San Lázaro. 8 de mayo de 1638
Padre:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Recibí la suya del 3 de mayo, por la que veo 1.° la dificultad de continuar la misión en medio de los soldados; 2.° el rumor que corre sobre san Lázaro; 3.° que vuelve a decirse que no se ha escrito a nadie de la ciudad para recomendar a la Compañía.
Pues bien, le diré sobre lo primero que es probablemente el miedo del pobre pueblo lo que le impide aprovecharse de la misión y que hay que aguardar con paciencia el tiempo de los ordenandos para hacer allí los ejercicios, si le parece bien a monseñor de Troyes; si no, será conveniente ir a tener la misión en otros lugares que dependen del señor comendador; Y si hay que atender a los ordenandos, le enviaré al padre Baudet, que he retenido aquí expresamente para eso; pero tendrá que avisarme con tiempo suficiente.
En cuanto al rumor que corre sobre san Lázaro, ¿qué le vamos a hacer? Hay que soportar esos rumores con paciencia; Nuestro Señor hará que se disipen, ya que no hay ningún fundamento para ellos.
Le he escrito indicándole el parecer del señor comendador y del padre de Gondy sobre el tercer punto; más vale fallar con el consejo de esos dos buenos espíritus que entrometerse uno por sí mismo; les hablaré de nuevo y les comunicaré lo que me dice en su carta.
Será conveniente que me pase aviso de todo lo que nos interesa, y esto por medio de todos los mensajeros; escriba, por favor, a monseñor de Troyes a propósito de los ordenandos, pero no como si pusiera la cosa en duda. sino para saber de él si habrá muchos ordenandos.
Como el joven que nos ha enviado no tiene deseos de ser de la Compañía, y como podría haber algún peligro, según se teme, de que se indispusiese con los demás alumnos que desean ser de la Compañía, hemos pensado ponerlo en el colegio del cardenal, donde le pagaremos de buen grado la pensión y quizás le hagamos repetir, de forma que será como si estuviese entre nosotros, ya que no hay más que una pared entre ese colegio y el nuestro. Le ruego, padre, que se lo diga a monseñor de Troyes, y que tendremos de él un cuidado especial, y que pagaremos su pensión, sin que sea necesario que él pague nada, a no ser que se le proporcione el vestuario oportuno.
Tengo que salir esta mañana para Brie-Comte-Robert y desde allí podré darme una vuelta por Fréneville, para volver el día antes de la Ascensión.
Saludo con todo mi corazón los padres Du Chesne, Savary y nuestro hermano Renato, y soy en el amor de Nuestro Señor su muy humilde servidor,
VICENTE DEPAUL
Dirección: Al padre du Festel, sacerdote de la Misión en Sancey.







