18 junio 1649.
He visto por sus dos últimas cartas la situación en que se encuentran. No hay que echarse para atrás ni mucho menos, a pesar de las pocas probabilidades de tener éxito; es una nube pasajera; ya llegará el día en que la compañía tenga más crédito y más apoyo y en que los que puedan hacerle algún bien tendrán con ella más caridad que en la actualidad. Los jesuitas tuvieron mucho que tragar en sus comienzos bajo el pontificado de [Pablo IV], que les obligó a llevar muceta; y tuvieron que llevarla mientras él vivió; pero después de su muerte la dejaron, ya que el nuevo papa se mostró con ellos más favorable. Sometámonos a la Providencia, que llevará nuestros asuntos a su tiempo y a su manera.







