Me olvidé de enseñarle estas cartas a la señorita Le Gras. Que haga el favor de decirme si ella estuvo en Angers con los padres de los pobres cuando entraron las hermanas en el hospital. Podrá ver también por las cartas del padre Portail que regresan nuestras buenas hermanas, de lo que me alegro mucho. El padre Lamberto acaba de decirme que va urgiendo el remedio que hay que aplicar a Richelieu.
La señorita de Lamoignon se encargó ayer de comunicarle a usted las decisiones de las damas sobre lo que usted proponía. Entre otras cosas se ordenó que cuanto antes enviase usted a las hermanas a hacer la visita de los niños.







