Vida de san Vicente de Paúl: Libro Tercero, Prefacio

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luis Abelly, Vicente de PaúlLeave a Comment

CRÉDITOS
Autor: Luis Abelly · Traductor: Martín Abaitua, C.M.. · Año publicación original: 1664.
Tiempo de lectura estimado:

Hemos hablado ya con bastante amplitud acerca de las virtudes del Sr. Vicente en los dos primeros Libros, que contienen el relato de su Vida y de sus principales Obras, porque verdaderamente se puede decir que su vida entera no fue más que un tejido de toda clase de virtudes, que formaron y animaron sus más importantes actividades y sus más bellas acciones. Sin embargo nos faltan por decir acerca de esta cuestión tantas cosas, y hay aún tantos párrafos excelentes, que no han podido ser introducidos convenientemente en ningún sitio de esta Obra, que hemos juzgado necesario añadir un Tercer Libro a los dos precedentes para hacer ver en él más al detalle las Virtudes de esta Santo Varón, es decir, los sentimientos de que dio muestras y la práctica que hizo de ellas. De ahí podrá sacar el Lector muchas luces para su propia edificación. Por eso mismo hay motivos para esperar que este tercero y último Libro no será menos agradable y útil al Lector deseoso de perfección, que los dos anteriores. Uno de los principales frutos que debe recoger de la lectura de esta Obra, después de la alabanza que en justicia debe rendir a Dios por todas las gracias que le ha hecho a su fiel Siervo, Vicente de Paúl y, por medio de él, a su Iglesia es excitarse y animarse a la práctica de sus mismas virtudes, cuyos motivos y ejemplos los verá aquí.

Porque la imitación de los Santos es uno de los principales deberes que la piedad nos obliga a rendirles, y uno de los frutos más salutíferos que el recuerdo de sus virtudes debe producir en nuestros corazones. De otra forma tendríamos razón para temer que nos resultase un motivo de confusión y aún de condenación, si, teniendo ante nuestros ojos unos ejemplares tan perfectos, no tratáramos de adaptarnos a ellos; y si, viendo el camino por donde han andado para llegar a Dios, no tuviéramos el valor de iniciarlo y seguirles.

Por eso, el piadoso Lector, interesado en aprovecharse de esta lectura, procurará acordarse de hacer una pequeña reflexión sobre sí mismo, con el fin de ver lo que le falta de la virtud que se ha expuesto y lo que Dios le exige según su estado y sus disposiciones tanto internas como externas. Y después de formar al principio buenas resoluciones en su corazón, invocar la ayuda de la Divina Misericordia, para que se las haga cumplir.

El gran San Jerónimo, al escribir la vida de Santa Paula, invocaba (según lo declara él mismo) al Angel de la Guarda de aquella Santa. Y seguramente les será muy útil a los que lean la Vida de Vicente de Paúl implorar la intercesión de ese Bienaventurado Espíritu, que Dios le había dado como protector, y que lo sostuvo, asistió y fortaleció en todas sus excelentes acciones, con el fin de que les obtenga las gracias y las fuerzas necesarias para seguir a tan gran Siervo de Dios en esta palestra de las virtudes por donde ha caminado con pasos de gigante, y para llegar un día al final, adonde, tenemos muchas razones para creer, ha llegado felizmente, y el cual no es otro que la posesión y el disfrute de una gloria y de una felicidad sin fin.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *