París, 18 de junio de 1643.
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Nada nuevo tengo que decirle, a no ser lo que ya le dije en la última que le escribí hace ocho días, o sea, que por fin ha firmado la señora duquesa de Aiguillon el contrato de donación de cinco mil libras de renta sobre el precio de los coches de Rouen y que se sentiría muy disgustada si usted no recibiera a los ordenandos de las cuatro témporas, después de haber hecho esta función con esa finalidad, según la cantidad que usted nos dijo que esto supondría. Ella opina que debe usted tomar ese palacio del que hablaba, a renta anual y perpetua. Ya le enviaré la ratificación, cuando lo haya usted realizado.
Nunca he sido tan digno de compasión como soy ahora, ni he tenido nunca tanta necesidad de oraciones como al presente, en el nuevo cargo que me han dado. Espero que no ha de ser para mucho tiempo. Rece a Dios por mí, que soy en el amor de nuestro Señor su muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL
Indigno sacerdote de la Misión
El comerciante de Lión, corresponsal del señor Marchand, no me ha pedido aún el dinero.







