El ocaso
Así como la misión de Madagascar fue el calvario para la Congregación de la Misión, el calvario personal del P. Vicente comenzó un poco más tarde. Desde el año 1656 estuvo enfermo sin recuperarse del todo ya nunca más. En 1658 sufrió un accidente de carroza recibiendo una herida en la cabeza. Desde el final de ese mismo año tuvo fiebres todos los días, de modo que no podía caminar si no era con un bastón, ni podía ya salir de casa. Por las noches no dormía lo suficiente; no obstante, continuaba con todos sus trabajos ordinarios y con su servicio a la Congregación de la Misión y a las Hijas de la Caridad. En el mes de diciembre de 1659 dio sus últimas conferencias sobre las Reglas de los misioneros y de las Hermanas.
En 1660 las sombras del más allá empezaron a envolverle desde el primer día. Su hijo del alma, el Beato Obispo Alain de Solminihac, con el que el P. Vicente había compartido la renovación de la Iglesia de Francia y el servicio a los pobres, murió. En febrero, Antonio Portail, su compañero desde los días del internado de Clichy, partió de este mundo. El P. Vicente pudo servirle en su última enfermedad y le confortó ante el miedo que sentía por la muerte. El 15 de marzo, la Señora Le Gras, Luisa de Marillac, su más íntima colaboradora, murió. El Padre Vicente no pudo salir de casa para ayudarla en sus últimos momentos pero dio una charla sobre sus virtudes a las hermanas que vinieron a escucharle a San Lázaro. Sus palabras: «Tened buen ánimo, ahora se os ha dado una madre que tiene gran poder en los cielos». En el mes de mayo, pronunció el panegírico de un sacerdote, gran amigo suyo y de la Congregación, el P. Louis Chardenier. Cuando le fue anunciada su muerte, el P. Vicente se echó a llorar y escribió a los superiores de la Congregación que este sacerdote «había vivido como un santo y ha muerto como un misionero».
En agosto se vio obligado a dejar de decir la santa misa por sí sólo y los cohermanos le transportaban cada día en una silla a la capilla de la casa para participar en la eucaristía. Siguió empeorando y uno de los misioneros tomaba nota del curso de la enfermedad. El día 26 septiembre, recibió la unción de los enfermos y murió a las cinco menos cuarto de la mañana del 27, estando vestido y recostado en un sillón sobre un almohadón. El P. Vicente de Paúl había pasado por su calvario y entrado en los cielos para permanecer por siempre en la presencia de Dios para socorro de los pobres de este mundo.
Apéndice: La expansión de los misioneros de san Vicente
Cuando, en 1660, murió San Vicente, la Congregación estaba firmemente arraigada en Francia, bastante en Italia y algo menos en Polonia. No sobrevivía nadie en Madagascar. Aún llegó uno o dos más; pero la misión se cerró y hubo de ser refundada en el siglo XIX.
Los gritos de los pobres, siempre con nosotros, han seguido interpelando a superiores y peones de la familia de San Vicente y los ha llevado a casi todos los países del mundo unas veces para quedarse otras para hacer trabajos itinerantes parecidos a los de Irlanda, Escocia y Argelia de los tiempos de San Vicente.
He aquí una lista de las fechas de la presencia permanente en los diversos países donde trabajan. En algunas naciones hay dos, tres, cuatro y hasta cinco provincias canónicas y también se dan provincias que se extienden a varias naciones. Entre ellas la de Puerto Rico, Filipinas. Ejemplos de las primeras: Estados Unidos, España, Italia, Francia, la India.
El aliciente de fundar vino a veces de la presencia anterior de las Hijas de la Caridad y en todas las fundaciones de estos misioneros o misioneras se suelen establecer pronto diversas ramas de la familia seglar vicenciana.
Presencia permanente
Desde el Siglo XVII:
- Francia,
- Italia,
- Polonia,
- Madagascar.
Siglo XVIII:
- 1774 España Peninsular.
- 1781 Alemania.
- 1785 Oriente Medio. (Imperio Otomano)
Siglo XIX:
- 1817 Norte América.
- 1820 Brasil.
- 1828 Portugal.
- 1844 México; China, fundación permanente; antes, itinerante.
- 1848 Irlanda, retorno permanente.
- 1850 Australia.
- 1852 Eslovenia.
- 1853 Austria.
- 1854 Chile.
- 1858 Perú.
- 1859 Argentina.
- 1862 Islas Filipinas, América Central, Cuba.
- 1870 Ecuador, Colombia.
- 1873 Puerto Rico.
- 1893 Costa Rica.
Siglo XX:
- 1902 Bélgica,
- 1921 Holanda.
- 1922 India.
- 1923 Indonesia.
- 1926 Hungría, Congo.
- 1931 Venezuela.
- 1940 Mozambique.
- 1941 Eslovaquia.
- 1956 Etiopía y Eritrea (itinerante desde mediados S. XIX).
- 1960 Nigeria.
Misiones en ciernes
Además de la presencia estable, hay fundaciones provinciales o dependientes del Superior General que están en países pobres o del tercer mundo y constituyen embriones de un nuevo futuro vicenciano. Todas las provincias existentes comenzaron así; no todos los experimentos acaban implantados con éxito. El secreto son las vocaciones nativas.
Debido a esta nueva siembra de los últimos años del S. XX la Congregación está presente en Bolivia, Islas Salomón, Tanzania, Ucrania, Rusia, Albania, Honduras, Paraguay, Ruanda, Haití, Panamá, Kenia, Egipto, Israel, Siria, Turquía, Irán, Japón, Tailandia, Taiwan, Argelia, Camerún, Canadá, Grecia, Rumania, Vietnam, Inglaterra, Dinamarca, Albania, Bielorusia, Croacia, Yugoslavia, Macedonia, y en las Islas Fiji.






