Chars
(octubre 1651)1
Muy querida hermana:
La bondad de su corazón es demasiado grande para que puedan ser malos sus efectos. Le doy las gracias más expresivas por darnos con frecuencia noticias suyas. El señor Portail se encontró aquí con el bueno de su señor vicario y enseguida le prometió que le buscaría plaza para los Ejercicios espirituales, a pesar de ser muy numerosos los ejercitantes.
Alabo a Dios con todo mi corazón por su buena salud y admiro su hermosa fruta; pero, querida hermana, no vaya usted a perjudicar a sus Pobres, se lo pido por favor; mire siempre antes de nada sus necesidades para darles lo mejor que tenga, porque les pertenece. Estoy segura, querida Hermana, de que no deja usted de hacerlo así.
No sé si le he dicho que mi hijo parece estar completamente curado, pero todavía no ha salido de casa ni toma carne por la noche. Le ruego que dé gracias a Dios por mi, y también se lo pido a Sor Felipa,2 a quien ruego sea siempre muy alegre y modesta; créanme las dos, en el amor de Jesús Crucificado, queridas hermanas, su muy humilde hermana y servidora.
P.D. Todas nuestras Hermanas la saludan, y también los reverendos Padres que se alegran mucho de saber noticias suyas.







