San Lázaro. 1 de abril de 1642
Padre:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Le pongo estas líneas con un poco de prisa. He recibido sus dos cartas de Marsella y he pagado la letra de cambio. Habíamos quedado de acuerdo hace cuatro o cinco años con el señor Authier en la unión y en sus condiciones; pero al volver a la Provenza me indicaron que esos señores no veían bien el asunto. Si ahora se han vuelto y le indican sus condiciones, puede usted creer que estaremos dispuestos a hacer todo lo que sea razonablemente factible. Haga el favor de señalarme las propuestas que han hecho y de decirme quién es el promotor; según esto, consideraremos la cosa delante de Dios y le escribiremos.
Entretanto no deje de proseguir en el asunto de nuestra fundación según el procedimiento habitual de nuestro buen padre Lebretón, sin comprometerse en nada. Le ruego, padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que desconfíe de los fervores naturales en el asunto que usted me escribe. El espíritu de Dios procede con suavidad y con toda humildad. Acuérdese de que tanto usted como yo estamos sujetos a mil asaltos de la naturaleza, y de lo que le dije de que, cuando me encontraba en cierta ocasión, al comienzo de proyectar la Misión, en esa continua preocupación de espíritu, desconfiando por ello y sin saber si procedería de la naturaleza o del espíritu maligno, hice expresamente un retiro en Soissons para que Dios quisiera quitarme del espíritu el gusto y la emoción que sentía en este asunto, y Dios quiso escucharme de forma que, por su misericordia, que quitó este gusto y esta emoción y permitió que cayese en las disposiciones contrarias, y me parece que, si Dios le da alguna bendición a la Misión y yo no la escandalizo tanto, debe atribuirse a esto, después de Dios, y deseo permanecer en esta práctica de no concluir ni emprender nada, mientras que me duren estos ardores de esperanza ante la visión de grandes bienes.
Acabo saludando a esa pequeña compañía y siendo su servidor.
VICENTE DEPAUL
Dirección: Al padre Codoing, sacerdote de la Misión, en Roma.







