Vicente de Paúl, Carta 0494: A Lamberto Aux Couteaux

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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San Lázaro, 26 de agosto de 1640

Padre:

¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

Me consuela mucho lo que me dice usted del padre Chiroye y le ruego que lo envíe lo antes posible, sin explicarle por qué. Puede usted decirle que quizás sea para que cuide de la compañía durante la ausencia del padre Cuissot, durante un viaje que éste tiene que hacer, y le dará usted unos cuantos consejos para gobernarse en ese caso. Ya le enviaré a algún otro en su lugar, si el padre Benito no vuelve pronto. Le saludo y lo abrazo con un cariño que no puedo explicar.

Convendrá que se desentienda cuanto antes de esa joven y que le aconseje que no se entretenga en todas esas visiones que tiene y que procure ajustarse a la manera de vivir de las demás. Ni nuestro Señor ni la santísima Virgen tenían esas visiones y se ajustaban a la vida ordinaria.

Dígale al padre Perdu que he recibido y enviado su informe a Roma, y al padre Dehorgny que envíe sus cartas a sus destinatarios, y que lo he recomendado con mucho interés. Que me perdone si no le escribo.

Esperamos a esas buenas hermanas de la Caridad y ya le devolveré a usted lo que les ha entregado. En cuanto a Bárbara, usted verá.

No creo que sea conveniente su viaje a Toul, debido al poco tiempo que puede dedicar a este asunto.

Dios ha dispuesto del buen padre Fleury. Le pido que ruegue a Dios por él y que todos los de la compañía celebren por él una misa. Le ruego al padre Colée que me indique cómo ha vendido su parte de las dos casitas que hay junto al hospital y cómo se alquilan.

Ahora estamos haciendo aquí la visita. Nunca he visto con tanta claridad la necesidad de utilizar esta ocasión que la Providencia nos concede para nuestro mayor progreso espiritual. En nombre de Dios, dígaselo a la compañía y cuánta importancia tiene que todos nosotros dediquemos todo el tiempo que tenemos a hacerla debidamente, y que, según esto, hemos de dejar cualquier clase de ocupación, hasta las predicaciones y las visitas a los lugares adonde se ha ido a tener la misión, para hacerlas en otra ocasión. Es necesario que nos esforcemos por hacer que reine Dios plenamente en nosotros, y luego en los demás. Mi desgracia es que me preocupo de hacer que reine en los otros más que en mí mismo. ¡Cuánta ceguera y cómo le pido a Dios con lágrimas en los ojos que no me imite nadie en esto. Soy, en el amor de nuestro Señor, su muy humilde servidor.

VICENTE DEPAUL

Sacerdote de la Misión

No se preocupe usted por la exageración de que me habla.

Dirección: Al padre Lamberto, superior de los sacerdotes de la Misión de Richelieu, en Richelieu.

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