191. Ruega secreto para los actos honrosos.
Una vez me rogó expresamente que no hablara de cierta cosa, que me había comunicado, y hasta me lo hizo prometer, antes de que me lo dijera, de no decir nada a nadie. Pues bien, no conozco ninguna otra razón para exigirme tal precaución, que aquel acto pudiera ir en alabanza suya y hacerlo más apreciado por los hombres. De esto se habla más por extenso en el primer cuaderno grande f 5, r2.
Al margen: Véase el primer cuaderno grande, 5, rQ y el cuaderno de la Humildad, p 9, r2.
Notas del P. Dodin:
«El secreto es el alma de los asuntos». (XIII.591/X732).
«Las cosas de Dios que salen al exterior no llegan a ser más asuntos de Dios (X.734/IX.1239).
192. Hace quitar una cortina.
Un día le pusieron una cortina en la salita de San José delante de la puerta, con el fin de que el viento no entrara por allí, pues le podía molestar; pero la hizo quitar.
Notas del P. Dodin:
Omitido por L. Abelly.
193. Sufre un pabellón.
Esa misma mortificación fue la que le hizo tolerar con dificultad durante cierto tiempo un pabellón alrededor de su cama en su pequeña habitación. ¡Tanto le gustaba mortificarse y vivir pobremente!
Al margen: cuaderno de la Humildad, J 8, 0.
Notas del P. Dodin:
Omitido por L. Abelly.
194. Proclama sus orígenes humildes.
Su gran mortificación le impulsaba a actuar no como muchas personas mundanas, que ocultan cuidadosamente y con una actividad maravillosa su nacimiento, porque es muy bajo, y han nacido de padres muy pobres; pero, exactamente actuaba precisamente al contrario de esas personas mundanas, porque a las personas que no conocían lo suficiente acerca de su nacimiento, se lo decía, y les prevenía. Y si una persona que no lo supiera, tenía deseos de conocerlo, sin molestarse en preguntárselo, no tenía más que hacerle grandes cortesías y honores, y podía estar segura que, de ese modo, lo sabría en seguida, y que el Señor Vicente no quedaría sin humillarse y sin que le dijera honorablemente que era hijo de un pobre campesino, y que había guardado vacas, y cosas parecidas.
Notas del P. Dodin:
Proclama sus orígenes modestos.
No poseemos ningún texto de Vicente de Paúl que indique que haya guardado vacas. Para humillarse cuando recibía felicitaciones o elogios, Vicente de Paúl se llamaba:
—mendigo: (X.2/IX.652; XII.21(IX.337).
—porquero: (II.3/9, 14 de enero de 1640; II.171/142, 31 de marzo de 1641; III.215/210, 21 de junio de 1651; VIII.320/324, 1660; XI.21/ 337, 8 de junio de 1658; XII.270/IX.559, 30 de mayo de 1659; XII.297/ XI.582, 5 de agosto de 1659).
—pastor de animales: (II.3/9, 14 de enero de 1640; VII.138/126, 29 de septiembre de 1659).
—pastor de ovejas: (II.3/9, 14 de enero de 1640).
195. El Señor Vicente no usaba guantes.
Su mortificación exterior, igual que la interior, no era pequeña, porque, en primer lugar, nunca usaba guantes, excepto cuando iba al campo a caballo, hiciera el frío que hiciera. Eso hacía que sus manos estuvieran a veces moradas por el frío y, otras veces, muy rojas.
Notas del P. Dodin:
El Sr. Vicente no usa guantes.
Abelly (III.297): «Se ha hecho notar con frecuencia que durante los fríos más rigurosos del invierno exponía sus manos al frío, y que a veces tomaban un color muy negruzco, y las demás partes de su cuerpo participaban de esa misma incomodidad, no queriendo usar distinto calzado, ni diferente ropa en invierno que en verano».






