Señorita:
La gracia de Nuestro Señor sea siempre con nosotros.
Una pequeña medicina que tomé ayer me ha impedido responder a la suya. Le diré, pues, hoy que, si se toma la molestia de venir a casa de sus Hijas de San Nicolás mañana después de comer, tendré la dicha de verla, a no ser que vaya yo mañana por la mañana a La Chapelle, o que le diga lo contrario. Para ello preparará el equipaje para venir, si lo necesita, de lo cual yo le pasaré aviso mañana, lo más pronto que pueda. Y ruego que me perdone por mi manera dudosa de hablar; todo se debe a diversas circunstancias que ocurren de un momento a otro.
Estoy afligido por nuestra pobre hija que está en San Luis y por lo que les ha pasado a las otras, ya que no pueden estar en sus habitaciones. Le ruego me diga lo que sepa de ellas. Nosotros hemos tenido un caso bastante parecido en San Lázaro, donde no he estado todavía, para conversar sin dificultad con algunas personas con las que tengo que tratar.
Se me acaba de ocurrir que, si puede venir mañana. a eso de las nueve, a casa de sus hijas de San Nicolás, la podría ver allí, y que podría usted comer con ellas.
Entretanto, la deseo buenos días y soy, en el amor de Nuestro Señor, señorita, su muy humilde servidor,
V. D.
Colegio de Bons-Enfants, 21 de octubre de 1636.
Dirección: A la señorita Le Gras.







