Vicente de Paúl, Carta 1178: A Antonio Portail

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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París, 6 agosto 1649.

Padre:

La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.

Le escribo con una pena muy grande y muy sensible como ya hace tiempo que no tenía. Acabo de saber la pérdida que hemos sufrido del buen padre Brunet, tan buen obrero del Señor, tan gran amigo de los pobres y tan esplendorosa luz para toda la Compañía. Pero ya que Dios nos lo ha quitado, hay que adorar su voluntad y permanecer en paz. Lo que más aumenta mi pena es el miedo de que la compañía de allá esté en peligro de enfermedad o de contagio; ¡que Dios no lo quiera! La ayuda que podemos proporcionarle en estas tristes circunstancias es pedir a su divina bondad, como yo lo hago y todos los demás conmigo, que sea él su luz y su fuerza; pues no podemos darles ningún consejo, va que no sabemos la situación concreta en que están ni lo que pasa con el mal que ha empezado; además, antes de que usted reciba la presente, espero que habrá dispuesto todo, no sólo para la conservación de la Compañía, sino también del hospital y de las demás ocupaciones. Si las galeras han salido del puerto de Marsella, como nos han dicho, será fácil proveer y atender a]o demás, con la gracia de Dios, a quien se lo recomiendo expresamente, para que sea él mismo su consuelo y el de toda esa familia.

La señora duquesa de Aiguillon tiene que enviarle 500 libras, a saber, 400 por las misas celebradas o por celebrar, según las órdenes que usted ha recibido, y 100 libras para más misas que ella]e pide por el alma del difunto señor de la Coste. Si tienen ustedes necesidad de más dinero, dígamelo y en seguida se lo enviaremos; si es preciso, venderemos nuestras cruces y nuestros cálices para ayudarles.

Me imagino que ya habrá usted salido par Annecy, junto con el padre Chrétien, según le había indicado, y que habrá dejado usted de superior al padre Le Soudier, si no le ha hecho actuar

de otra manera alguna razón especial. Si todavía sigue usted en Marsella y puede desentenderse de ir, le ruego que así lo haga y que atienda a lo que le dije. Le escribo a Annecy por este mismo correo, para que, en cualquier lugar en que se encuentre, tenga usted noticias de mí. ¡Que Dios me haga llegar pronto las suyas, y tan buenas como las deseo!

Iba a acabar sin el pensamiento que me vuelve a la mente del buen señor de la Coste, del que Dios ha dispuesto y de quien yo no puedo hablar más que con sentimientos de estima y de reverencia inexpresables, debido a su piedad, su celo y tantas gracias celestiales de las que estaba lleno. ¡Qué feliz será en el cielo y cuánto hemos de lamentar nosotros la pérdida que hemos sufrido de esos dos grandes siervos de Dios, mientras yo sigo en el mundo, tan inútil como soy! Hasta tengo miedo de que mis pecados sean la causa de esta aflicción. Le ruego, padre, que pida misericordia para mí, que soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor,

VICENTE DEPAUL,

i. s. d. l. M.

Dígale al padre Le Soudier que nos envíe poderes notariales, según la memoria que le acompaño.

El hermano Alejandro le ruega que le traiga una o dos libras de aceite de escorpión, y el hermano Juan Besson también le pide otra cosa. Si puede hacer las dos cosas, hágalas, o aquel que reciba la presente en ausencia suya.

Dirección: Al padre Portail o, en su ausencia, al superior de le Misión de Marsella, en Marsella.

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