París, 23 de marzo de 1646
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Le envío con esta mi tercera respuesta, a pesar de que me dice usted que no ha recibido mis cartas anteriores. Si lo permitiese la salud de la señorita Le Gras y si hiciera mejor tiempo después de Pascua, ella podría hacer ese viaje a Le Mans; no creo que pueda hacerlo antes. ¿Quid si enviara ya a dos hermanas, sin hablar por ahora de condiciones hasta que vaya ella personalmente u obtengamos de ellos esa aprobación, que pido y haré que sigan pidiendo constantemente? ¿Qué le parece?
Tiene usted razón, y me alegro mucho de saber que se propone pasar ahí las fiestas para hacer lo que me indica. Sin embargo, hay que pensar en la visita, que piden de varios lugares, y no sé cómo podrá usted hacer la de Roma. Esto me hace pensar en enviar al padre Alméras para que pasee hasta allá su indisposición.
Lo mismo que es reprensible la tacañería, también lo es la facilidad para vender las cosas por encima de su valor; me parece que ambos defectos se pueden introducir en nuestras casas, donde no se cuidan mucho de esto y donde se dice que ponemos caras las cosas y que tenemos muchos dinero. Hay que recomendar el término medio entre estos dos extremos y observar lo que aquí se practica en la alimentación.
Le he pedido al padre Lamberto que le conteste sobre las demás cosas, según las decisiones que hemos tomado sobre lo que consultaba. También le he encargado que le envíe lo que usted pide.
Entretanto, le saludo muy humildemente, lo mismo que a toda esa pequeña familia, postrado en espíritu a los pies de todos ustedes, y soy, en el amor de nuestro Señor, su muy humilde y obediente servidor.
VICENTE DEPAUL
Indigno sacerdote de la Misión
Dirección: Al padre Portail, sacerdote de la Misión. en Le Mans







