El cargo de superior de la Casa de Varsovia fue confiado al Sr. Augustin de Monteils, que estaba en Polonia hacía catorce años. Había nacido en Agen el 12 de julio de 1643, y había entrado en la Congregación bajo el Sr. Alméras, el 12 de enero de 1664.
Cuatro años después, es decir nada más terminar sus estudios de teología, fue enviado a Polonia con el Sr. Dupuich y compartió con él los peligros de su largo y difícil viaje. Escogió este país como su nueva patria y en él pasó cuarenta años en continuos trabajos por la salvación de las almas. Fue primeramente ocupado en el ministerio de las Misiones y tomó parte en las que dio el Sr. Godquin en varias diócesis. En todas partes desplegó el mayor valor y el celo más activo. Llegado, en 1682, a superior de la de Santa Cruz de Varsovia, él se entregó por completo a su doble oficio de superior y de párroco, y prosiguió con gran celo las construcciones comenzadas en tiempos del Sr. Duperroy. A él se debe la terminación subterránea de Santa Cruz; él levantó también a la mitad de su altura los muros de la iglesia superior y adquirió muchos de los ornamentos interiores. Consagró en estos diferentes gastos alrededor de 40 000 francos de su patrimonio.
Pero el Sr. de Monteils no se ocupaba tan sólo de construcciones materiales; iba también a llevar lejos los esfuerzos de su celo como se ve por lo que dijo el Sr. Jolly en su circular del 15 de noviembre de 1682: «Me escriben de Varsovia, del 23 de octubre, que el Sr. Monteils está siempre en Misiones que ha emprendido en la diócesis de Luck (en Wolhynie), a las que Dios da grandes bendiciones, de las que el pueblo queda tan satisfecho y Mons. el obispo tan contento que, para conservar su fruto, ha enviado a nuestra Casa de Varsovia a diez párrocos para hacer allí el retiro los cuales se hallaban allí actualmente, y quiere enviar luego a los demás sacerdotes de su diócesis para hacer los mismos ejercicios, los cuales hacen todos juntos del modo poco más o menos como se les hace hacer a los Srs. ordenandos».
Fue también mientras el Sr de Monteils era superior de Santa cruz cuando se formó una casa nueva de las Hijas de la Caridad en 1684; es el hospital que existe aún hoy.
Infatigable en el trabajo, el Sr. de Monteils salió voluntariamente de Varsovia en 1685. Iba a exponerse a las dificultades de un establecimiento naciente para el que debían surgir toda clase de contradicciones.
Mons. Malakowski, obispo de Cracovia, había llamado ya a los misioneros en 1682 para confiarles su seminario de la catedral; pero no era suficiente para su celo; quería establecer otra casa destinada a los ejercicios de la ordenación y a las misiones en los campos. La vista de los trabajos del Sr. Godquin le había comprometido a hacer esta nueva fundación y había logrado que la congregación la mirara con simpatía. Ésta, por su parte, le conservó un vivo agradecimiento, y antes de la Revolución francesa, había todavía en San Lázaro una sala que llevaba su nombre y donde se hallaba su retrato con un gran número de otros bienhechores señalados de la compañía.
En 1685, se dirigió pues al Sr Jolly para formar esta segunda casa que él estableció no lejos de su palacio a la entrada del barrio Stradom de Cracovia. El Sr. Jolly pidió al Sr. de Monteils que fuera allí y, en 1686, le nombró superior de la nueva casa que era la quinta por orden de fundación en Polonia.
El Sr. de Monteils acudió con cuatro misioneros y allí fue donde le aguardaban muchas tribulaciones. Todo lo que tuvo que sufrir es tanto más increíble porque las dificultades y las penas le vinieron de donde menos lo podía esperar, es decir de parte de los demás obreros de la viña del Señor. A la vista de una segunda casa de misioneros en Cracovia, las otras comunidades temieron que se quisiera meter la guadaña en su mies.
El Sr. de Monteils sostuvo generosamente esta lucha que no había entablado él, y con la fuerza de su confianza en Dios que le había llamado a esta obra, logró por su paciencia poner en buen camino este establecimiento. El obispo de Cracovia donó incluso otra propiedad a esta casa en el pueblo de Laskowa, y el Sr. de Monteils llegó, durante los nueve años que estuvo en Stradom, a construir un ala de la magnífica casa que existe todavía hoy y que es la única que haya quedado de los tiempos pasados, en manos de la congregación en la Polonia austriaca.
En 1685, el Sr. de Monteils regresó a Varsovia y allí trabajó durante cinco años como asistente de la casa. Fue durante este tiempo cuando el Sr. Jolly, tercer superior general, habiendo muerto, fue deputado para la Asamblea General en 1697. Había sido ya nombrado deputado de la provincia en 1669, para asistir a la asamblea sexenal. En 1700, el primer superior de la nueva casa de Lowicz habiendo muerto, el Sr. de Monteils fue enviado para reemplazarle; se encontró con un edificio en vías de construcción y él la acabó felizmente.
Los trabajos no le impedían perfeccionarse en la práctica de todas las virtudes que forman a un buen misionero. Era riguroso observante de sus votos y la tradición ha conservado siempre el recuerdo de su humildad, de su mortificación y de su celo. A primeros de setiembre de 1707, habiendo venido a Varsovia por asuntos de su casa, cayó enfermo, y en diez días le arrebató la muerte, para gran dolor de sus cohermanos. Aceptó generosamente la muerte y repetía con frecuencia en sus últimos momentos actos de diferentes virtudes, o bien estas palabras de san Pablo: «Deseo la separación de mi cuerpo para estar con Jesucristo: Cupio dissolvi et esse cum Christo; «y estas otras de san Ambrosio: «Yo no temo a la muerte, porque tengo un Dios que es bueno: Non timeo mortem quia bonum Deum habeo». Expiró el 14 de setiembre de 1707, día de la Exaltación de la santa Cruz, y fue enterrado en el panteón de la iglesia Santa Cruz. Tenía sesenta y tres años, cuarenta y cuatro en la Congregación y de ésos cuarenta en Polonia. –Memorias de la Congregación; Polonia.







