Y la Congregación de la Misión podía ofrecérselo».5

Lyon es la ciudad más cercana del lugar de origen de Vigne. Allí está una casa de la misión fundada en 1668. Fue recibido aquí por André Gallien, uno de los más apreciados entre los superiores de la casa de Lyon.

Junto a la obra de las misiones, fue creado un seminario inter­no, al final de 1670 o al inicio de 1671, «con el fin de proveer mayor­mente de trabajadores a la Compañía». El Superior General de la época, el P. Renato Almerás,6 mandó un maestro eminente que era director de San Lázaro, al P. Grégoire.

El Director del Seminario Interno, cuando Vigne llegó, se lla­maba Pierre Badeulh. Era auxiliado por varios colaboradores, en par­ticular por Jean-Jacques Porte, que se convertirá después en director del Seminario.

Para ser recibido en el Seminario de Lyon, Pierre Vigne que tenía como sacerdote seis años, presentó el certificado de su Ordena­ción y de sus servicios que había realizado. Quienes lo recibieron, pidieron informaciones a sus superiores eclesiásticos y se aseguraron de que no había ningún obstáculo para su admisión.

Admitido en el seminario vicentino de Lyon, Vigne vivió como todos los postulantes un periodo de prueba de dos años, destinados a iniciarse en el espíritu y a la vida de la pequeña Compañía y a com­probar la autenticidad de su vocación vicentina.7

Vigne hizo el Seminario Interno en una vida comunitaria muy estructurada y exigente. La jornada era ritmada por los oficios y ejer­cicios de piedad de la época; experimentó la dirección espiritual. Esta formación fue completada con las lecciones sobre la naturaleza de los votos y la manera de vivirlos, y sobre las misiones.8 Vigne recibe una formación bastante cercana a la que había recibido en el semi­nario de Viviers, pero también un buen modelo por la especificidad vicentina, demasiado rigurosa, comunitaria y netamente orientada hacia las misiones entre las gentes del campo.

Al final del año hizo sus «Buenos Propósitos», y se compromete por un año a vivir según las Reglas de la Congregación de la Misión.

Al final del segundo año, emitió los Votos, el 28 de mayo de 1702. Ahora estaba listo para comenzar a trabajar en las misiones.

Después fue enviado a Valfleury, cerca de San Etienne. Allí se encuentra un santuario mariano dedicado a la Virgen au Genêt d’Or. Colabora en el apoyo espiritual de los peregrinos. Este ministerio refuerza su admiración, devoción y confianza en la Virgen María.

La vida espiritual del padre Pierre se fortalece gracias al recogi­miento de Valfleury. Entonces se decide, junto con el P. Jean Blanc, un «hombre santo de Dios», a realizar su apostolado entre las humil­des personas del campo de lo que actualmente es el departamento de Loire.

Durante las misiones, la ocupación principal es la predicación, siguiendo el «Pequeño método» de San Vicente. Este método será para Vigne una escuela a partir de la cual fraguará su propio modo de predicar. Otras actividades llenan la jornada misionera.9

En 1703 extiende su acción misionera más allá de los alrededo­res de Valfleury, hasta Savoie, el Grand Bonard y Cluze, en la dióce­sis de Annecy. En 1704 partió de Lyon para dirigirse a Béziers.

2.3. La salida de los lazaristas

Salió de la Congregación de la Misión en 1706. Esta salida no fue una consecuencia de una decisión apresurada, sino la conclusión de una larga lucha interior. Abandonó la comunidad por su propia voluntad, inclusive contra la voluntad de sus superiores.

Después de dos años de reflexión y de varias experiencias pasto­rales, Vigne parece haber encontrado su vocación personal de misio­nero en los campos. Realizó misiones en la diócesis de Viviers, en Mende y en Puy.

3. El Calvario y la fundación de la Congregación (1712-1722)

En el corazón de Vigne, la flama de amor se alimentaba de una doble devoción: la Eucaristía y la Pasión de Jesús. «El P. Vigne te­nía dos devociones particulares, a las cuales se abandona enteramente,buscando conducir a los otros con todo el ardor de que era capaz: elCalvario y el altar, la Pasión y la Eucaristía».10 Eran esas las armas de guerra para convertir a los pecadores y para animar a los tibios.

Estas afirmaciones que surgen de las dos biografías del beato expresan bien la visión y el significado de su actividad en este periodo fe­cundo de su vida. La Pasión, el Calvario le ayudan a con­vertir a los cristianos y a animarles en el camino al calvario. La Eucaristía, el altar será la fuente y el cen­tro de la vida de la Congre­gación del Santísimo Sacra­mento que él fundó.

En 1712 llegó a pueblo de Boucieu-Le-Roi, en Ardè­che, donde erigió un VíaCrucis. Ayudado de los feli­greses de los alrededores, construye 39 estaciones, que atraviesan a través del pueblo y el campo, enseñando a los cristianos a seguir a Jesús desde la última Cena a Pentecostés. Boucieu se con­vierte en su residencia. Allí reunió algunas mujeres a las cuales le confía el trabajo de «acompañar a los peregrinos» a lo largo de la Vía Crucis para ayudarles a meditar y orar. Nace así la Congregación de las Hermanas del Santísimo Sacramento. El 30 de noviembre de 1715, en la Iglesia de Boucieu, les entregó la Cruz y el hábito reli­gioso, invitando a sus Hijas a alternarse entre la adoración de Jesús presente en la Eucaristía y el vivir fraternalmente unidas.

Aún dedicándose a la formación de la reciente Congregación, Pierre Vigne prosigue sus carreras apostólicas, y para prolongar los frutos de su misión, encuentra la posibilidad de escribir libros: Regla­mento de vida, obra de espiritualidad y sobre todo las meditaciones sobre «El libro más bello. Jesucristo que sufre y muere en la cruz pornosotros».11

A sus 70 años, este vigoroso «itinerante de Dios», comenzó a resentir el cansancio de toda una vida dedicada al anuncio de la Pala­bra de Dios. En el curso de una misión en Rencurel, en las montañas de Vercors, sorprendido por un malestar, se vio obligado a interrum­pir la predicación. A pesar de todos sus esfuerzos por celebrar la Eucaristía y a exhortar a los fieles al amor de Jesús, siente acercarse el fin; expresa nuevamente una vez su inmenso ardor misionero y se recoge en oración. Un sacerdote, y después, dos Hermanas le acom­pañaron en sus últimos momentos de su vida. El 8 de julio de 1740, Pierre Vigne se reúne con Aquél al que siempre amó, adoró y sirvió. Fue sepultado en la Iglesia de Boucieu-le-Roi.

4. En el surco de la espiritualidad francesa12

Cuando Pierre Vigne tenía 30 años surgió el nuevo siglo. La Igle­sia del siglo XVII heredó espiritualmente la escuela francesa. El siglo de las «luces», con la exaltación de la razón, parece relegar en el oscurantismo el mundo de la espiritualidad. Pero el Espíritu no se deja detener ni siquiera de espíritus iluminados como aquel de Voltaire y de los enciclopedistas y continúa a suscitar nuevos santos como Grignion de Montfort, capaz de llevar de nuevo al mundo la sabiduría de la cruz y Alfonso María de Ligorio, que supieron supe­rar el embrollo de doctrinas pasadas como el quietismo13 y el janse­nismo.14

Vigne supo responder a las expectativas del tiempo. Su espiritua­lidad sustancial y simple puede inspirar aún ahora nuestra vivencia evangélica. Ésa puede ser resumida en torno a tres líneas fundamen­tales: la Palabra, el Cruz y la Eucaristía.

4.1. La Palabra

Vigne es sobre todo un misionero. Con una caja pesada recorría las calles de Francia, de aldea en aldea, para encender de su fuego de amor de Dios a la que gente que encontraba. De su caja saca los libros que él había escrito para explicar cuan grande era el amor de Cristo. Animado de la Sagrada Escritura, de la cual se alimenta cons­tantemente y de la cual alimentó a las personas del campo a las cua­les se dirigió. Su espiritualidad es auténticamente bíblica.

En un tiempo en el cual la gente se alimentaba de devociones, Vigne explica que «Es necesario alimentarse de la Palabra de Dios, yasí alimentar e instruir a los otros». «Quien comete el mal, explica con convicción, es porque no conoce a Dios. ¿Quién osaría no obedecerlo,no amarle, si lo conociera verdaderamente? ¿Quién osaría ofenderlo?Cuando se tiene el hábito de meditar su amor, se tiene también la cer­teza de esperar todo de su misericordia».

Sus escritos ilustran las constantes referencias bíblicas que invi­tan a meditar constantemente la Palabra de Dios. Invita a meditar directamente la Sagrada Escritura día y noche.

4.2. La Cruz

La Cruz permanece siempre como «la ciencia de los santos» y es la «única ciencia» de Vigne, cuyo corazón estaba aferrado a Jesús en la Eucaristía y abierto, por el Espíritu Santo, a la inteligencia de la Escritura.

Como todos los santos auténticos, Pierre Vigne supo inculturar el evangelio y lo sintetizó en la Cruz. Fue un hombre que supo dibujar delante de la gente la Pasión de Cristo y mostrar el signo del amor divino. Si a todos les indica la Sagrada Escritura como la fuente de la vida cristiana, concentra toda la Palabra de Dios en aquello, que él llamó «El libro más bello. Jesús que sufre y muere sobre la cruz pornosotros». Para que se le pueda «leer» construye un Calvario para res­ponder a la piedad popular que quiere ver, tocar.

Toda la representación escénica del Vía Crucis esta al servicio del misterio. Le da una orientación extraordinariamente pastoral. Sabe responder a las necesidades de la gente y sabe transmitir los contenidos genuinos de la fe. El Calvario, explica, encierra el lugar, el tiempo, el estado en el cual Jesús ha demostrado, mayormente, su amor infinito.

Todo podemos encontrar en la cruz de Cristo, la síntesis y la escuela de cada virtud. «¿Buscas la humildad? ¡Id a la Cruz!, ¿buscasla pureza? ¡Id a la Cruz!, ¿buscas la esperanza?, ¿eres atraído del orgu­llo? ¡mira el crucifijo!…». La respuesta a cada pregunta, la medicina al vicio esta siempre ahí: «¿Eres sujeto a la avaricia? Mira tu Dios que datodo eso que tiene: su sangre, su cuerpo, su alma, su vida. ¿Eresatraído por la sensualidad? ¡Mira a Jesús, cuyo cuerpo está inmerso enel más vivo sufrimiento! ¿Eres envidioso? ¡Contempla a Jesús en lacruz, ardiente de deseo y de amor porque quiere la felicidad de aquel­los que se ocupan por hacerlo morir!… ¿Te dejas llevar por la cólera? ¡Ve este dulce Salvador que no pronuncia palabra frente a la crueldadde sus verdugos!… Todos pueden alcanzar gracias inagotables conside­rando a Jesús en la Cruz».15

En los escritos de Vigne resuena su predicación simple y eficaz dirigida a la gente del campo para enamorarla de Cristo como él esta enamorado: «Oh, Señor mío, has sufrido tanto por nosotros, jamás hasdado un don así hermoso como el de la Cruz. ¡Allí haz derramado tusangre entre singulares sufrimientos! Sí, cuanto has hecho, el cielo y latierra nada te ha costado, porque con una palabra has creado todo;pero cuanto haz debido rescatar, cuanto dolor, cuanto sufrimiento…Cuál amor, cual ternura en el pensar que El mismo ha muerto por mí!He aquí, un Dios, el Señor del mundo, en Cristo Jesús sufre la Pasiónpara darnos la vida. No comprendo como mi corazón no se aflige dedolor, de arrepentimiento, como te pueda olvidar, oh Salvador mío allí,sobre la Cruz! ¿Oh mío dulce Jesús, osaré ahora ofenderte, conside­rando todo lo que haz sufrido por mí?».16

4.3. La Eucaristía

Es el tercer punto focal en la espiritualidad de Pierre Vigne. Para él, el amor manifestado en el Crucifijo esta donado en la Eucaristía. Al hablar de la Eucaristía, lo hace con un lenguaje tan convincente que habla de su misma experiencia personal: «Te suplicamos, Señordel cielo y de la tierra, por los méritos de tu Hijo, de darnos un espírituque no estimemos las cosas que pasan, sino aquellas que nos elevan, esdecir, que es eterno y contemplemos como la cima del monte, la peque­ñez de los bienes temporales y efímeros y la grandeza de aquellos quenos esperan en el cielo… Dirigidos al cielo, recibiremos más fácilmentelos dones de la gracia y veremos la belleza que la fe nos descubre en laoscuridad de esta vida para defendernos de numerosos y potentes ene­migos. Haz, oh Jesús, que mi alma siempre sea formada de tus virtudesy mi cuerpo sea purificado de todo que tus ojos infinitamente puros,vean con horror, ya que yo estoy predestinado a ser tu tabernáculoviviente».17

No se puede pensar en la Eucaristía separada de la cruz que nos lleva a la conversión y a la imitación de Cristo: «Oh, Dios, dirige tumirada sobre tu Hijo y porque se eleva esta divina Hostia, perdona anosotros que somos pecadores, concediéndonos la gracia de recono­cernos tales y de elevar hacia ti nuestro espíritu y nuestro corazón…

Debemos imitar sus virtudes; debemos cumplir nuestro deber, orientarnuestras intenciones hacia él, en fin, conservar nuestra alma adornadade sus sentimientos, en la pureza del amor, evitando el pecado».18

5. Una espiritualidad viva19

Vigne fue un apóstol entregado a la contemplación de Jesús en la Cruz; sabía que el amor llama al amor. Deseaba ser inmolado, no por justicia sino por amor; solo aquellos que aceptan ser pequeños son conducidos por el camino del amor. La vida de Pierre Vigne enseña el secreto profundo de la «pobreza espiritual»: «Donde no hay amor,siembra amor, y recogerás amor» era una máxima de San Juan de la Cruz. Del misterio de la cruz surge el misterio de la Eucaristía, sacra­mento del amor. Estar aferrado a Cristo y arder por el deseo de anunciarlo, es lo que propone Vigne. La atracción que producían sus palabras y que invitaba a la conversión a los corazones más duros, procedía del ardor de su fe, de su caridad y de su inmensa compasión por los pecadores. Se había consagrado a la salvación del pueblo del campo; por eso había renunciado al suceso. Buscaba a los pobres. Lo que quería obtener de los pecadores era el arrepentimiento de cora­zón. Si conociéramos bien este grande Dios — solía decir — ¿quién no temería o sería lleno de confusión por haberlo ofendido así fre­cuentemente?

Los temas habituales de sus predicaciones eran los novísimos, para despertar el temor de Dios en el corazón del pecador e inducirlo a la penitencia, al sentimiento de fragilidad de las cosas humanas y la infinita grandeza de Dios.

Escribió dos libros. En uno, «El más bello libro. Jesús que sufre ymuere en cruz por nosotros», encontramos el siguiente pasaje que él amaba citar a la gente que se acercaba a escucharlo: «Leamos, pues,una vez más y estudiemos con diligencia y perseverancia el libro de loslibros que Dios ha compuesto en la plenitud de su amor por nosotros,y que El ha escrito no con tinta, sino con su sangre, no sobre el papel,sino en su mismo cuerpo. Es este su obra maestra, su libro por exce­lencia, y aquel del cual se sirve para convertirnos a sí y conducirnos asu amor».20

«Cruz y Eucaristía» son las dos palabras que para Vigne fueron clave, ya que ellas encendieron su ánimo y alimentaron su celo apos­tólico. Como sacerdote, como misionero, como fundador, Vigne se entregó completamente con una extraordinaria capacidad de amor, que la alimentaba de la Eu­caristía. Los obispos, apre­ciando su celo, su doctrina y su santidad, lo buscaban para que predicara en las parroquias de sus diócesis. Él siempre respondió hasta el extremo de sus fuerzas. Jamás ostentó un espíritu de propiedad, en sus no apare­cía su nombre, sino simple­mente «un misionero del cle­ro», por la misma razón no firmó las Reglas para sus Re­ligiosas. En los últimos ins­tantes de su vida revivía los sufrimientos de Jesucristo.

La espiritualidad de Vi­gne continua a ser viva e ins­piradora. Cuando el misio­nero se percata de que sólo no puede hacer frente al cre­ciente trabajo de acoger y acompañar a los peregrinos a lo largo del camino hacia el Calvario, reúne un grupo de mujeres de las cuales nacen las «Hermanas del Santísimo Calvario», después llamadas «Hermanas del Santísimo Sacramento». A ellas les enseñó a orar y a vivir en la contemplación ante la Eucaristía y así, inmersas en la Eucaristía, ellas serán capaces de guiar a la gente, en el camino coti­diano de la de la cruz que es el camino de santidad. Para él, la Euca­ristía estaba al centro de su evangelización. En las misiones anun­ciaba como esa debía ser el centro de la vida cristiana. El misterio eucarístico constituye el fundamento del «Reglamento de Vida» que dejó a sus Religiosas. Jesús ha donado libremente su vida sobre la cruz para que viviéramos una vida nueva. Todavía hoy participamos de este don recibiendo la Eucaristía y contemplando a Cristo pre­sente en la hostia. Para Pierre Vigne la Cena y la Pasión expresan la misma realidad: Dios hace don de su vida para que el hombre viva de una manera nueva.

Conclusión

En este artículos hemos descubierto en Pierre Vigne a un hom­bre enamorado de Jesucristo que murió en la Cruz y presente en la Eucaristía, a un sacerdote íntegro y fiel, a un celoso misionero dis­puesto a trabajar por anunciar la Buena Nueva, a un amigo de los pobres y de los ignorantes que busca con todos los medios hacerlos crecer humana y espiritualmente. Todo esto con la sencillez de una vida cotidiana orientada hacia Dios y hacia los demás.

Sacerdotes, religiosos, religiosas, laicos… todos podemos encon­trar en él un modelo y guía para hacer de nuestra vida ordinaria una vida cristiana fiel, rica y fructuosa, enraizada en el evangelio.

Pierre Vigne fue beatificado el 3 de octubre de 2004 por el Papa Juan Pablo II en Roma, en el Año de la Eucaristía, quien resumía su espiritualidad y su mensaje con estas palabras: «Contemplando Cristopresente en la Eucaristía y en la Pasión salvífica ha llegado a ser unaudaz misionero. ¡Que la Iglesia en Francia encuentre en él un modelopara que nazcan nuevos sembradores del evangelio!».21

Finalizamos con estas palabras: «El beato Pierre Vigne…

  • Nos invita a descubrir: la Eucaristía, misterio de amor y de redención.
  • Nos invita a ser testigos de la irradiación misionera y de la Eucaristía.
  • A contribuir a la vida, a la comunión, a la misión de la Iglesia.
  • Nos invita a comprometernos: a dar espacio privilegiada a la Eucaristía celebrada y adorada; a acoger y vivir la Pala­bra de Dios; a ser signos de comunión y de solidaridad y a participar a la obra de la evangelización».22

Seamos verdaderos adoradores del Padre y de su Hijo Jesucristo, presente en la Eucaristía, y continuadores de su obra por, con y entre los pobres.

  1. www.rsssacramento.it
  2. Cf. CONGREGATIO DE CAUSIS SANCTORUM, Beatificationis et CanonizationisServi Dei Petri Vigne (1670-1740). Posistio Super vita, Virtutibus et Fama Sanc­tati, Roma 2000, pp. 401.
  3. Su primer escrito biográfico, Mons. Marzolini es demasiado sobrio en su descripción. A lo largo de los años, el relato se ha construido y confeccio­nado y detalles precisos han aparecido: el encuentro de un sacerdote que lleva el Santísimo Sacramento, el rechazo al saludo, la intervención de los acom­pañantes, la caída del caballo, el regreso a Privas o bien la partida para Viviers, según la versión.
  4. Cf. CONGREGATIO DE CAUSIS SANCTORUM, Positio, 10-11.
  5. Ibidem, 36.
  6. Cf. JOSÉ MARÍA ROMÁN, Lecciones de Historia de la Congregación de laMisión, en Anales de la Congregación de la Misión y de las Hijas de la Caridad,nr. 4/5 – julio-octubre 2005, 333-347.
  7. El objetivo del seminario, según un Reglamento del Seminario de la época, consistía en profundizar y adquirir el espíritu de la Congregación, de tomar conciencia de las reglas. Así Pierre Vigne fue atraído por las cinco vir­tudes vicentinas y el espíritu del seminario: mortificación, obediencia, pobre­za, silencio, cumplimiento de las Reglas.
  8. En el índice de los libros utilizados en el Seminario Interno de la época, se encuentran, junto con los escritos propios de la C.M., un buen número de textos de los Padres de la Iglesia y de maestros de la vida espiri­tual… todo ello para alimentar la vida y la actividad del cristiano, del sacer­dote, del religioso, del apóstol.
  9. Las principales actividades de la misión vicentina eran: la explicación del grande y del pequeño catecismo, la administración de los sacramentos, especialmente de la confesión y de la comunión y las visitas a los enfermos, la controversia con los heréticos, la reconciliación de las personas.
  10. CONGREGATIO DE CAUSIS SANCTORUM, Positio, 59.
  11. PIERRE VIGNE, Il piú bel libro. Gesú che soffre e muore in croce per noi, Leberit, Roma s/a, pp. 99.
  12. Cf. FABIO CIARDI, Pietro Vigne, un uomo per l’anno eucaristico, in Unitá eCarisma (Nr. 6 – novembre-dicembre 2004), 19-22.
  13. Doctrina místico-religioso difundida especialmente en el siglo XVII, que miraba la unión del alma con Dios a través de un estado de total «quie­tud» y pasividad que excluía casi toda voluntad y deseo. Su principal expo­nente fue el sacerdote español Miguel de Molinos (1628-1696). Cf. Dizionariostorico del Cristianismo, palabra: Quietismo, Pauline, Torino.
  14. Movimiento doctrinal, político e eclesiástico del siglo XVII y XVII. Ini­ciado en Holanda y otros países europeos, toma el nombre del teólogo Lovanio Cornelio Jansen (1585-1638). El Jansenismo propone la gracia en sentido de predestinación el modo calvinista. Otros aspectos fueron el rechazo de la filo­sofía en el ámbito de la teología, la posición predominante de la Biblia y de los Santos Padres, el rigorismo moral. Cf. Dizionario storico del Cristianismo,palabra: Giansenismo, Pauline, Torino.
  15. Ibidem, 21.
  16. Ibidem, 22.
  17. PIERRE VIGNE, Il più bel libro. Gesù che soffre e muore in croce per noi,Leberit, Roma s/a, p. 17.
  18. Ibidem, 90-91.
  19. Cf. www.rsssacramento.it
  20. PIERRE VIGNE, Il più bel libro. Gesù che soffre e muore in croce per noi,Leberit, Roma s/a, p. 13.
  21. JUAN PABLO II, Homilía de la beatificación, en L’Osservatore Romano(4-5 de octubre de 2004), p. 6 y 7.
  22. COMUNITÁ PARROCCHIALE LANUVIO, Bollettino parrocchiale, Anno VII, nr. Speciale, 2004, p. 2.

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