París, 14 febrero [1648].
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Me parece que los señores administradores tienen el deseo de manejarlo todo. Cuando vuelvan a hablarle de las reglas del hospital, dígales, como si fuera idea suya, que es norma de los que Dios utiliza para la fundación de obras santas y nuevas ir retrasando todo lo que pueden el reglamento de las mismas, ya que la experiencia demuestra que lo que al principio es hacedero luego a veces es perjudicial o tropieza con inconvenientes desagradables; que por eso algunas comunidades sólo hicieron sus constituciones cien años más tarde, como los cartujos. San Ignacio no hizo más que un pequeño proyecto de las suyas; pero su Compañía las puso luego en el estado actual, según las luces que el tiempo les fue descubriendo. El señor obispo de Ginebra, por haber hecho demasiado pronto el reglamento de las religiosas de Santa María, tuvo que hacer luego un directorio.
Si, después de esta razón general, le siguen urgiendo los señores administradores, pase a lo concreto y dígales que no podemos obligarnos a mantener dos sacerdotes de la Compañía en el hospital: 1.°, porque la fundación de la señora duquesa no lo determina; 2.°, porque las rentas no bastan para ello y para los demás cargos; 3.°, porque nuestro instituto no tiene más que dos fines principales, esto es, la instrucción de la pobre gente del campo y los seminarios; que es ésa nuestra obligación, y no la dirección de los hospitales, que es algo accesorio; que, sin embargo, hemos aceptado esa dirección con la idea de utilizar allí sacerdotes externos, cuando no puedan bastar los nuestros, tal como hacemos en las misiones. Le envío un extracto de aquello a que nos obliga la fundación. La verdad es que el mantenimiento de dos sacerdotes en el hospital sería para nosotros una carga excesiva, ya que, si uno de los dos enfermase, como sucede con frecuencia, se necesitaría un tercero. Dios le inspirará el resto.
Nuestra gente partirá, Dios mediante, en el primer viaje del coche de Lión. Espero que el padre Gallais forme parte del grupo. El padre Get es lo bastante bueno y prudente para poder servir de asistente.
No era mi intención que alimentaran durante tanto tiempo al sacerdote armeno; pero, ya que se trata de una obra de caridad, in nomine Domini!
En el colegio había dos o tres seminaristas dispuestos a ir a las galeras; pero, como el padre Chrétien nos dijo que no era preciso enviarles y que encontraría bastantes sacerdotes del país para ello, les hemos desanimado y apartado de su resolución; temo que ahora no se encontrará ninguno que quiera ir allá. Sin embargo, le he rogado al padre Berthe que sondee a algunos.
Recibí los papeles del señor obispo de Tresbisonda y la indulgencia que pidió el difunto señor Callon.
No tenemos nada nuevo, a no ser noticias viejas de Irlanda, que llegaron hace dos días, pero fechadas en los meses de septiembre y noviembre.
El padre du Chesne padece un flujo de sangre desde un mes antes de su última carta, y el hermano Le Vacher desde que está en Irlanda. Los demás siguen bien, gracias a Dios. Las miserias del país son muy grandes y los enemigos están rodeando el lugar donde residen nuestros hermanos, de forma que, cuando van a misión, se encuentran en peligro. Los encomiendo a sus oraciones, y especialmente mi alma.
Soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor,
VICENTE DEPAUL,
i. s. d. l. M.
Dirección: Al padre Portail, sacerdote de la Misión en Marsella







