Richelieu, 5 de octubre de 1641.
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
He sentido mucho, como puede imaginarse, la muerte del padre Perdu, aunque me he consolado al ver la manera con que nuestro Señor ha dispuesto de él. Aquí le han hecho unos funerales muy devotos, acompañados de lágrimas, y han tenido una conferencia de mucho consuelo.
Le envío un recibo firmado, preferiría que el señor Trubois diera 600 libras, con tal que sea en esas condiciones. No haré nada que no sea del agrado del señor Sorus.
Hará usted bien enviar las 400 libras a Fréneville, si todavía no lo ha hecho. Se las debemos al colono, por su entrega de trigo.
Abrace de mi parte al padre Gallais. Siento no poder hacerlo personalmente.
Avisaremos para la misión de Villevaudé; en la otra no podemos pensar.
Me consuela mucho lo que me dice del padre Bourdet, dele un abrazo.
No podré marcharme hasta dentro de tres o cuatro días. ¡Cuán tos asuntos se me han echado encima!
Tendrá usted como nuevos huéspedes a los padres Colée, Buissot, Durot que está enfermo, Le Noir, Chastel y quizás a Lefebre y a nuestro hermano Bastien. Le ruego, padre, que dé órdenes para su hospedaje.
¡Dios mío, padre! ¡Cuántas cosas me he encontrado que no esperaba!
No haga usted salir a los que le dije, hasta que se lo indique; pero téngalos usted preparados y dígale al padre Alméras que me parece bien lo que me propone sobre Cantelin y los otros dos de que me habla; y a la señorita Le Gras que apruebo todo lo que me dice y que procuraré cumplir con todo lo que ha prometido por mí, pero que será difícil que me pueda encontrar allí al mismo tiempo que ella y que gracias a Dios, me encuentro bien, aunque trabajando de la mañana a la noche.
Si hay algo urgente que necesite comunicarme, envíe una carta al señor párroco de Tours para que me la entregue o envíe un correo expreso a Fréneville, adonde no podré llegar hasta el jueves 15 de este mes. Soy en el amor de nuestro Señor su muy humilde y obediente servidor.
VICENTE DEPAUL
Si no le puedo escribir al padre Lamberto, dígale que estamos al tanto de todo ese tejemaneje, que hemos de orar mucho y que le ruego que escriba en mi ausencia al señor arzobispo de Reims, y que a la vuelta trabajaremos en su asunto.
Dirección: Al padre Portail, sacerdote de la Misión, en San Lázaro, París.







