San Lázaro, lunes a mediodía [11 febrero 1641]
Señorita:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Le doy las más humildes gracias por los cuidados que tiene usted conmigo. Estoy bien, gracias a Dios. Ayer me vio el señor Delorme y me mandó una medicina, que he tomado hoy. Ya no tengo fiebre, ni hinchazón en la mejilla, de forma que, gracias a Dios, sólo dependerá de mí hacer penitencia de mis faltas. Por lo visto, nuestro Señor me quiere dar tiempo para ello.
He mandado reservar y pagar dos plazas en el coche de Sedán que sale mañana, a las diez. Tenga preparadas a las hermanas para partir a las nueve, por favor. Siento mucho no poder verlas; dígales que las veré con los ojos del alma y que mañana, con la gracia de Dios, espero decir la misa por su intención.
Le escribo a la señora duquesa y al padre capuchino que hay allí con lo que usted me dice. Queda una dificultad: me han dicho -que se teme que haya alguna prohibición para el comercio con esa ciudad; esto me ha obligado a escribirle a la señora duquesa de Aiguillon para rogarle que me indique si hay peligro para las hermanas; Estoy esperando la respuesta; y como quizás es que no ha tenido todavía tiempo para leer mi carta, le he pedido a un criado del señor canciller que se lo pregunte y me lo diga.
Haga el favor de acordarse de tenerlas preparadas para la hora que le he dicho.
Le mando un sacerdote de aquí para que confiese a esa buena hermana y soy, en el amor de nuestro Señor, su-muy humilde servidor.
VICENTE DEPAUL
Dirección: A la señorita Le Gras.







