Breve Historia de las Provincias de Polonia, Hungría y Eslovaquia

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CRÉDITOS
Autor: Jan Dukaa, C.M. · Traductor: Miguel Pérez Flores, C.M.. · Año publicación original: 1995 · Fuente: Vincentiana, 1995.
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El presente artículo, preparado para Vincentiana, parte del mate­rial informativo relacionado con la Congregación de la Misión, en los países centro-orientales de Europa. Es solamente una vista panorá­mica del mismo. Podemos considerarlo como un catálogo de acon­tecimientos, un elenco de casas y de datos, con algunos nombres y direcciones para el uso de los cohermanos. Una estadística cronoló­gica de la presencia de los Misioneros vicencianos en los países men­cionados permite tener la información indispensable, sin el riesgo de dar juicios de valor, porque esto último corresponde al Señor de la historia.

I. Polonia

Los Sacerdotes de la Congregación de la Misión llegaron a Var­sovia en el mes de septiembre de 1651, como respuesta a la invita­ción que la Reina de Polonia, María Luisa de Gonzaga, antes Dama de la Caridad en el Hotel-Dieu, en París. Los comienzos de la pre­sencia de los cohermanos, en Polonia, quedaron bajo el gobiemo de San Vicente. Durante los últimos años de su vida, escribió 242 cartas referentes a la misión de Polonia. De éstas, 150 son autógrafas del santo, todas ellas dirigidas a los misioneros que trabajaban en Polo­nia. Estas cartas se conservan en el archivo de Cracovia.

La historia de la Congregación de la Misión en Polonia se puede dividir en tres diferentes períodos.

1. Desde 1651 hasta 1792

Desde 1651 hasta 1792, existió una Provincia. El centro de la misma se encontraba en Varsovia, junto a la Iglesia de la Santa Cruz. La Provincia estaba constituida por 29 casas. El compromiso princi­pal de los Misioneros era la predicación de las misiones a los cam­pesinos. En el siglo XVII y XVIII, las misiones en Polonia duraban de 2 a 6 semanas. Además de la predicación de la Palabra de Dios, de la preparación a la confesión general y a bien morir, los Misioneros enseñaban el catecismo a los niños y a los adultos. Enseñaban tam­bién el canto y fundaban oportunamente la Cofradía de la Caridad. El libro más antiguo de las misiones contiene la crónica de 169 misiones, predicadas durante los años de 1654 a 1740 por los Misio­neros de Varsovia. Las misiones eran predicadas, en gran parte, en el centro de Polonia, pero también, en la parte oriental y septentrional. Los predicadores famosos de la misiones populares fueron los si­guientes Misioneros de nacionalidad francesa: Wilhelm Desdames, Nicola Duperroy, Paulo Godquin. Entre los Misioneros polacos, con­tamos a los Padres Jósef Boanowski, Jósef Rostkowski, el futuro Obispo de Poznan, Bartlomiej Tarlo. Desde el comienzo del siglo XVIII, se repiten frecuentemente en los libros de misiones los nom­bres de Padres polacos. En el período de 1682 a 1782, los Misioneros de la casa de Cracovia predicaron 459 misiones, gran parte de ellas en el sur del país, pero también, en Silesia. Desde 1685, Vilnius fue el tercer centro de de la actividad misionera. En el «liber missionum domus Vdnensis», se lee que, en Lituania y en Biolorrusia, los Misio­neros predicaron 240 misiones entre 1686 y 1763.

La segunda tarea ordinaria de los Misioneros fue la formación del clero diocesano. En 1676, la Congregación de la Misión dirigía, en la Europa occidental, 31 seminarios. Entre éstos, estaba el Semi­nario Pontificio de Roma. En Francia, la Congregación, solamente ha dirigido 13 seminarios diocesanos. En Polonia, durante el siglo XVII, en un país asolado por las guerras y las epidemias, existía una gran necesidad de un tipo de pastor de almas, formado como párroco y misionero, para aquellas pobres y abandonadas parroquias. Los Obis­pos de Polonia se dieron cuenta de que existía tal formación durante sus visitas a Roma y a Francia. Hacia la mitad del siglo XVII, había en Polonia 20 seminarios, de los cuales, 6 eran dirigidos por los Misioneros. En 1770, cuando en toda Polonia había 37 seminarios diocesanos, los Misioneros dirigían 19. Conviene resaltar que estos seminarios eran, no sólo los seminarios de las grandes diócesis: Warszawa, Plock, Wlclawek, Gnienzno, Vilnius, Hraków, Lublin. Przemysl, Lwow, sino también, de las pequeñas: Kaslaw, Brzozów, Krasnystaw, Sambor…

2. Desde 1792 hasta 1918

De 1792 a 1918 son los años en los que Polonia estuvo dividida entre Prusia, Rusia y Austria. Al principio, existieron dos Provincias de la Congregación de la Misión, la de Varsovia y la de Lituania. La Provincia de Varsovia estaba integrada por 17 casas. En 1864, el gobierno ruso abolió esta Provincia, demostrando así la opresión sobre Polonia, después de la insurrección nacional. La Provincia de Lituania, con el centro en Vilnius, fue fundada en 1794. La integra­ban 16 casas. Fue también abolida por el gobierno ruso en 1842. En el año 1865, se fundó la tercera Provincia de la Congregación de la Misión con la casa provincial en Cracovia. En 1918, contaba con 11 casas en Polonia, 4 en Estados Unidos de América del Norte y 7 casas en Brasil.

Durante el segundo período, no obstante las limitaciones im­puestas por los agresores, los Misioneros continuaron con la activi­dad misionera. Las dificultades más duras fueron impuestas por el gobierno ruso. En cambio, los Misioneros gozaron de mayor libertad, bajo la dominación austriaca.

Hacia el final del siglo XIX, los Misioneros optaron por la labor pastoral temporal (abril-octubre) en favor de los emigrantes en Pru­sia, Dinamarca y Holanda. Más tarde, se dedicaron a esa labor de una manera más fija, con los emigrantes en Brasil y en la parte orien­tal de los Estados Unidos de América del Norte. La enseñanza de la religión a los niños abandonados o huérfanos de Cracovia, iniciada por el P. Kazimiers Siemaszko y un grupo de cohermanos hacia fina­les del siglo XIX, se trasformó en el cuidado constante de 400 niños, en tres centros.

Durante el período de la esclavitud nacional, los Misioneros con­tinuaron trabajando (a intervalos más o menos duraderos) en los 20 seminarios diocesanos y en los 7 seminarios de la Congregación. De estos seminarios, 12 se encontraban en la actual Lituania, Lotva, Bie­lorrusia y Ucrania. Hacia el fin del siglo XVIII y hasta la mitad del XIX, en la mayor parte de las naciones mencionadas, los Misioneros han tenido a su cargo, 15 Escuelas parroquiales o regionales. A su vez, durante los años 1821 al 1842, han dirigido 27 Escuelas parro­quiales en Rusia (hasta Saratrov). También, estuvieron encargados de 3 Escuelas apostólicas (Zaaslaw, Smilowicze, Cracovia), y después de otras 2 (Vilnius y Bydgoszcz). Estas Escuelas han sido una buena fuente de vocaciones. En ellas, fueron formados también jóvenes de familias pobres.

3. Desde 1918 hasta 1954

De 1918-1954. En la renacida patria polaca, la Provincia de Polo­nia, con sede en Cracovia, contaba con 18 casas en el país, 4 en los Estados Unidos de América del Norte, 7 en Brasil, 3 en Francia, 2 en China y 1 en Rumanía (datos de 1939). Contaba con 250 miembros (Sacerdotes y Hermanos), 130 Estudiantes y 28 Seminaristas en Vil­nius. Los Misioneros continuaron predicando misiones y retiros en las parroquias (el retiro era una predicación que duraba de 4 a 6 días, sobre todo, en Adviento y Cuaresma, con el fin de ahondar en la fe y de prepararse para la confesión). En estos momentos, el interés misionero pasó a las misiones «ad gentes», en China y a la pastoral en favor de los emigrantes. La Escuela apostólica de Cracovia se agran­dó e igualmente aumentó en ella el número de niños huérfanos y de niños de familias pobres. Algunos Misioneros prestaron servicios pas­torales en los hospitales y en las cárceles. Continuaron con el servicio a las Hijas de la Caridad de las tres Provincias polacas; Varsovia, Cra­covia y Chelmno, bien como Directores, bien como capellanes y con­fesores. También los Misioneros fueron animadores de las Conferen­cias de san Vicente y de las Cofradías de la Caridad. En esta época, los Misioneros dirigieron solamente un seminario diocesano en Kato­wice. En otros 2 sirvieron como directores espirituales. En los años de 1918 a 1939, se encargaron de la residencia para los Sacerdotes que estudiaban en Varsovia. El Seminario Mayor de la Congregación de la Misión fue trasformado, en 1910, en Instituto de Filosofía y Teología, en el que reciben formación intelectual, alumnos de 5 a 9 comunidades religiosas.

Al principio del siglo XX, los Misioneros salieron al encuentro de las necesidades espirituales de los ambientes pobres de la clase obrera, aceptando la responsabilidad pastoral de las respectivas parroquias y el empeño de construir templos (Lwów, Tamów, Pabia­nice, Byzgoszcz). En 1945, se dio el cambio de fronteras en Polonia, hacia occidente. Se produjo un importante éxodo de la población de los territorios tomados por la Unión Soviética. Los Misioneros qui­sieron ayudar a la gente que pasaba del oriente a occidente, es decir, a su territorio, abandonado por los alemanes. En estas circunstan­cias, respondiendo a la llamada de la jerarquía polaca, el cuidado pastoral, en las parroquias del nuevo territorio, ha empleado a una mitad de miembros de la Provincia polaca. Los otros continuaron predicando misiones y retiros y, también, trabajando en los 2 semi­narios diocesanos, en el Instituto Teológico de Cracovia y como cape­llanes en los hospitales. Los Misioneros han colaborado siempre con las Hijas de la Caridad en todo el país. Pero es necesario reconocer que, la mayor parte de los Misioneros de la Provincia, se ha dedica­do a la pastoral parroquial, sobre todo, enseñando la religión a los niños y a la juventud, bien en las escuelas medias, bien a nivel uni­versitario.

En 1954, la Provincia polaca contaba con 16 casas en Polonia, 1 en Biolorrusia y 1 en Francia. Durante este tiempo, se crearon dos Viceprovincias: una en Brasil y otra en Estados Unidos de América del Norte. En Polonia, había 203 miembros y fuera del país, 110. En Cracovia, había también 78 Estudiantes y 43 Seminaristas. La nación polaca alcanzaba la bella cifra de 2.100 Misioneros vicencianos sepul­tados, contando desde la mitad del siglo XVII hasta ahora. Después de la muerte de Stalin, se desarrolló el totalitarismo comunista «a lo polaco». Ahora, bajo la protección de la Providencia, los Misioneros pueden cumplir y desarrollar actividades múltiples. ¡Contradicción y drama de la historia de la nación polaca y de la Provincia polaca de la Congregación de la Misión!

II. Hungría

Hacia finales del siglo XIX, se notó en Hungría, un renacimiento religioso. Se inspiró en los cambios que se dieron en la Iglesia a par­tir del pontificado de León XIII. La situación privilegiada, desde el punto de vista político y la buena situación de la Iglesia de Hungría, permitió llevar a cabo la iniciativa pontificia, es decir, desarrollar las instituciones públicas de enseñanza y la actividad pastoral. Las parroquias se reorganizaron, después de un abandono de casi 150 años. Despuntó la labor de la imprenta, hasta ese momento, muy pobre. Aumentó el número de vocaciones sacerdotales y religiosas. Surgieron ejemplos de pastoral moderna. Aparecieron personas acti­vas en la vida cultural y pública. Recobraron empuje la vida de fe y las prácticas religiosas. Renació el catolicismo húngaro, enriquecido intelectualmente.

Durante esta corriente de renovación de la vida religiosa, en Hungría, llegaron los Misioneros de san Vicente de Paúl. El proceso de su inserción en la sociedad y en la Iglesia húngara fue demasiado lento. En 1853, en Graz, se creó la Provincia austriaca de la Congre­gación de la Misión. Los húngaros, como ciudadanos de la Monar­quía austro-húngara, entraron en el Seminario Interno de Graz. Como miembros de la Provincia austriaca, los cohermanos de origen húngaro, trabajaban en el territorio de la Monarquía y fuera de sus fronteras, por ejemplo, en Francia y también, en China.

La primera casa de la Congregación de la Misión en Hungría fue fundada en 1898, en Piliscsaba, en la diócesis de Székes-Fehérvar. La fundación fue efecto de un voto del Archiduque José de Hausburgo. La casa llegó a ser, conforme a la voluntad del fundador, un centro de actividad misionera para toda la región al norte del Lago Balaton. La nueva casa contaba con 4 Sacerdotes y 3 Hermanos. Ya, en el primer año de su existencia, los Misioneros predicaron 18 misiones populares y 13 retiros parroquiales. Los Sacerdotes y un Obispo hicieron retiro en la casa. Durante 5 años, desde la fundación de la casa de Piliscsaba, los Misioneros predicaron las misiones y los reti­ros en todas las parroquias de la región de Transilvania. Continuaron haciendo esta labor, juntamente con la de los retiros a Sacerdotes y el servicio a las Hijas de la Caridad, hasta la guerra mundial de 1914.

La actividad misionera de los cohermanos de Piliscsaba, y su influencia en el clero diocesano, dieron origen a la casa de Hungría. Michal Bundale fue el iniciador de la construcción de la nueva casa y del templo, cerca de Gátútca en Budapest. En 1903, los Misioneros comenzaron a habitarla. Michal Bundale ha sido estimado como Director espiritual del Seminario general de Budapest. Al principio fueron 3 Misioneros y después 5, y en 1911, eran 8 los miembros de esta casa, todos ellos dedicados a las misiones populares y a los reti­ros. La casa estaba también abierta a los Sacerdotes para que hicie­ran en ella el retiro espiritual.

En 1904, se fundó la Provincia de las Hijas de la Caridad de Hungría. Fue nombrado como Director el P. Ferdynand Medits. Se vio la necesidad de tener más Misioneros en Budapest, para servir como capellanes a las Hermanas. Se vio, igualmente, la necesidad de fundar otra casa. Se construyó en 1909 en Nagyboldgasczny-útica. En ella, habitaron 4 Sacerdotes y 4 Hermanos. En 1913, se consagró la iglesia, próxima a la casa. Además del servicio a las Hijas de la Caridad, los Misioneros predicaban misiones populares y retiros. Antes de la primera guerra mundial, al lado de esta casa e iglesia, se construyó la Escuela apostólica para los aspirantes de la Congrega­ción de la Misión. Durante los primeros 70 años, los Misioneros hún­garos se formaban espiritual e intelectualmente en Graz. Muchos de ellos provenían del clero diocesano.

Durante la primera guerra mundial, los Misioneros trabajaban como capellanes del ejército o como enfermeros en los hospitales. Teniendo en cuenta el empobrecimiento y la destrucción de la pobla­ción en todo el país, los cohermanos organizaron las Conferencias de san Vicente de Paúl y las Cofradías de la Caridad. Antes de la segun­da guerra mundial, las asociaciones vicencianas contaban con más de 1.000 miembros.

Algunos años después de la primera guerra mundial, en la his­toria de los Misioneros de Hungría, se percibe un cambio importante. Desde octubre de 1918 hasta agosto de 1919, sufrieron la amenaza de la revolución comunista de Beli Kuhna, y en abril de 1919, cerraron todas las casas de la Congregación. La dictadura de los comunistas no duró mucho, pero la comunicación de los cohermanos con el cen­tro de la Provincia en Graz, no resultaba fácil. En 1919 se fundó la Viceprovincia húngara y el P. Francisco Aronfy fue nombrado Vice­visitador. El mismo Padre Vicevisitador, acompañado por el P. Jorge Tutz, como diputado, asistieron a la Asamblea Provincial de Graz, en septiembre de 1919.

En 1919, los Misioneros predicaron misiones en todas las parro­quias de Budapest. Dos años más tarde, predicaron en Hungría 43 misiones y 57 retiros. En junio de 1923, el Superior General, P. Ver­dier, hizo la visita a los Misioneros y a las Hijas de la Caridad, de Hungría. Tres años más tarde, el 19 de marzo de 1926, fue creada la Provincia de Hungría. El P. Francisco Aronfy fue nombrado Visita­dor. La nueva Provincia estaba compuesta de 3 casas, 27 miembros, entre Sacerdotes y Hermanos, 6 Estudiantes y 20 Seminaristas. A la Escuela apostólica de Budapest, asistían los aspirantes a la Congre­gación y otros jóvenes pobres. El desarrollo de la Provincia fue lento, pero sin crisis. En 1934, los Misioneros, en 4 casas, pudieron llevar a cabo todas las actividades. La casa del Estudiantado estaba fuera de Budapest, en Szob, cerca de la frontera con Checoslovaquia. Había 15 Estudiantes. En 1939, la Provincia húngara tenía 5 casas, 67 miembros entre Sacerdotes y Hermanos, 26 Estudiantes y 7 Semina­ristas.

La Providencia y las circunstancias históricas libraron a los Misioneros húngaros, de la segunda guerra mundial. El período posterior a la segunda guerra mundial, se lo considera como un tiempo bueno para el desarrollo de la Provincia. Se fundaron 2 nuevas casas en Transilvania (Oradea, en 1940, Cluj, en 1941). Fue también fun­dada una casa más grande en Csepel, cerca de Budapest, donde fun­cionaban una Escuela apostólica, Obras sociales y una parroquia para los obreros. Otra casa fue abierta en Szeged (1946), en el sur del país. En 1949, la Provincia contaba con 76 miembros residentes en 7 casas. Entonces, la Provincia solamente tenía 5 Estudiantes y 5 Semi­naristas. Los Misioneros continuaban desarrollando las actividades propias, según el fin de la Congregación, excepto la formación del clero en los seminarios.

Desde la hora en que el gobierno comunista húngaro dio el golpe mortal a todas las comunidades religiosas, la Provincia de Hungría ha vivido momentos de grandes apuros. Los miembros de las comu­nidades religiosas pasaron por tres etapas: reclusión, encarcela­miento y dispersión, en diciembre de 1949, hacia la mitad de junio de 1950 y hacia la mitad de julio del mismo año, respectivamente. En los campos de trabajos forzados fueron internadas más de 1.000 per­sonas pertenecientes a las comunidades masculinas y 2.500 a las femeninas. Esto fue un «viernes santo», también, para la Provincia Húngara de la Congregación. Algunos Misioneros se escondieron en la clandestinidad. Otros encontraron refugio en las parroquias, asu­miendo los oficios de organista, cantor, sacristán, hortelano… Otros prefirieron un trabajo físico o intelectual, en los establecimientos del Estado. Los cohermanos, bien vigilados por los agentes secretos, no podían reunirse con frecuencia. ¡No sabemos cuántos esperaban la resurrección de la Provincia, que llevaban siempre en sus corazones!

La resurrección de la Provincia aconteció en 1991. En ese mo­mento, vivían 24 Sacerdotes y 6 Hermanos, con 75 años de edad media. La Provincia ha comenzado, de nuevo, un lento camino hacia el futuro.

III. Eslovaquia

En 1918, durante algunas semanas del otoño, la Monarquía aus­tro-húngara, que abarcaba también Eslovaquia, se disgregó. El 30 de octubre de 1918, el Consejo nacional Eslovaco tomó la decisión de que Eslovaquia gozara de independencia y se uniera con los Checos. De acuerdo con la convención de Pittsburg, Eslovaquia debía gozar de autonomía plena y de parlamento propio, dentro del arco del estado checoslovaco. Sin embargo, el postulado de autonomía no fue respetado. Esto significaba borrar las más importantes aspiraciones nacionales y poner a los eslovacos en la oposición política, contra el poder central de Praga. La historia de la oposición es la principal corriente ideológica de los sucesos históricos, después de la primera guerra mundial. Dicha historia, está unida de una manera especial, a la más reciente historia de la Iglesia católica en Eslovaquia.

Precisamente entonces, después de la primera guerra mundial, en la historia de pueblo y de la Iglesia de Eslovaquia, se hizo presente la Congregación de la Misión. En 1918, en el territorio de Checoslo­vaquia, se encontraban 32 casas de las Hijas de la Caridad, que antes habían formado parte de la Provincia de Hungría. Unas 98 Hermanas han trabajado en 7 hospitales, 14 escuelas y 1 casa en las que fun­cionaban obras de caridad vicencianas. En 1922, se fundó en Eslo­vaquia, la Provincia de las Hijas de la Caridad, con la casa provincial en Tmava. El P. José Danielik fue nombrado Director. Este Padre recibió la formación espiritual e intelectual en Budapest y en Graz. Conocía bien el ambiente de los Misioneros austriacos y húngaros. El Obispo de la diócesis de Tmava pidió al P. José Danielik que, además del servicio a las Hermanas, asumiera el de Director espiritual en el seminario diocesano. El servicio en el seminario y las buenas rela­ciones con el clero diocesano fueron una buena ocasión para que los Misioneros se dedicaran a predicar misiones. En 1923, respondiendo a la petición del P. J. Danielik, llegó a Trnava, el P. Haring, con el cargo de capellán de las Hermanas. Ambos cohermanos predicaron ocasionalmente misiones populares y retiros. En 1924, la casa pro­vincial de las Hermanas se pasó a Ladce, en la parte noroeste de Eslovaquia. En este tiempo, llegaron a la ciudad, 2 Padres. En 1929, se abrió la Escuela apostólica en Banska Bystrica. Los alumnos cur­saban los estudios en el vecino gimnasio y recibían la formación en la residencia. Ésta estaba bajo los cuidados de un tercer misionero, Francisco Kuchar, llegado de Austria. Así, se abrió la posibilidad de fundar una casa de la Misión en Ladce. En 1933, los primeros alum­nos de la Escuela apostólica hicieron el examen de madurez y fueron recibidos en el Seminario Interno de Graz. En 1935, ya había 6 Misioneros en Eslovaquia. Como consecuencia, se erigió en Banska Bystrica, la segunda casa de la Congregación. La Escuela apostólica se pasó a Ladce. En el año en que murió el P. J. Danielik (1938), había en Eslovaquia, 10 Misioneros (de ellos, 4 Hermanos) y 5 Estu­diantes que estudiaban en la Facultad teológica de Bratislava. Los Misioneros, además del servicio a las Hijas de la Caridad, dirigían la Escuela apostólica, y predicaban misiones populares y retiros. En 1935, asumieron la dirección del Instituto de Svoradov, la casa con mayor cabida para Estudiantes, en Bratislava. En este Instituto, se alojaban también los Estudiantes de la Congregación.

En 1941, el Superior General, P. Carlos Souvay, encargó al Visi­tador de la Provincia de Hungría que pasara visita a la familia vicen­ciana de Eslovaquia. Después de esta visita, se creó la Viceprovincia autónoma de Eslovaquia. Durante la segunda guerra mundial, los Misioneros eslovacos, guiados por el P. G. Tiso, han gozado de rela­tiva paz. Creció el número de los miembros de la Provincia. En 1947, se fundó la cuarta casa de la Congregación en Belluska Slatina, en la parte nordeste. La Viceprovincia tuvo su propio Seminario Interno en Ladce. Los Misioneros, además del servicio a las Hijas de la Cari­dad, predicaban misiones populares y retiros. Dirigían también la Escuela apostólica y continuaban la labor pastoral con la juventud académica, de Bratislava. En 1949, durante la primera opresión co­munista, los cohermanos dejaron Bratislava por la fuerza.

En el mes de febrero de 1949, llegó la primera onda persecutoria contra la Iglesia. En julio de ese mismo año, el representante del Vaticano, Genaro Verolino, recibió órdenes de salir de Checoslova­quia, lo antes posible. Durante la noche del 5 de abril de 1950, la policía invadió todas las casas de las comunidades masculinas, en Eslovaquia. Los que habitaban en ellas fueron deportados a los cam­pos de trabajos forzados. Las comunidades masculinas sumaban entonces la cifra de cerca de 1.000 personas. Semejante suerte tuvie­ron unas 11.000 religiosas. Entre los prisioneros o, más bien, inter­nados, se encontraban cohermanos nuestros. La Viceprovincia con­taba entonces con 16 Sacerdotes y 7 Hermanos.

En el período posterior, algunos Misioneros abandonaron Eslo­vaquia y se fueron a Austria, donde fundaron la casa de la Vicepro­vincia eslovaca, en Salzburgo. Los otros fugitivos se ocuparon en la pastoral entre sus compatriotas en Francia y en Inglaterra. El Vice­visitador, P. Jan Hutyra, pasó muchos años en prisión. Los otros, después de la liberación de los campos de concentración o de las cár­celes, pasaron a la vida clandestina y continuaron con el servicio pas­toral, a veces, con grandes dificultades. Cultivaron entre ellos la unión, en cuanto les fue posible. De hecho, el espíritu de san Vicente siempre estuvo vivo entre ellos. Algunos, como turistas, se pusieron en contacto con los misioneros de Polonia. Desde 1972, las relaciones con Cracovia, de los jóvenes y también, de los alumnos eslovacos que «espiritualmente» ya pertenecían a la Congregación de la Misión, eran bastante sistemáticas. Mediante Salzburgo y Cracovia, los Misioneros de Eslovaquia se ponían en contacto con el Superior General, centro de la Congregación. Por esta vía, pasaban las cartas y demás docu­mentos de las Asambleas Generales. Cuando en 1989, surgió reno­vada la Provincia de Eslovaquia, ésta contaba con 29 Sacerdotes, 4 Hermanos y 12 Estudiantes. La edad era de 51 años, como término medio. Así, comenzó la Provincia de Eslovaquia, su segunda juventud en la Congregación de la Misión.

«Evangelizare pauperibus…». «Id y predicad a todas las gentes…». La historia de la presencia de la Congregación de la Misión en Polo­nia, desde mediados del siglo XVII, y en Hungría y Eslovaquia desde la mitad del siglo XIX, ha sido la respuesta a la llamada de Cristo, antes citada. Los Misioneros respondieron con su sencillo trabajo, a veces, en circunstancias de prueba y de persecución. Esta respuesta de los Misioneros, en las naciones mencionadas, ha cosechado he­roísmo, pero también, debilidades de algunos, en particular y de gru­pos. La misión de los cohermanos estaba marcada necesariamente por la historia general de la actividad de la Iglesia de Europa centro oriental, llena de tempestades. Al mismo tiempo, los Misioneros hicieron presente, mediante su actividad, el patrimonio espiritual y apostólico de san Vicente.

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