LX. Dirección suave del sr. Wáter
El general se encontró luego en la obligación de quejarse sobre algunos de estos artículos, o al menos de los que se parecían, y escribió así a la CM el 17 de julio de 1710: Advertimos que muchos que escriben de nuestras casas a nuestros clérigos, los califican de Señor y muy querido amigo dentro de sus cartas y de Señor en la dirección; les ruego que no lo toleren, si alguien lo ha hecho en su casa, y que vigilen para que se continúe la costumbre introducida por nuestro venerable Fundador de llamar y calificar a aquellos de nuestra CM que no son sacerdotes, con el amable nombre de hermano, según la carta circular del sr. Almerás del 21 de abril de 1662. También se ha visto que algunos de los nuestros que escriben de las provincias, se sirven de cera España, de un sello de cifra y de las armas de su familia. Les ruego que lean la carta circular del 21 de septiembre de 1697, donde verán que se condenan estos sellos particulares que huelen a espíritu del mundo; si por casualidad llega la necesidad de no querer dar a conocer de dónde viene una carta, se la puede sellar con cera España y con algún sello de devoción, como tuvieron nuestros primeros Misioneros, escribiendo desde el lugar de su misión, que sellaban con un nombre de Jesús o la figura de un crucifijo o de una cruz sencilla.
El sr. Wáter, después de su elección al generalato, envió según la costumbre las patentes a todos los superiores de la Co, y les indicó en cada casa para abrir los breves de la penitenciaría de Roma, según el privilegio otorgado al general de la CM de nombrar en todas las casas a los sacerdotes que bien le parezcan para este efecto, con poder de nombrar en cada ocasión a un confesor a quien se va a dirigir para ejecutarlo el que tenga que obtener dicho breve. Es lo que comunicó en su carta del 12 de septiembre de 1703, y los superiores generales se sirven de él siempre, así después de su elección. Cada casa se congratulaba de la dulzura que el sr. Wáter guardaba en su dirección, y se trabajaba bien en las respectivas funciones; concedía con facilidad a los particulares todo cuanto podía según los usos, y daba a cada uno según sus talentos. Se mandaba renovar cada siete años el breve de indulgencias, para las misiones; pero llegado el Año santo en este tiempo, el sr. Divers le escribía de Roma que se debía renovar dicho breve, nota que el precedente, obtenido el 14 de octubre de 1697, debía todavía un año, por la suspensión de todas las indulgencias durante el jubileo del Año santo; de lo cual el sr. Wáter advirtió a las casas en su carta del 8 de noviembre de 1704.
En 1706, Mons. el cardenal de Noailles, arzobispo de París, aunque amigo del P. Juénin, que daba por entonces conferencias teológicas, con aplauso, en el seminario de Saint-Magloire, condenó sus Institutions théologiques, o más bien obligó a este padre que explicara ciertos logares en los cuales se hallaba algo que reprobar en su libro; y lo hizo. El sr. Wáter, atento a la conservación de la sana doctrina en la CM, escribió en estos términos a las casas, el 18 de junio de 1706: La censura que Mons. el cardenal de Noailles acaba de publicar de las Institutions théologiques del P. Juénin acaba de hacerse púbica ayer mismo. He creído un deber enviársela a todas nuestras casas donde hay seminario. Pocos se sirven de este autor; pero yo no dudo de que Monseñores los obispos que le han mandado enseñar, al ver esta censura, le manden retirar en sus seminarios. Mons. el cardenal de Bissy, actualmente obispo de Meaux y muy opuesto a los jansenistas, le había mandado enseñar hasta hoy en su seminario de Toul cuya dirección tiene la Co, y le quitaron enseguida. Por lo que a ustedes toca, continúa el sr. Wáter, si tuvieran esta teología en su casa, les ruego que la coloquen bajo llave con los libros prohibidos y hagan leer en la mesa dicha censura, para que su familia y sus seminaristas la conozcan. Mandó retirar también este libro a los profesores, si alguno le tenía en la habitación.
No faltaban súbditos en la Co; había siempre un buen número, y el general comunicaba en su carta del 1º de enero de 1705: Dios nos envía en proporción de nuestras necesidades buenos súbditos. Hay 73 en nuestro seminario interno, bajo la dirección del sr. Bonnet, nuestro tercer asistente que están bien y nos dan buenas esperanzas. El sr. Viganego, 4º asistente, es prefecto de nuestros estudios. Tenemos 25 estudiantes muy regulares y dóciles, se muestran capaces de todas nuestras funciones; esta casa de San Lázaro encarga dar en la actualidad la misión por cuatro equipos de Misioneros en diversos lugares.







