París. 26 de abril de 1640
Señor:
¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!
Escribo al señor obispo de Bayona y le digo unas palabras sobre el asunto del que me ha hecho usted el honor de escribirme, y es que el difunto señor Fouquet no creía oportuno que dicho señor obispo pensase en la fundación de religiosas en Bayona durante muchos años, y me dio algunas razones muy importantes para ello, aunque me parece que no le indiqué yo mi opinión sobre el caso, que es totalmente conforme con lo que pensaba su padre. Son notables los inconvenientes que hay y el bien que se espera no es tan grande como esos deseos de que usted me habla. Sin embargo, el señor obispo es muy dueño de hacer lo que quiera, y yo soy demasiado atrevido al decir a usted lo que le digo. Toca a monseñor reconocer la voluntad de Dios en todo esto, como en las demás cosas, y a mí someterme a lo que ordene. Así lo hago, acatando con toda la humildad y el afecto que me es posible lo que usted le aconseje, y siendo en el amor de nuestro Señor su muy humilde y obediente servidor.
VICENTE DEPAUL
Indigno sacerdote de la Misión
He tenido la satisfacción de encontrarme con su hermano en un arbitraje con el señor de Cordes. ¡Qué gran consuelo he recibido!
Dirección: Al señor Abelly, vicario general y oficial de Bayona, en Bayona.







