San Lázaro, lunes por la mañana [abril o mayo de 1640]
Señora:
Los señores de Liancourt, de la Ville-aux-Clercs, de Fontenay, y algunas otras personas de elevada posición se reunieron ayer aquí para empezar a trabajar en favor de las personas notables de Lorena que están en esta ciudad. No puede usted imaginarse, señora, las bendiciones que todos ellos le desean, debido a los grandes favores que presta a los religiosos y religiosas y al pobre pueblo de Lorena. Dijeron que, aunque sólo hubiera hecho usted ese bien, puede esperar una gran parte en el reino eterno. Hablamos de los medios para llevar sus quince mil libras a aquella provincia. El señor de Fontenay, que ha sido gobernador de Nancy, dijo que había que buscar dos compañías de a caballo para reforzar el convoy en donde vaya, y que el señor du Halier lo hará de buena gana, si se le escribe, sin que nos cueste nada, o muy poco.
Nuestros pobres saldrán ganando mucho, si podemos cambiar por oro las monedas blancas que nos han entregado. Hay doce mil quinientas libras en dinero blanco de poco valor. El señor Chenevis no nos querrá entregar, según temo, pieza por pieza. Nos cobrará allí las pistolas a doce libras, a pesar de que aquí se las hemos dado a diez. He encargado al hermano Louistres que procure enterarse esta mañana.
Le envío la petición que presentamos a los señores encargados de las amortizaciones. El señor obispo de Saintes, que es uno de ellos, cree que si usted recomienda el asunto a esos señores, nos concederán la dispensa, ya que opina que se trata de una cosa justa. En la petición la mencionamos a usted. Le suplico, pues, humildemente, que lea usted esta petición y que considere las razones que alegamos, para decírselas a esos señores.
Le pido muy humildemente perdón, señora, por todas las molestias que le causo. La bondad sin igual que nuestro Señor le ha dado con nosotros me da confianza para ello y me hace ser, en su amor y en el de su santa Madre, su muy humilde y muy obediente servidor.
VICENTE DEPAUL
Cuando llegue la hora, tendré el honor de avisarle, para que su caridad se moleste en ver a esos señores, cuya lista le enviaré oportunamente.
Dirección: A la señora duquesa de Aiguillon.







