«Fue él quien dio a unos como apóstoles, otros como profetas, a otros como evangelistas, a otros como pastores y maestros con el fin de equipar a los consagrados para la tarea del servicio, para constituir el cuerpo del Mesías». (Ef 4,11-12).
«La Congregación de la Misión, según una tradición que tiene su origen en San Vicente, ejerce el apostolado en íntima colaboración con los Obispos y con el clero diocesano. Por esta razón, San Vicente afirma con frecuencia que la Congregación de la Misión es secular, aunque goce de la autonomía propia, concedida bien por la ley universal bien por la exención». (C 3,2).
«Somos de la religión de San Pedro»: frase ingeniosa de San Vicente con la que quiso decir que la Congregación de la Misión no ha sido reconocida por la Iglesia como una comunidad religiosa, sino como una Congregación secular, como antes se decía, o Sociedad de vida apostólica, como se dice ahora. No es una elucubración jurídica. La distinción responde a carismas diversos, con exigencias distintas espirituales y pastorales.
1. «La santa invención».
La Congregación de la Misión no es una Orden religiosa, pero no tiene a menos a las Religiones: «No somos dignos de ser religiosos», escribió San Vicente a la Madre Chantal (II 85). El que la Congregación no sea una religión canónica, no quiere decir que en ella no se exija la perfección. Estamos en ‘estado de caridad, ocupados continuamente en el amor y dispuestos a ello'». (XI 564).
«¿Es una religión (la Congregación de la Misión)? No, se trata de sacerdotes seculares que se colocan en ese estado que nuestro Señor escogió para sí mismo, renunciando a los bienes, a los honores y a los placeres…».
«Aunque no seamos religiosos, somos, sin embargo, de la religión, no de San Francisco o de Santo Domingo, sino de San Pedro y, para mayor firmeza se han añadido los votos de pobreza, castidad y obediencia». (XI 643-644).
Escribiendo al P. Portail resume muy bien San Vicente lo que piensa sobre la «secularidad» de gregación de la Misión:
«La Providencia de Dios ha inspirado a la Congregación esta santa invención de ponernos en un estado en donde tenemos lo bueno del estado religioso por los votos simples y ser, no obstante, del clero secular y permanecer en la obediencia debida a nuestros señores los obispos como los más humildes sacerdotes de su diócesis en cuanto a los empleos». (III 224).
2. «Fieles servidores de nuestros Señores los Obispo».
La Iglesia no es un conglomerado de iglesias particulares, sino presencia total del único sacramento de salvación. Cada comunidad local eclesial, como carisma para la Iglesia, se abre a toda ella.
La Congregación tomó conciencia de su vocación universal sirviendo a las iglesias particulares. Se consideró siempre como de la «familia diocesana», conforme a lo que dice el Vaticano II en el número 34 del documento Christus Dominus.
Así se expresó San Vicente escribiendo a un obispo: «Nosotros estamos por entero bajo la bendición de los obispos para ir a donde quiera enviarnos… Somos como los criados del Evangelio con nuestros señores los prelados. Cuando nos dicen id, estamos obligados a ir; cuando nos dicen venid, estamos obligados a venir; cuando nos dicen haced esto, estamos obligados a hacerlo. Además, estamos sometidos a su visita y corrección como los párrocos y vicarios del campo, aunque para la conservación de la uniformidad del espíritu hay un Superior general, a quien obedecen los Misioneros en lo que se refiere a la disciplina doméstica». I 341).
Aunque la norma haya cambiado (C 3,2), el espíritu «diocesano» de la Congregación de la Misión permanece.
3. La íntima colaboración con el clero secular.
La íntima colaboración con el clero diocesano se demuestra en la actitud que se ha de mantener ante el responsable de la pastoral inmediata como son los párrocos.
Los misioneros deben «mostrar mucho honor y respeto a los señores párrocos y vicarios de los lugares adonde vayamos; no emprender nada contra su gusto, ni aprobación, sin habérselo dicho antes, sobre todo en las cosas importantes…». (XI 30).
- Con frecuencia, entre nosotros, se tiene a gala el afirmar que no somos religiosos, ¿qué es lo que en realidad quiero decir cuando uso tal expresión?
- ¿Cómo me comporto con el clero diocesano secular? ¿Cuál es la actitud de la comunidad en la que vivo en todo lo que se refiere a la diócesis?
Oración:
«Agradezcamos a Dios la institución de esta Compañía y la vocación de sus miembros a ella; agradezcámosle el encontrarnos en este estado de la «religión de San Pedro» o, mejor, de Jesucristo». (Cf. XI 646-647).






