Martes por la mañana [1642]
Señorita:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Ya que no puedo ir a verla esta mañana, como había pensado, le mando por escrito mi respuesta. Le he encargado al padre Portail que escriba a la hermana María Joly, de Sedán, en mi nombre. Esta tarde veré su carta y se la enviaré a usted mañana.
La señora del canciller ha hablado con su esposo del asunto de la señorita du Mée; el canciller le ha prometido hablar con el señor de Chevreuse. Será conveniente que vaya a verlo ella misma.
Ayer le dije a la señorita de Lamoignon que se tendría hoy la reunión en Santa María de la ciudad, adonde tengo que ir necesariamente.
Ya recibirá usted otras muchas quejas de las oficiales de la caridad, si sigue viviendo, como espero. En la oración fúnebre de la difunta madre de Chantal se nos predicaba ayer que una de sus religiosas le estuvo dirigiendo injurias durante veinte años. ¡Ay señorita! ¡cuánto cuesta hacer el bien en el espíritu de Jesucristo!
Adiós. Soy
V. D.
Dirección: A la señorita Le Gras.







