Vicente de Paúl, Carta 0087: A Luisa de Marillac, en Montmirail

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Vicente de Paúl · Año publicación original: 1972 · Fuente: Obras completas de san Vicente de Paúl.
Tiempo de lectura estimado:

Señorita:

La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Ya que la Providencia la retiene en Montmirail, hay que adorarla y hacer lo que Dios le vaya proponiendo que haga. No importa que esa persona tenga una fama poco buena; quizás sea falsa, o quizás se ha corregido ya. La Magdalena, desde el momento de su conversión, se vio convertida en compañera de la Virgen y en seguidora de Nuestro Señor. Como yo soy un gran pecador, no puedo rechazar a los que lo han sido, con tal que tengan buena voluntad. Además, puede ser que haya sido el señor prior el que le ha sugerido este pensamiento al reverendo padre de Gondi, al que no le diré nada de este asunto; porque creo que lo hará, sin que se lo diga; si no, escríbame, por favor.

Sobre lo de ir a alguna aldea de los alrededores de Montmirail, están demasiado alejadas. Tampoco creo que se pueda hacer allí nada, viendo cómo está ya la estación.

Una indisposición que tenía cuando vino el hijo de la señora Rousseau, me impidió hablar con él; pero le he ofrecido servirle y lo haré. Asegure de ello a su madre, por favor.

Y de su hijo de usted he de decirle que pasó aquí todo el día de ayer, de muy buen temple. Está bien, gracias a Dios. Cuando sea tiempo, le daremos una purga. Ya ha pasado a tercero. El señor Dehorgny me dice que le escribe a usted; pero el poco tiempo que hemos tenido para advertirle que le enviamos este correo, hará que no pueda recibir su carta por esta vez. Esté tranquila sobre él.

La señora Laurent ha vuelto indispuesta de Villepreux hace cuatro o cinco días. El señor Belin dará clase a las niñas. Le he indicado que le libraremos dentro de siete u ocho días de ese trabajo y ya he hablado a una buena señora, que podrá marchar para allá en este tiempo.

Nada sabía de los manteles de que me habla. Le daré las gracias a la señorita du Fay. Me informaré por medio de la señorita Guérín de si nos los ha enviado. Ella vino esta mañana a despedirse, ya que se ha marchado a Chartres, y me ha dicho que es por causa de la enfermedad, que aquí va aumentando. Entre la casa de ustedes y ésta hay dos casas apestadas. Sin embargo, el señor Guérin y su hijo mayor se han quedado aquí.

La señorita du Fay se encuentra bastante bien. El señor de Vincy vino ayer a verme y me tranquilizó de que no tiene nada. A usted le digo lo mismo de mi salud: ya hace dos días que no he sentido las molestias acostumbradas.

Vino hoy por aquí el hermano de Germana; le he entregado su carta y la rueca; marcha para Villepreux, donde dará noticias.

¿Cómo va la Caridad? ¿Trabajan bien las mujeres? ¿Tienen muchos enfermos y dinero? ¿Está en Montmirail la señorita du Fresne? ¿Cómo está? La saludo de todo corazón, así como a su señora madre. Nada digo del señor du Fresne, pues creo estará en la corte; pero saludo a Germana y le diré que la buena señora del mariscal Marillac está muy enferma de un flujo de vientre en Roule. Honre la paciencia de la santa Virgen en todo esto; ofrezca a Dios su dolor. ¿Tendrá la felicidad de dejar esta tierra de miseria para ir a gozar de la gloria del cielo?

Le escribe la señorita Guérin y yo sigo siendo, en el amor de Nuestro Señor, su muy humilde servidor,

VICENTE DEPAUL

París, 13 septiembre 1631.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.