Quinta dificultad1
Las personas que figuran en el relato, y las circunstancias que las rodean dan a sus palabras un carácter de seriedad y verosimilitud tales, que inclinan el ánimo a suponer están en posesión de la verdad. ¿Qué otra casa sino la verdad podía mantener tan vivo convencimiento en personas religiosas, y en asunto como éste ? ¿De dónde viene, y cómo se explica ese acuerdo entre tan diversos individuos, de tan diferentes lugares?
Mas no concluyen aquí las concordancias… Ahí están, por ejemplo, el P. Maestro Fr. Antolín Merino, sabio historiador de la orden de S. Agustín y continuadór de La España sagrada del P. Flórez, hasta que lo fue el Sr. D. Modesto de la Fuente; el P. Fr. Juan del Santísimo Sacramento, autor de una vida de S. Vicente; el Dr. D. Julián Gonzalez de Soto, lazarista de gran entendimiemento; el P. Cabrera, jesuita Tamaritano; el letrado y arqueólogo distinguido D. Mariano Purroy; el Ilmo. Sr. Andriani, obispo que fue de Pamplona y tantos otros. El primero mencionado afirmó constantemente que a España pertenecía nuestro Santo. El P. Fr. Juan del Santísimo Sacramento, refiriéndose a sus estudios, se expresa en los siguientes términos «Vino a Zaragoza… empleó nuestro Vicente siete años continuos en el estudio de la teología, y se graduó de bachiller. Ocultó Vicente todo el tiempo de su vida esta honra que le mereció su fatiga estudiosa, de suerte que hasta después de su muerte nadie supo el que se hubiese graduado en esta universidad tan ilustre.»
Igual declaración se lee en los «Estatutos impresos de la universidad de Zaragoza», establecidos por Fernando VI (1753). En el prólogo sobre la historia de aquella Universidad hay los dos apuntamientos siguientes: «En el año 1525 estudió filosofía en ella S. Francisco de Borja… Desde el año 1596 estudió la sagrada teología S. Vicente de Paúl y recibió el grado de bachiller en ella, sin que después recibiera otro alguno.»
Defensor acérrimo de la nacionalidad española de nuestro santo fue el Exm° Sr. D. Severo Leonardo Andriani, preclaro obispo que fue de Pamplona durante treinta años. Siendo aquel insigne español rector de la universidad de Huesca y arcediano de su santa iglesia se le instó por los Paúles de Barbastro, para que pronunciase el panegírico de S. Vicente en la solemne fiesta que aquella communidad había de consagrarle el 19 de julio, no recordamos si de 1826. Antes de acceder a tales ruegos, hizo la advertencia previa de que sostendría en el discurso el derecho de los españoles a llamar compatricio suyo al Héroe de Caridad; y como en ello no tuvieran inconveniente, sino, por el contrario, singular complacencia los hijos de su congregaeión, cumplió el Sr. Andriani sus propósitos, y su ejemplo ha tenido después varios imitadores.
Fundamento sólido de nuestras reclamaciones actuales, y de las que en adelante seguirán haciéndose, es la exigencia inusitada de Luis XIV de Francia, de quien hemos averiguado por boca de muchos hombres graves que hizo saber a Roma su resolución de retirar todo su apoyo y sus recursos, si el nombre de España sonaba para algo en el expediente de canonización de Vicente de Paúl.
Contestación a la Quinta dificultad
1° Creemos no llevará a mal nuestro ilustrado contradictor, el que pongamos en parangón las personas por él citadas, con los papas Benedicto XIII, Clemente XII y Benedicto XIV. El P. Merino y demás personajes citados afirman, sin documentos ni pruebas históricas, que Vicente es español. Los papas mencionados, apoyados en los procesos de beatificación y canonización, dicen que Vicente es francés. ¿A quién hay que creer? Para todo el que tenga una idea, siquiera sea ligerísima, de los procedimientos practicados antes de llegar al decreto de beatificación, la duda no puede existir: son los papas los que tienen razón.
2° Hubiera hecho bien el autor del apéndice, en citar textualmente las palabras de las autoridades que invoca, para que todo el mundo pudiera conocer lo que cada una de ellas piensa, acerca de la tesis. Leyendo al Sr. Feliú, pudiera creerse que todas ellas acceptan lo por él sostenido, y sin embargo, no es así, a juzgar por lo que dice el P. Juan del Santísimo Sacramento. Este religioso, que hace nacer a Vicente en Francia, (y cuyas palabras hemos reproducido) sólo puede invocársele por lo que respecta a los estudios, y desearíamos conocer la frase remplazada por los puntos suspensivos que separan las dos aserciones «Vino a Zaragoza» y «empleó siete años continuos en el estudio de la teología». Las dos aserciones son verdad, como lo es que Vicente era bachiller; pero no fue en Zaragoza donde estudió los siete años, como tampoco que allí se graduara.
3° Si Vicente de Paúl fuera bachiller de Zaragoza, hubiera reclamado dicho título, como lo hizo con el obtenido en Toulouse, cuando pensaba fijarse en Roma. La universidad de Zaragoza valía tanto como la de Toulouse, y dos diplomas valían más que uno solo; y, sin embargo, el santo solo pide el expedido por la segunda, que se encontró después de su muerte. En otra parte probamos que el Santo permaneció poco tiempo en aquella universidad, y esto antes de comenzar sus estudios teológicos, y cuando no podía graduarse de bachiller.
4° Se nos citan los estatutos impresos de la universidad de Zaragoza, acerca de S. Francisco de Borja y de S. Vicente de Paúl. No tenemos porque ocuparnos del primero; pero por lo que hace al segundo, diremos sencillamente que los estatutos están en el error. Vicente no salió de Pouy ni de Dax, sino después de recibir las órdenes menores en Bidache el 20 de diciembre de 1596; por consiguiente no pudo estudiar en Zaragoza en el mismo año, y mucho menos obtener un grado en teología, siendo así que ignoraba completamente esta ciencia. Las frases de los estatutos parece quieran indicar, que el Santo, no solo estudió allí el año 1596, sino que se graduó de bachiller, sin que posteriormente recibiera grado alguno; y nosotros decimos que no lo tomó en dicho año, porque todavía no había ido, ni lo tomó en 1597 cuando fue allí, ni tampoco más tarde despues de abandonar aquella población.
5° Comprendemos perfectamente, que nuestros colegas de Barbastro se enorgulleciesen cuando se les anunció ser compatricios de S. Vicente; pero, ¿qué pruebas dio de su aserto el Sr. Andriani, más tarde obispo de Pamplona? ninguna. Si las hubiera dado, como quiera que el discurso lo pronunció en el año 18302, precisamente en la época en la cual se buscaban documentos en que apoyar la tesis española, claro es que se nos citarían los que este sébio pudo descubrir, en lugar de las afirmaciones y negaciones que se nos dan.
En condiciones tales, los defensores de la nacionalidad española del santo podrán ser numerosos y estar unánimes, podrán encontrar verosímil su opinión; pero esto no impidirá que estén en un error, y a pesar de todos sus esfuerzos, nada podrán contra la historia verdadera, que nos dice, que Vicente nació y fue bautizado en Francia, y que aquí hizo sus estudios y se graduó de bachiller.
6° En cuanto a la exigencia de Luis XIV, ¿dónde se encontró tal indicio? Esta afirmación debe reconocer como fuente la misma de donde salieron las otras falsas, relativas al proceso de beatificación. ¿Dónde están los hombres graves que certifiquen el hecho? Nómbreseles y digásenos en que fundan su decir. Nosotros no podemos aceptar, sin examen, una aserción de la cual no se ha hablado sino dos siglos después que la cosa debió pasar. Luis XIV murió el 1° de Setiembre de 1713; la beatificación tuvo lugar el 21 de Agosto de 1729, y la aprobación del oficio en 1741. ¿Es creíble que la palabra de Luis XIV intimide a tres papas, catorce años, veinte años y veintiseis años después de su muerte? ¿Intimidar hemos dicho?; hay más: el traductor va hasta acusar a los papas de faltar a la verdad en los documentos más auténticos y solemnes, y esto, solo por complacer a un rey, que hacía largo tiempo había muerto.
El autor no reflexionó al escribir, y reconecemos en él buena fe y deseos de llegar a la verdad y a la luz. Dispuesto a regocijarse si la nacionalidad española del Santo puede establecerse, está pronto a inclinarse delante de las pruebas en contrario. «Si se nos convence, dice, que el inmortal Apóstol de la Caridad no nos pertenece, seguiremos dando gloria a Dios en San Vicente, natione Gallus.»
De todo este trabajo se desprende que Vicente de Paúl nació en Pouy, cerca de Dax, que estudió en Francia, salvo algunos meses que lo hizo en Zaragoza, y que en Francia fue ordenado: por consiguiente que no pudo nacer en Tamarite, España, que no recibió allí ninguna de las órdenes, y que no hay derecho para reivindicarle.
Repetimos para terminar lo que dijimos al principio: San Vicente de Paúl, es francés.






