San Lázaro, martes por la mañana [1638]
Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Le devuelvo los papeles, para que los remita lo antes posible si le parece bien, y obre de manera que se le entregue una copia firmada.
Si no tuviese las llaves, haga que se las entreguen aquí.
La señora Pelletier me acaba de hablar de sus muebles; le gustaría que se los pusiese en otra pequeña habitación. No habla de ponerlos en otra parte. Le he dicho que hablaríamos de ello y que hay que tender a hacer que todas las cosas sean comunes y a quitar las particulares. Pero este lenguaje le parece un poco nuevo.
Esa pobre mujer de Mans me parece que está enferma. Ha cumplido bien todas las condiciones y la residencia.
Hay que pensar un poco en la manera de enseñar a las hijas a llevar la escuela. Esta dice que ella lo ha hecho en esta ciudad y en otros lugares. Hay que ver si lo logra.
Buenos días, señorita. Soy
V. D.







