Misiones populares de la C.M. en España (1704-1975). Parte 6

Mitxel OlabuénagaCongregación de la Misión, Historia de la Congregación de la Misión en España, Misiones «Ad gentes»Leave a Comment

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Autor: Mítxel Olabuénaga, C.M. · Año publicación original: 1997.
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Parte Primera: Misiones Populares y C.M.

Capítulo 3: Los contenidos de la predicación misionera

Como hemos indicado con anterioridad, la acción misionera comprende, además de la predicación, toda una serie de actitudes, estrategias y comportamientos rígidamente establecidos. Hemos de admitir, no obstante, que es la predicación, a través de los «sermones», «catequesis» y «pláticas», el hilo conductor del devenir general y diario de la misión. Parece conveniente, por tanto, presentar, aunque de forma somera, los contenidos de esta predicación.1

1. Advertencias preliminares

El conjunto de la Predicación es conocido en la Congregación de la Misión con el nombre de «funciones»2 que si bien en tiempos de San Vicente eran únicamente dos («sermones» y «catecismos»), la Asamblea de 1668, tenida tras su muerte, introdujo una tercera («las pláticas»).3 Así han permanecido hasta el final del período.

Su temática y desarrollo quedaron igualmente fijados desde los comienzos y recogidos en los llamados «Libros de Funciones o de Predicación». Ya en tiempos de San Vicente se constata su existencia, tanto relativa a Sermones4 como a Catecismos5 compuestos o recopilados por los mismos misioneros.6 Estos «Manuales» llegan a España, desde Italia, en 1704, con los primeros misioneros y sufrirán en el transcurso del s. XVIII las notorias influencias de las tendencias teológicas y de predicación españolas.7 A partir de entonces quedaron fijados de forma definitiva hasta el final del período. En este perpetuo inmovilismo influyen tanto el convencimiento de que el éxito de una misión proviene del cumplimiento exacto de los Reglamentos (que prohiben cualquier modificación de temas y doctrina) como la cerrazón y estancamiento de la teología española que vive anclada, en todos estos siglos, en los parámetros del Concilio de Trento.

Los citados «Manuales»8 serán transmitidos de generación en generación hasta 1941 en que se realiza la primera impresión, dirigida por el P. Escribano.9 En 1948, con motivo de la misión de Valencia, varios misioneros10 redactan un «Breviario de Predicación Misionera» (dos pequeños volúmenes) en el que se recoge de forma esquemática y se ordena para una misión de quince días una selección de todo lo anterior. En su Prólogo se dice: «Las características de este Breviario se notan fácilmente y le distinguen de los cinco tomos de Predicación Misionera editados por el P. Escribano. En vista de que las misiones de nuestros días nunca llegan a la duración que tenían las de antes, ha sido preciso reducir varios sermones, pláticas y doctrinas a una, sacando de ellas lo sustancial y darles unidad y solidez, dentro de la brevedad». En 1963-64 aparece el último «Manual» (editado por la Hermandad Misionera) en cuatro tomitos: los tres primeros recogen «al pie de la letra» materiales anteriormente publicados; el cuarto, contiene elementos más novedosos (preparados para las misiones de esos años en Jerez y Sevilla) pero que, en la práctica, tuvieron muy pocas repercusiones.11 El motivo de la publicación se indica en el mismo Prólogo: «No queremos coartar la prudente inspiración del misionero en un momento determinado por las circunstancias; lo que queremos es que reine la uniformidad vicenciana en todo cuanto sea posible». Quedan al margen algunos ensayos sin publicar y otros que nunca se llevaron a la práctica.12

A tenor de lo indicado anteriormente podemos afirmar que la predicación misionera no ha sufrido cambios reseñables hasta la publicación del volumen IV del «Manual del Misionero» de 1964 (y éstos con poca incidencia práctica). Bastaría, por tanto, analizar los materiales publicados en 1941-42 para obtener una visión correcta de los temas y contenidos de la predicación desde mediados del XVIII hasta ese momento; no obstante hemos considerado oportuno analizar también algunos Manuales anteriores para una mayor confirmación. Para este último intento hemos elegido el «Juego» manuscrito de Predicación para Misiones (Sermones, Pláticas y Doctrinas) del P. Gros13 que recoge toda la tradición del XVIII14 y las atribuidas al P. Sanz15 para finales del S. XIX.16 Nos detendremos, pues, en todos ellos, presentando en cuadros sinópticos la relación existente.

2. Presupuestos orientativos

Señalamos una serie de presupuestos que nos ayudarán a comprender mejor el contenido de la predicación misionera y a leer dichos contenidos desde una perspectiva más objetiva:

2.1. Raíces históricas

Recordamos17 que las misiones vicencianas tienen sus raíces en la misión catequística francesa orientada a la formación cristiana y a la conversión religiosa de las masas católicas mediante la predicación, los catecismos, la confesión y la comunión final.

A este primer sustrato se suma la tradición misionera española que, con su estilo y doctrina peculiar, han acercado la primitiva misión al tipo de misión penitencial-sacramental con sus sermones enfocados a «mover» a los fieles a la conversión y a la confesión.

2.2. Desarrollo de la catequesis

La catequesis, a nivel de contenidos, permanece en cierto modo fosilizada, estática, «definitiva» desde el siglo XVI hasta los años del Concilio Vaticano II. El Concilio de Trento es la matriz, la plantilla de la Teología Pastoral, del Dogma y de la Moral y, por tanto, de la catequesis, en la que puso tanto interés y dió como resultado el catecismo «Ad Parochos» (1566), conocido también como «Catecismo Romano», aún citado en los Manuales de Predicación de 196418 aunque ya en estos momentos se utilizan para la catequesis escolar y parroquial los catecismos de Astete19 y Ripalda.20

Este presupuesto nos coloca en que la misión popular transmite el contenido de la fe fijado por el Concilio Tridentino: la Moral y la Teología Dogmática, Eclesiología y Cristología que de él surgen son las que se explican y en las que se instruye al pueblo. El Concilio Vaticano II, con su invitación a la creatividad y a la renovación, será el momento en que estos planteamientos entren en una profunda crisis y, con ellos, no sólo los contenidos de la predicación misionera sino las mismas misiones.

2.3. Contenido de las predicaciones

Conviene observar desde este momento que el contenido de las predicaciones no es «original» ni ofrece novedad alguna que no sea en el estilo o la acentuación de algún aspecto concreto, como puede ser el de la confesión general. Tratan de instruir en las verdades fundamentales de la fe y de la vida cristiana, para lo que se sirven de la enseñanza oficial de la Iglesia. Por eso el esquema misionero es el esquema del catecismo: lo que se debe creer, lo que se ha de esperar y lo que se debe obrar para ser buenos cristianos. El juicio, por tanto, que se pueda hacer al contenido misional debe ser coincidente con el que se pueda realizar a la Teología que se enseña en las cátedras de las Universidades y Seminarios21 y a las predicaciones que se hacen desde los púlpitos de las Iglesias.

2.4. Uniformidad temática y tradición misionera

Desde los orígenes de las misiones, los misioneros debían ir a ellas con los sermones y las doctrinas bien aprendidos, incluso «ensayados» delante del resto de misioneros. Desde el comienzo se sigue la tradición de escribir los sermones de forma que puedan ser aprendidos y predicados por otros misioneros.22 Los múltiples «manuales» conservados23 nos confirman en esta idea de uniformidad, incluidos los tres primeros publicados en 1964.

2.5. Objetivos de la misión

La predicación está supeditada a los objetivos que pretende la misión y de la misma manera que éstos se han mantenido desde sus orígenes también lo ha sido la misma predicación. Como ya han sido estudiados en capítulos precedentes, únicamente los señalamos: instruir al pueblo, confesión general, arreglo de pleitos y discordias, establecimiento de la Cofradía de la Caridad, servir a los sacerdotes.24

3. Formas de Predicación y su Contenido: el Sermón

El fin principal del Sermón es excitar a las gentes al arrepentimiento (sermón de movimiento) y prepararlas a realizar una buena confesión general. Ya señalamos que en los orígenes de la misión vicenciana el sermón era un medio secundario y que posteriormente, aunque nunca perdió su carácter catequístico, pasó a ser el centro de la misión y la función principal; es en este momento cuando «ir a la misión» venía a significar «ir a escuchar el sermón», que normalmente lo hacía el misionero experto y con más facilidad de palabra y de convicción.

3.1. Los temarios

Como puede apreciarse en el «Cuadro sinóptico» que adjuntamos25 la unidad temática de los sermones, al igual que la teología y el mismo catolicismo oficial, se mantiene inalterable durante todo el período.26 Nada sorprenderá, pues, que cuando en el siglo XIX nazcan las clases obrera, industrial o campesina, éstas se separen de una Iglesia «completamente miope para apreciar la enorme importancia del naciente fenómeno que protagonizaban».27 Según el P. Escribano28 hay una especie de «liturgia misional nuestra, en la cual ningún Misionero se atrevería a cambiar nada por su cuenta, y, por tanto, todos habían de decir lo mismo y casi con idénticas palabras». Los temas de los sermones son los mismos añadiéndose únicamente, según las épocas y los lugares, determinados sermones morales o apologéticos.

I. TEMAS DE LOS SERMONES DE MISIÓN
TEMA CONTENIDOS C.XIX F.XIX 1942 1964
APERTURA Apertura de la misión Gros Codina Codina X
CONFESIÓN GENERAL Sobre la Confesión General Gros
SALVACIÓN Sobre la importancia de la salvación Gros Sanz? Gros
Del corto número de los que se salvan Gros
Dios, Jesucristo, el alma Escri-bano
Aprecio del alma Codina
La salvación Sanz X
PENITENCIA De la penitencia Codina Codina
Sobre el dilatar la penitencia o impenitencia Gros Sanz? Vehil
PECADO Sobre la temeridad de vivir un momento en pecado Gros
Gravedad y malicia del pecado mortal Sanz Sanz
Sobre la gravedad del peca-do por ser ofensa a Dios Gros Codina
Gravedad del pecado mortal por sus efectos Gros Sanz Sanz
Gravedad del pecado mortal por ser ofensa a Cristo Vehil
Del número y medida de días y pecados Gros Gros
Pecados de costumbre CasaÁvila
El pecado mortal destruye el plan salvífico de Dios X
NOVISIMOS:LA MUERTE Sobre el momento de que depende la eternidad Gros Sanz?
El pecado creó la muerte X
Certidumbre e incertidumbre de la muerte Sanz
De la muerte del pecador Sanz? Burgos
De la muerte del justo Sanz Sanz
Agonías del pecador en su muerte Vehil
Preparación a bien morir Vehil
Dificultad de convertirse a la hora de la muerte Codina
NOVISIMOS:EL JUICIO Sobre el Juicio Particular Gros Sanz Sanz X
Sobre el Juicio Final Gros Sanz? Gros X
NOVISIMOS:INFIERNO Sobre el Infierno: pena de daño y sentido Gros Sanz? Gros X
Existencia y eternidad del Infierno Escri-bano
Quejas de los condenados Sanz
Eternidad de las penas Gros Sanz? Codina
NOVISIMOS:LA GLORIA De la Gloria Gros Sanz? X
Gloria: cuatro circunstancias Codina
Entrada en la gloria y su posesión Sanz
PERDÓN Perdón de los enemigos Gros Sanz? Codina
Misericordia de Dios Gros Sanz Sanz X
SERMONESMORALES Comunión sacrílega Gros Sanz Sanz
Deshonestidad Gros
Deshonestidad: gravedad Sanz? Codina
Deshonestidad: efectos Sanz?
Deshonestidad: castigos Codina
El escándalo Gros Sanz?
El escándalo: efectos Sanz?
El escándalo: gravedad Codina
El escándalo: castigos Codina
Observancia de las fiestas Codina
JESUCRISTO Beneficio de la redención Codina
Pasión de Jesucristo Sanz Sanz
Imitación de Jesucristo Codina
VIRGEN MARÍA Devoción a la Virgen María Gros Sanz? Sanz X
CONTRA LOSOBSTINADOS Cargos de la Misión Sanz Sanz
De los «esqueletos» o pecadores morosos Sanz? Vehil
PERSEVERANCIA De la perseverancia Gros Gros Codina X
DESPEDIDA Del beneficio de la misión o acción de gracias Sanz?
OTROS Educación cristiana de los hijos X
La Iglesia X
La Eucaristía X
Ingratitud humana y amor de Dios X
La Comunión X

Los temas que nunca faltan son: Apertura de la Misión, la Confesión General,29 la Salvación, la Penitencia, el Pecado, los Novísimos (muerte, juicio, infierno, gloria), el Perdón, la devoción a la Virgen María y la Perseverancia. Entre los Sermones Morales los más socorridos son la Comunión Sacrílega, la Deshonestidad y el Escándalo. La figura de Jesucristo, especialmente su pasión, es también tema común, aunque no aparezca en el sermonario del P. Gros. Los únicos temas «novedosos» aparecen en el «Manual del Misionero» de 1964, aunque de alguna manera algunos contenidos aparecen reflejados en sermones anteriores: educación cristiana de los hijos, la Iglesia, la Eucaristía…

3.2. Contenido de los Sermones

Desde el s.XVI parece que en la mente de los misioneros están impresas las palabras del Eclesiástico (7,36): «memorare novissima tua et in aeternum non pecabis». De ahí la frase de «predicar los novísimos», temática fundamental de todo tipo de misión y de la que participa la misión vicenciana.

Con respecto al contenido observamos que es en el sermón donde más claramente se deja sentir la «pastoral del miedo», reflejo y apoyo de la atmósfera de miedo y angustia en que vivía la sociedad española del XVIII y marcada por los temas clásicos de la disciplina moral: pecado, conversión, confesión, oración, jansenismo y rigorismo, casuística, reincidencia, dilación de la absolución, comunión frecuente, etc….30 La predicación tendía a la conversión de la gente y a hacerla estable en la práctica cristiana mediante la presentación de válidas razones tomadas principalmente de la Escritura, los Padres, el catecismo y los teólogos. Motivaciones presentadas con estilo simple, claro y conjuntado, con una hábil acción dramática de manera que no se hable sólo a la mente sino también al corazón y a la fantasía de los oyentes. De esta forma las personas eran motivadas y conmovidas por el miedo del inevitable impacto de la muerte física, con el peligro de la muerte eterna, pero también reasegurados por el amor de Dios por el que debían esperar el perdón, la perseverancia final y el premio eterno por el bien hecho.31

El «santo temor de Dios», en su versión de respeto filial, se ha convertido en los sermones de misión en el «angustioso miedo de Dios», a quien el pecador ve como juez tremendo. Si bien se habla de la misericordia de Dios, la mayor parte se la lleva el Dios justiciero y la explicación vigorosa, atemorizante, de los «novísimos»: fin del hombre, muerte, juicio, infierno, gloria… con una descripción minuciosa de las penas y castigos, a través de una interpretacion literal de los textos bíblicos. Si el hombre no cambia al ver lo que Dios ha hecho por él, debe hacerlo viendo lo que le espera; si la misericordia de Dios, el amor de Jesucristo -expresado como rescate con su pasión y muerte- no bastan para convertir, se usa la «amenaza» del miedo. Extremando esta metodología, y en este sentido lo citamos, cuando las argumentaciones, las pruebas y los ruegos del misionero no consiguen su objetivo, el misionero deja la palabra y el lugar a los misterios últimos: «Temo, finalmente, que la ceguedad en la que se hallan (los obstinados) no les haya dejado ver los desengaños que les he hecho patentes, y deseando sumamente su salvación, he determinado hacer subir a este púlpito a unos predicadores cuyas palabras serán más eficaces; a unos predicadores que han convertido con sus palabras y sermones a los pecadores más duros y obstinados; a unos predicadores, no de este mundo sino del otro; finalmente, a los muertos,carísimos hermanos míos, he cedido el lugar por esta noche, para que predicando en mi lugar sus esqueletos, logren lo que yo no he podido. Son de tanto peso sus palabras y de tanta autoridad sus personas, que su sola presencia basta para reformar la familia más disoluta y tirar de las riendas a las personas más desenfrenadas».32

Más allá de estos extremos se constata que la temática del temor no era exclusiva, sino que se acompañaba con la presentación de la misericordia de Dios y de Jesús crucificado, el puesto de María en la vida cristiana, la vida eterna, el amor al prójimo y otros argumentos importantes de la revelación. Únicamente en el último de los sermonarios (1964) esta retórica del miedo se ha suavizado y en sus esquemas ni tan siquera aparecen ejemplos tan tremendistas como el anterior. Se presenta la doctrina de una forma más positiva, más catequística, sin renunciar por ello a colocar al hombre ante los últimos interrogantes y a la explicación de la respuesta que da la teología dogmática. Se presenta la historia del hombre dentro del Plan Salvífico de Dios que exige la voluntad libre del hombre.33 Dentro de este Plan se incluyen los temas de la predicación y las experiencias profundas del hombre; así se habla del pecado como el fracaso del plan de Dios y yerro del hombre en su destino,34 o de la penitencia como «metanoia»= cambio de mente… Volver a empezar el camino … volver a la casa del Padre35 y del juicio en la línea tradicional de la «ponderación exacta, el justiprecio de nuestros méritos y deméritos contraídos durante la vida terrena».36

Igualmente se habla de la muerte, sin silenciar la experiencia profunda de esta realidad para todos, como una liberación o nacimiento a la vida eterna y participación plena en el Reino de Dios.37 También, sin callarse la verdad sobre un Dios juez supremo y justo, centraliza el plan salvífico y el proyecto del hombre en la misericordia de Dios.38

La realidad es que en los sermones, de una época u otra, es donde se fija una imagen de Dios, una idea de la religión, una forma de vivir los católicos. Es donde se sintetiza el contenido, el poso que va a dejar la misión, tanto por ser el acto más importante y al que acude todo el pueblo, como por el propio estilo del sermón que fija las imágenes y porque trata de las experiencias más profundas del hombre y del creyente. La propia existencia se ve envuelta en el discurso. No son teorías asépticas o principios lejanos, sino la experiencia de cada día y de todo hombre. Podemos decir que en el sermón se hace una catequesis de la experiencia y que esta misma se hace mensaje. Por eso son los sermones, principalmente, los que transmiten y fijan la idea de un Dios juez y misericordioso, de un Cristo sufriente muerto por nuestros pecados, de una Iglesia legalista y jerarquizada. Son los sermones donde se aprende a vivir una religión individualista, orientada a la salvación personal, y una fe contractual. Son los sermones donde se predica una moral cristiana negativista, prohibitiva, sin gran espacio para la vida presente, ya que el cristiano debe tener su mirada fija en el más allá, donde llegará a través de un «viacrucis» de renuncia, sacrificio y penitencia. No es la Resurrección de Cristo, la Pascua gozosa, lo que anima al cristiano en su compromiso actual, sino la cruz y el juicio que vendrá.

En definitiva, el contenido de los sermones influye grandemente en la fijación de una religiosidad, la llamada religiosidad popular, que mantiene la fe en Jesucristo y una conducta cristiana en la vida, según los criterios teológicos propios de cada época. La imagen de Dios, de la religión, de la moral o de la Iglesia que predican los misioneros en sus sermones no es otra que la explicada por la Iglesia en cada momento y ésto lo hacen con competencia y actualización teológica. Únicamente el cambio producido por el Vaticano II en la Iglesia, su teología dogmática, moral eclesiológica y pastoral, hizo arrinconar los «viejos» manuales (que sirvieron para hacer realidad la reforma del Concilio de Trento) e intentar buscar nuevos contenidos y métodos de evangelización.

4. Formas de Predicación y su Contenido: la Doctrina

La Doctrina, el catecismo, es la catequesis propiamente dicha. En tiempo de San Vicente es la primera y principal función misional. El mismo santo le atribuye la mayor parte del fruto de las Misiones: «Todos están de acuerdo en que el fruto que se obtiene en la Misión se debe al catecismo».39 La Doctrina debería corresponder a lo que en los orígenes de las misiones vicencianas se llamaba el «catecismo mayor», del cual no se podía prescindir por ninguna razón y menos todavía por hacer el sermón de movimiento.40

4.1. La función de la Doctrina

Esta práctica de San Vicente bien pronto (Asamblea de 1668) cayó en desuso. En parte porque la introducción de una Plática a la mañana le quita materia (explicación de los Mandamientos), en parte porque siempre fue considerada como un «género menor» (al que se dedica al principiante) o porque se ha visto reducida al tratamiento del Sacramento de la Penitencia. De este modo los misioneros, por influjo de otros tipos de misión, pasaban de uno a otro pueblo no cuando el pueblo «estuviera suficientemente instruido en el catecismo» sino cuando «todos se hubiesen confesado».

Perdida, pues, su dimensión catequística, y a pesar de que siempre existen voces reclamando la vuelta a los orígenes, la Doctrina se convierte en una plática instructiva que se realiza como introdución al Sermón (convertido en el momento central)41 y, en muchos casos, mientras la gente va llegando.

4.2. Temarios

Cuatro son las «Doctrinas» que nos han servido de base para el análisis de esta «función»: las del P. Gros, 1819, (copiadas por el P. Codina) para el siglo XVIII y comienzos del XIX; las litografiadas en 1865 siendo Visitador el P. Sanz, para el siglo XIX ; las mismas, ya impresas en 1941 por el P. Escribano, para mediados del XX y, por fin, el Manual del Misionero, tomo IV, 1964, para el fin del período.

Aun cuando sus contenidos, como luego veremos, son muy similares, nos parece conveniente hacer algunas puntualizaciones relativas a la forma. Así, el P. Gros presenta bastantes de sus doctrinas siguiendo el «viejo» método de preguntas y respuestas, similar a cuando lo que se enseñaba era el catecismo;42 con el P. Sanz, sin embargo, la Doctrina es ya una verdadera Plática, similar a la que se tiene por la mañana, en la que quien habla únicamente es el misionero.43 Igualmente notoria es la distinta forma de enfocar el tema del «Examen de conciencia»: el P. Gross lo hace desde las edades de las personas y los oficios, mientras que el P. Sanz y el Manual del Misionero lo hacen centrándose en los Mandamientos. Por último, tanto el P. Gros como el P. Sanz, más el primero que el segundo, son mucho más detallistas en los temas de sus Doctrinas que el Manual del Misionero.

II. TEMAS DE LAS DOCTRINAS DE MISIÓN
TEMA CONTENIDOS C.XIX F.XIX 1941 1964
LA GRACIA Naturaleza, excelencia X
LA PENITENCIA Cuestiones Generales Gros Sanz Sanz X
El Pecado: naturaleza, tipos … Gros
Del pecado mortal y venial Gros
De la Confesión General: Naturaleza… Gros Sanz Sanz
Examen práctico (hombres) X
Examen práctico (hombres) X
Examen práctico (hombres) X
El examen de conciencia:naturaleza, necesidad … Gros Sanz Sanz
El examen de conciencia: objeto del examen Sanz Sanz
El examen de conciencia:Modo práctico: la niñez y juventud Gros
El examen de conciencia:Modo práctico: casados, justicias, labradores, criados. Gros
El examen de conciencia:Modo práctico: comerciantes Gros
El examen de conciencia:Modo práctico: vendedores Gros
El examen de conciencia:Modo práctico: 1º-3º Mandamientos Sanz Sanz
El examen de conciencia:Idem: 4º Mandamiento Sanz Sanz
El examen de conciencia:Idem: 5º-8º Mandamientos Sanz Sanz
El examen de conciencia:Medios para hacerlo bien Sanz Sanz
El dolor:naturaleza, necesidad Gros Sanz Sanz X
El dolor:sus cualidades Gros Sanz Sanz
El dolor:medios de alcanzarlo Gros Sanz Sanz
El propósito:naturaleza, necesidad Gros Sanz Sanz X
El propósito:autenticidad Gros Sanz Sanz
El propósito: la ocasión próxima involuntaria Gros
El propósito: la ocasión proxima voluntaria Gros
El propósito: la ocasión próxima: naturaleza, especies Sanz Sanz
El propósito: la ocasión próxima de pecar: excusas y respuestas Gros Sanz Sanz
El propósito: acerca de los festejos: perversidad Gros
El propósito: acerca de los festejos: excusas de los hijos Gros
El propósito: acerca de los festejos: excusas de los padres Gros
El propósito: acerca de los bailes Gros
La confesión de los peca-dos: naturaleza y obliga-ción Gros
La confesión de los peca-dos: integridad Gros
La confesión de los peca-dos: verdad Gros
La confesión de los peca-dos: humildad e integridad Sanz Sanz
La confesión de los peca-dos: enemigos … Sanz Sanz
La confesión de los peca-dos: utilidad … Sanz Sanz
De la vergüenza:sus daños Gros Sanz Sanz X
De la vergüenza:excusas y medios Gros Sanz Sanz
De la satisfacción sacramental: naturaleza Gros Sanz Sanz
Da la satisfacción:sacramental: necesidad Sanz Sanz
De la satisfacción:la no sacramental Gros
OTROS De las indulgencias:naturaleza y condicciones Gros
De las indulgencias:naturaleza … Sanz Sanz
De las indulgencias:condiciones para ganarlas Sanz Sanz
De la Santísima Trinidad Gros
De la Encarnación Gros
De la Devocion a María Gros
Sobre la Eucaristía Gros
Del escándalo:naturaleza y tipos Gros Sanz Sanz
Del escándalo: trajes su-perfluos y modas indecentes Gros
Del escándalo: las comedias Gros
La comunión:Disposiciones Gros Sanz Sanz
La comunión de niños Sanz Sanz
Renovación de las promesasdel bautismo Sanz Sanz
De la verdad de la religión santa que profesamos Gros
Bautismo y Confirmación X
Caridad y Perdón de los enemigos X
El Apostolado individual y organizado en la Iglesia X
La Caridad para con los necesitados X

4.3. Contenido de las Doctrinas

4.3.1. Catequesis sobre la confesión.

Perdida su primera orientación general catequética, la confesión se convierte en el tema estelar no sólo de las Doctrinas sino también de las mismas misiones. Aun en el Manual de 1964 se dice: «… la Hermandad considera la confesión general como el trabajo más sustancial y específico de sus Misiones y el fin primario a que tiende toda la predicación misionera».44 Ciertamente que la confesión general y la falsa vergüenza son temas centrales, pero no únicos, desde los orígenes de la misión vicenciana. La razón no es otra que la propia experiencia de San Vicente que asistió a bien morir a un campesino que tenía fama de bueno y que, sin embargo, reconoció «yo me hubiera condenado si no fuera por la confesión general que he hecho aconsejado por el Sr. Vicente», ya que desde hacía años sus confesiones eran nulas y sus comuniones sacrílegas. Este hecho está en el origen de la C.M. y daría lugar al que San Vicente llamaba «primer sermón de misión» y que no solamente no faltaba de forma expresa al inicio de cada misión sino que, de mil maneras, era recordado cada día.

La confesión general es un objetivo que deben lograr quienes participan en la misión45 pues «la confesión general extraordinaria de la Santa Misión es su renovación espiritual y punto de partida de una nueva vida«.46

Así pues, el contenido de las Doctrinas gira en torno a este eje central: el pecado, necesidad de la confesión, condiciones precisas para que ésta sea válida, problemas para hacer una buena confesión (vergüenza)… En la metodología que deben seguir los confesores se dice que este tema tan importante en la Misión «debe tratarse con claridad y bondad, para inspirar confianza a todos y, de manera especial a los vergonzosos, que tanto abundan».47 Se presenta la confesión general como el sacramento «de la reconciliación con Dios y remisión de sus culpas»,48 «reparación de los defectos de vuestras confesiones anteriores y orden de la conducta de vuestra vida en lo por venir».49 La explicación que se hace de ella es detallada (más en el P. Gros que en el P. Sanz y Manual del Misionero de 1964) y profunda, tanto teológica como prácticamente, fundamentándose en la teología y la pastoral de cada momento, pero siempre dependiendo de Trento y de la casuística. Se hace cercana a la gente, solventando todas las dificultades que se pueden poner. No pretende, como sucede con los Sermones e incluso con las Pláticas, convencer por el miedo, sino enseñar lo necesario para llevar a cabo una buena confesión. La Doctrina es convincente y positiva colocando la confesión en una dinámica de arrepentimiento-perdón-gracia santificante.

En la Doctrina (tanto en la más catequética del P. Gros como en la más predicativa del P. Sanz y en la orientativa del Manual de 1964) se destaca entre los mayores males y dificultades para hacer una buena confesión la vergüenza o la «falsa vergüenza». «Ah, queridos hermanos, qué monstruo es éste tan fiero y cruel. El despedaza las conciencias con mil remordimientos, ciega las almas, las hace cometer infinitos sacrilegios y las precipita a una condenación eterna», exclama el P. Gros;50 «Extraña traza de Satanás!, ¡Astucia diabólica del príncipe de las tinieblas«.51 El Manual de 1964 señala en la Introdución a la Doctrina 6ª: «…para inspirar confianza en todos, y de manera especial en los vergonzosos, que tanto abundan«.52

En los temarios de 1964 aparece, además, del pecado- arrepentimiento-perdón, el signo del perdón o satisfación expresado en el «apostolado individual y organizado, para la vida de gracia y para la vida de la Iglesia» y el compromiso del miembro que pertenece al Cuerpo Místico expresado en el «ejercicio de la caridad».53 Igualmente de un cambio de mentalidad en nuestra concepción del dinero, del trabajo, de la propiedad, del tiempo libre, de las diversiones, de las leyes, de la misma sociedad54 y de un cambio de estructuras económicas y sociales.55

La confesión es explicada como la recomposición de una ruptura con Dios, a un nivel individual, cuyos bienes son el perdón de los pecados, la liberación de las penas eternas y el aumento de la gracia santificante. La confesión bien hecha abre la puerta del cielo, devuelve la paz, la alegría y la libertad.56 La doctrina también se apoya en la necesidad de la confesión para evitar la condenación eterna y merecer la gloria. No existe una dimensión de encuentro entre Dios -Padre Misericordioso-, aunque la imagen no está ausente, y el hombre -hijo pródigo-; por el contrario se acentúa la imagen del Dios-Juez y del hombre-reo en el tribunal de la confesión: «La confesión es una acusación de los pecados propios hecha al legítimo sacerdote para alcanzar el perdón de ellos…; los pecados se han de confesar… con confusión y vergüenza como hace un reo que puesto delante del Juez confiesa ingenuamente sus delitos».57

A pesar del remarcado aspecto individual de la confesión, la Doctrina no deja de recordar su componente eclesial, tanto en la contricción que «no puede ser auténtica si no tiende a la reconciliación con la Iglesia y al sacramento en que se manifiesta y acaba»,58 como en la satisfación, que se refleja en el compromiso cristiano, en la vida y, sobre todo, en el ejercicio de la caridad y, más concretamente, en el perdón de los enemigos.59

4.3.2. Examen de conciencia

Además de la catequesis sobre la confesión, el doctrinero debía ayudar a hacer bien el examen de conciencia, es decir, preparar a los fieles a realizar una buena confesión. El P. Gros dedica a este asunto cinco doctrinas basadas en un esquema un tanto peculiar: las edades de la persona (niñez, juventud, casados) y distintas funciones sociales (justicias, labradores, criados, comerciantes, vendedores); el P. Sanz, sin embargo, lo hace en seis y basándose en los Mandamientos; por último el Manual del Misionero de 1964 (IV,p.515) simplemente anota que las Doctrinas 9ª, 10ª y 11ª deben dedicarse al «Examen Práctico» indicando que son «sólo para hombres» y en las que se puede aprovechar para recordarles sus obligaciones de esposos (Conferencia 1ª) y padres (Conferencia 2ª) e instruirles en ellas.

El examen que se hace de cada punto es exhaustivo incidiendo con cierta persistencia, salvo en el Manual del Misionero de 1964, en todo lo relacionado con el sexto Mandamiento o con ocasiones próximas a él («festejos» o «cortejos de los jóvenes», los bailes, los trajes superfluos y modas indecentes, las comedias…). Sorprende, no obstante que cuando se trata directamente este tema (Doctrina 6ª de Sanz) todo se reduce a unas pocas líneas y dichas con mucha prevención: «Aunque en este Mandamiento hay mucho, muchísimo que examinar, no obstante deseo ser muy breve por dos razones: la primera y principal, porque los pecados contra este precepto son de tanta malicia, que el que los comete regularmente los conoce y no hay necesidad de que se le advierta; y la segunda, porque debo suponer que, hallándose en mi auditorio muchas personas inocentes, una explicación detenida y circunstanciada en esta delicadísima materia, lejos de serles útil, les pudiera perjudicar fácilmente, enseñándoles una malicia que santamente ignoran»

Los demás temas que desarrollan las Doctrinas hacen referencia a la vida del cristiano, concretando lo que significa vivir como tal desde el bautismo y la confirmación hacia una pespectiva de apostolado y ejercicio de la caridad.60

5. Formas de Predicación y su Contenido: la Plática

La Plática, a partir de 1668, es un «discurso instructivo o discurso moral… que trata exclusivamente de los Mandamientos y no como medio de preparar al examen de conciencia para la Confesión general… sino con el fin de instruir a los fieles, muy al pormenor, sobre sus deberes de cristianos y de sus estados y particulares empleos»61 en la que «se precisa mucha concisión en los conceptos por la brevedad de tiempo, y mucha claridad, bien fundamentada, por la importancia de los temas».62

5.1. Evolución de esta función

Como señalamos con anterioridad la Plática (aunque en menor medida que el Sermón) absorbió temas y centralidad a la Catequesis. Los primeros misioneros españoles63 estaban más que convencidos de su utilidad y durante dos siglos la llevan adelante con interés y profundidad.

Sin embargo, desde el segundo tercio del siglo XX esta función está en crisis: «es lo triste que hoy (escribe el P. Escribano en 1943) en general, las pláticas no sirven para nada… Se predica durante la Misa nada más…; total: quince minutos y gracias, en los cuales bien poco, y con bien poco fundamento, se puede hablar».64 En algunas misiones se cambió su objetivo y se redujo a dar una serie de instrucciones a personas piadosas -las que asistían a Misa- sobre la vida de piedad, modo de oír la misa, frecuencia de los sacramentos, etc…

Las dificultades provienen del tiempo que se les da, el público que asiste, el hecho de predicarse mientras otro misionero dice la misa (había que interrumpir la predicación en el momento de la consagración y no se daba la comunión en esa misa). Por ello, algunos misioneros desean que se haga como era tradicional: tener la Plática «después de la Misa, en la que según los Reglamentos primitivos no se podía pasar de tres cuartos de hora» 65 e, incluso, volver a la costumbre anterior a 1668: dejar la Plática para la noche, después de la Doctrina.66 Además de estas razones «externas» la Plática entra en crisis por la depreciación de sus «contenidos»: «una cosa es pasar rápidamente por los diez mandamientos de Dios y cinco de la Iglesia y deberes del propio estado… y otra muy distinta que el pueblo se dé cuenta exacta de qué sea lo que su Dios le exige en cada uno de ellos; de cómo ha de guardar positivamente toda la Ley de Dios, si ha de salvarse…».67

5.2. Los temarios

Siguiendo la metodología anterior hemos seleccionado las Pláticas utilizadas en los mismos momentos que los señalados para los Sermones y Doctrinas. Así para comienzos del s. XIX seguimos con el P. Gros (1818, según copia manuscrita que, aunque no se indique en el texto, es del P. Barragán); para finales del XIX, utilizaremos las Pláticas del P. Codina (copia manuscrita en castellano de las originales en catalán del año 1814); para mediados del XX el tomo III de «Predicación Misionera» (editado por el P. Escribano en 1942), y para finales del período el «Manual del Misionero», t.IV (edición de la Hermandad Misionera en 1964).

Como puede observarse fácilmente en el Cuadro siguiente el éxito y utilización de las Pláticas del P. Codina68 es más que evidente. El mismo P. Gros, coetáneo suyo, incluye en su Libro de Pláticas la mayoría de ellas69 y, a partir de entonces, las copias manuscritas de las Pláticas del P. Codina (realizadas normalmente por «novicios» para uso de los misioneros) son muy abundantes70 y eclipsan a las de otros sacerdotes. En 1942 el P. Escribano en su «Predicación Misionera» no hace otra cosa que traducir las originales del catalán y editarlas por segunda vez.71 Respecto a las «Pláticas» editadas en 1964 por la Hermandad Misionera de San Vicente de Paúl, tomo IV del Manual del Misionero,72 diremos, al igual que para los Sermones y Doctrinas, que prácticamente no tuvieron utilidad, bien porque los misioneros siguieron con las anteriores bien porque las «misiones» entraron en un franco período de crisis.

III. TEMAS DE LAS PLÁTICAS DE MISIÓN
TEMA CONTENIDOS C.XIX F.XIX 1942 1964
MANDAMIEN-TOS:EN GENERAL Gros Codina Codina X
PRIMER MANDAMIENTO De la Fe Gros?Codina Codina Codina X
De la Esperanza Gros?Codina Codina Codina X
De la Caridad Gros?Codina Codina Codina X
De la Fe, Esperanza y Caridad Gros
De la Limosna Codina Codina
De la Religión Codina Codina
Da la Superstición Codina Codina
De la Oración personal, familiar y eclesial X
SEGUNDO MANDAMIENTO Del Juramento: condiciones para que sea justo: verdad y costumbre de jurar Gros
Del Juramento: condiciones para que sea justo: de la necesidad y juicios Gros
Del Juramento: condiciones para que sea justo Codina Codina
De la Blasfemia Gros Codina Codina
De la Maldición Codina Codina
Del Voto Gros?Codina Codina Codina
TERCER MANDAMIENTO Del Santo Sacrificio de la Misa Gros X
De la obligación de oir Misa en las fiestas Codina Codina X
De cómo debe oirse la Misa Codina Codina
No trabajar en las fiestas Gros Codina Codina X
CUARTO MANDAMIENTO Del amor y respeto de los hijos a sus padres Gros Codina Codina
Sustento que deben dar los hijos a padres necesitados Gros Codina Codina
De la obediencia de los hijos para con sus padres Gros?Codina Codina Codina
Amor y sustento corporal de los padres a sus hijos Gros
Educación que deben dar los padres a sus hijos Gros
Obligación de los padres de alimentar y educar a sus hijos Codina Codina
Ejemplo y corrección de los padres a sus hijos Gros
Obligación de los padres de corregir y castigar a sus hijos Codina Codina
Buen ejemplo que los padres deben dar a sus hijos Codina Codina
Obligación de los padres de apartar a sus hijos de las malas compañías y ocasiones próximas de pecar Gros Codina Codina
Oficio y estado que deben dar los padres a sus hijos Gros
Pecado que cometen las madres en permitir los cortejos a sus hijas Gros
Disposiciones necesarias para un acertado casamiento Gros Codina Codina
Amor, cohabitación y fidelidad que se deben los casados entre sí Gros?Codina Codina Codina
Obligaciones especiales de los maridos y de las esposas Gros?Codina Codina Codina
Obligaciones de los amos y demás superiores para con sus criados e inferiores y de éstos para con sus amos o superiores Gros?Codina Codina Codina
QUINTO MANDAMIENTO Del Homicidio, Aborto … Gros Codina Codina
De la Embriaguez Gros
De la maldición Gros
Sobre el odio o del amor que debemos a los enemigos Gros Codina Codina X
Del escándalo Gros?Codina Codina Codina X
SEXTO MANDAMIENTO De los pensamientos y deseos torpes Gros
De los pecados impuros y medios para evitarlos Codina Codina
De las palabras torpes Gros?Codina Codina Codina
De las obras torpes Gros
Exaltación de la pureza en los tres estados X
SÉPTIMO MANDAMIENTO Del hurto y de la rapiña Gros ???? Codina
Robos caseros e injusticias en compras y ventas Gros?Codina Codina Codina
Diezmos y primicias Pto.3º anter. ???? Pto.3ºanter.
Hurtos de los ricos Gros?Codina Codina Codina
De la Restitución Gros?Codina Codina Codina
La justicia completa y el recto uso de los bienes X
OCTAVO MANDAMIENTO De la Murmuración Gros Codina Codina
Del falso testimonio Codina Codina
De la calumnia, contumelia y mentira Gros Codina Codina
El culto a la verdad, a la justicia y a la caridad en juicios y palabras X
IGLESIA Amor y obediencia a la Iglesia X
Ejemplaridad de la vida cristiana X
La Eucaristía y la Comunión X
Perseverancia X

5.3. Contenido de las Pláticas

Como puede observarse en los distintos temarios, el contenido fundamental de esta función es la explicación de los mandamientos de la Ley de Dios, con la finalidad de ordenar la vida a un comportamiento cristiano. El conocimiento de los mismos, al menos el saberlos, se da por descontado, dado el ambiente cristianizado que se respira, pero se hace necesaria la explicitación de las obligaciones que comportan para la vida.73 En la Plática, a través de una metodología deductiva, se desciende del principio teórico a la vida, que debe ser iluminada por aquél.74

El P. Escribano75 presentando la edición de las Pláticas del P. Codina nos dice: «son una admirable explicación de los diez Mandamientos, con las tres grandes cualidades de nuestra tradicional predicación misionera: claridad, sencillez, solidez; y tan acomodadas hoy como entonces a la vida y mentalidad de nuestras aldeas. Brilla en ellas esa característica tan de nuestros misioneros: la precisión y aplicación práctica de la doctrina expuesta a cada género de personas de que se componen los auditorios de una misión … También, muy según nuestro espíritu, se abstienen en absoluto de cualquier alusión política o que pudiera ofender a tal o cual persona; y en el sexto precepto cumple con inmensa delicadeza el prescindir de pormenores y modos de pecar, que siempre escandalizan; pero es un terrible fustigador de los vicios, sin perdonar a ninguna clase social ni silenciar sus deberes o lo grave de sus culpas«.

El contenido de las Pláticas está expuesto en clave moralista y se orienta a la vida y costumbres del auditorio. Recuerda las obligaciones y deberes del buen cristiano. La motivación que hay dentro es una llamada, desde el más anciano hasta el niño que acaba de estrenar su uso de razón, al cumplimiento de los mandamientos hasta en sus mínimos detalles. La enseñanza tan detallada y minuciosa responde a lo que podemos llamar una moral casuística y cuyo horizonte es el premio o castigo eterno, de acuerdo con las obras realizadas. Se acentúa, en algunos casos de forma exagerada (el P. Gros representaría mejor que nadie esta faceta), el aspecto del castigo -recordemos la «pastoral del miedo»- y la conveniencia de cumplir los mandamientos por las consecuencias que se siguen de no hacerlo así. Los ejemplos de castigos a quienes no han cumplido los mandamientos son innumerables en las pláticas de los PP. Gros y Codina.76 En las publicadas en los años siguientes, aún existiendo, no son tantos y, al contrario, la presentación de los mandamientos se hace de forma más positiva, orientadora y menos terrorífica. En ello influye, sin duda, la influencia del sermón (en tiempos de Gros y Codina) y, por otra, la reflexión teológica que desde los documentos oficiales está haciendo la Iglesia y que recogen los Manuales («Quadragessimo Anno» de Pío XI; «Mystici Corporis» de Pío XII; «Pacem in Terris» de Juan XXIII) y la atención a los trabajos conciliares en la época de publicación de los Manuales de 1964.

Las Pláticas, en el conjunto de toda la predicación misionera, tienen su influencia en el ámbito cultural-social y actúan como factor de fijación y vehículo de comportamientos morales y sociales, tanto individuales como colectivos. Las Pláticas tienden a modificar costumbres contrarias a los valores cristianos y a fijar unas costumbres apropiadas a esos valores. En esta situación la predicación puede contribuir a legitimar, con principios teológicos y cristianos, el orden social dominante en cada momento. Resalta en las pláticas anteriores a 1964 la condena de costumbres, en muchos casos enunciadas con cierto detenimiento, consideradas inmorales o escandalosas (diversiones, juegos, bailes, playas, libertinaje en las relaciones amorosas -especialmente entre los jóvenes- …).77 En las Pláticas de 1964 se constata un avance y una nueva mentalidad al incluir entre las «especies sociales de escándalo», a la vez que los espectáculos y diversiones inmorales, las injusticias sociales y la opresión del débil.78

La Plática se convierte en una lección de teología moral que el misionero debe condensar en la brevedad del tiempo que dispone. Desde la explicación de los Mandamientos, que sintetizan el actuar cristiano, se recorre toda la vida, exponiendo la doctrina con precisión teológica y con una intención educativa, referida sobre todo al individuo, a su formación personal, a su conversión individual. Es decir, a una relación individual con Dios, el legislador de los mandamientos y que después será el juez. Esto favorece una religiosidad individualista. No obstante, no se puede ignorar la predicación que se hace sobre el amor al prójimo como una dimensión importante en la vida del cristiano.79

  1. Los estudios relacionados con este tema, dentro de la C.M., son escasísimos, reducidos a alguna tesina sin publicar y abarcando únicamente aspectos parciales. Para la redacción del presente capítulo nos hemos basado, ampliándolo, en P. DOMÍNGUEZ – M. OLABUENAGA «Las misiones populares de la C.M. en España. 1940-1975», estudio conjunto publicado en parte en «Misiones Vicencianas y evangelización del hombre de hoy» pp. 213-280, CEME, Salamanca 1987.
  2. Vide: Parte Segunda. Capítulo I, 2 de esta misma tesis.
  3. L. Abelly describe con cierto detenimiento los actos de misión y los contenidos de los «Sermones» y «Catecismos» en tiempos de San Vicente en «Vida del Venerable siervo de Dios Vicente de Paúl», Ed. Castellana de 1994, pp. 250-254.
  4. SAN VICENTE DE PAÚL: «Obras Completas», Sígueme, I, 384; id.: III, 909; id.: VI, 2366: id.: 2755; id.: XI, 133.
  5. Id.: X, 17
  6. Para los Sermones, vide: SAN VICENTE DE PAÚL: o.c. XI, 133 y Nota 5; MEZZADRI, L. – ROMÁN, JM.: o.c. Pp. 165-167. Para el problema de los Catecismos, vide MEZZADRI-ROMÁN: o.c. Pp. 167 y Nota 36; DOMÍNGUEZ, P.: o.c. Pp. 111-115; ARREGUI, A.: «Claves evangelizadoras en las Misiones Populares de Vicente de Paúl y su validez actual», pp. 82-92; QUINTERO, S.: «Evangelización Vicenciana entre los pobres de la España de hoy», pp. 53-55 y 155-191, donde transcribe los dos Catecismos atribuidos al mismo San Vicente.
  7. Entre las fuentes seguras están el «Despertador Cristiano de Sermones Doctrinales», de José de Barcia y Zambrana -1678- y las «Doctrinas Prácticas», de Pedro de Calatayud -1753-.
  8. Los temas recogidos en los Manuales de Predicación utilizados por los misioneros de la C.M. no difieren de los que desarrollaban otras Congregaciones misioneras. Vide, p.e., Ramón Sarabia, «Misiones redentoristas», Perpetuo Socorro, Madrid, 1936. Una breve presentación de este asunto puede verse en «Misiones Vicencianas y evangelización del hombre de hoy», CEME, 1987, pp.77-131.
  9. Vide «Fuentes Documentales», 2.1.3. Y Nota 2 del mismo Apartado. La Biblioteca de la Universidad de Barcelona conserva los «Juegos» de los PP. Ferrer, Jofreu, Mur, Pinell (Esteban y Tomás), Ramón y Roger (todos ellos del s. XVIII). El Archivo de la Casa Central de Madrid lo hace con bastantes del s. XIX, entre los que se señalan los de los PP. Feu, Cabruja, Codina, Gros, Vilera y Sanz.
  10. La Comisión estuvo formada por los PP. Pedro Langarica, Veremundo Pardo, Martín Sedano, Felipe Manzanal y Francisco Nieva
  11. Según testimonios fehacientes, en la elaboración del tomo IV participaron muy activamente los estudiantes teólogos Paúles de Salamanca. Las innovaciones más interesantes corresponden, más que a los esquemas propiamente dichos, a las Introducciones. Estas Introducciones fueron hechas por los citados estudiantes.
  12. R. Ortega «Los nuevos métodos de predicación», en Anales 76 (1968) 10, 469-479; V. Pardo «El largo camino de los temarios misionales», en Anales 87 (1979) 2-3, 51-54. Puede verse las influencias del Vaticano II en el «Temario general y especial» (ciclostilado) preparado por J. Corera, con la colaboración de J. Suescun, P. Sanz, V. García y M. Tirapu, para misiones en la Provincia de Huesca en los primeros años de la década de los setenta.
  13. El P. Miguel Gros fue bautizado el 8 de Mayo de 1779 en la Puebla de Castro (Huesca). Ingresó en la C.M. el 27 de Octubre de 1804. Tras algunos estudios es destinado a Badajoz en 1814 donde se dedicó a la Enseñanza y a la Predicación. Fue desterrado en 1834 por el General Latre y estuvo algunos años en Francia, de donde regresó hacia 1839. Falleció el 10 de marzo de 1844. Según el P. Escribano, de quien recogemos estas breves anotaciones biográficas, las «funciones» del P. Gros y las del P. Codina son lo mejor que conservamos de nuestros antepasados los Misioneros españoles». Predicación Misionera IV, 1942, pp.5-6.
  14. «Sermones de Misión» del Sr. Gros (según copia hecha por el Sr. Barragán); «Pláticas de Misión» del Sr. Gros (según copia del mismo Sr. Barragán); «Doctrinas de Misión compuestas en la Casa de la Misión de Badajoz por un sacerdote de ella. Año 1819». (copiado por el Sr. Codina). Los tres volúmenes en Archivo Provincial C.M. de Madrid, Sección Misiones Populares.
  15. El P. Ramón Sanz nace en Pozán de Vero (cerca de Barbastro) el 1 de Marzo de 1799. Hizo los votos en la C.M. el 26 de Julio de 1818. En Marzo de 1821, siendo diácono, fue destinado a Barbastro. Pasó a Badajoz en mayo de 1829 siendo nombrado Director de los Ordenandos. En Madrid le sorprendió la supresión de órdenes religiosas y huyó a Italia. A fines de 1844 fue con las primeras Hijas de la Caridad a Méjico. Por esta causa no pudo desempeñar para con Isabel II el honroso cargo para el que había sido designado, de ser su profesor de italiano. Vuelve como Visitador a España en 1862, cargo en el que estuvo hasta 1866. Murió el 17 de mayo de 1869. Anotaciones tomadas de «Notas biográficas de los que han pertenecido a la C.M. de España», B. Paradela, Madrid, 1935.
  16. Afirma el P. Escribano, que «hay dos Juegos de Sermones y uno de Doctrinas para Misiones atribuidos al P. Sanz. Y unos y otras han tenido fortuna … En cuanto a los Sermones, testifico que no siempre son de él, al menos íntegros … Las Doctrinas dificulto mucho que el P. Sanz las haya copiado de ninguno de sus predecesores españoles … pues el método era completamente distinto … Antes de Sanz … las Doctrinas son … verdaderos catecismos … En cambio, las del P. Sanz, aunque conservan el nombre tradicional de Doctrinas, no lo son de ninguna manera, sino verdaderas Pláticas, al igual que las de la mañana sobre los Mandamientos, en que el misionero habla sólo …». Más adelante señala que el origen de sus Doctrinas está en su estancia italiana, «más o menos calcadas en otras de misioneros italianos». E. Escribano, «Predicación Misionera» 1941, II, pp.7-9. Para nuestro estudio hemos elegido una copia de los «Sermones» del año 1887 (para uso de Mauricio Horcajada) y las «Doctrinas» del año 1865 (para uso de Mariano Garcés). Ambos depositados en la Biblioteca de la Casa de la C.M. de Murguía
  17. Vide: Parte Primera, I, 2.
  18. Manual del Misionero 1964, IV, p. 245.
  19. «Doctrina cristiana», 1599.
  20. «Catecismo y exposición breve de la Doctrina cristiana», 1618.
  21. Véase, por ejemplo, la Teología que se explica en España tras la Guerra Civil: Patres Societatis Iesu in Hispania professores, «Sacrae Theologiae Summa», 4vv., Madrid, BAC, 1954.
  22. Esta tradición aún es recordada y recomendada por el Visitador, A. Tobar, en 1941: «Y como desapareció de entre nuestras juventudes la costumbre de copiar cada uno todas nuestras funciones …; en adelante, los Superiores no han de permitir que ningún misionero … salga a misión sin la certidumbre de que lleva bien sabido (mejor de concepto que de memoria) lo que ha de predicar; y sería muy laudable volver a la práctica de que nuestros jóvenes … declamaran en el comedor nuestras funciones» Predicación Misionera 1943, I, p.12.
  23. Especialmente interesantes son los depositados en la Biblioteca de la Universidad de Barcelona, Archivo de la Casa de la C.M. de Palma de Mallorca, Archivo Provincial de la C.M. de Madrid y Biblioteca Vicenciana de la casa C.M. de Murguía. También existen algunos otros en las Bibliotecas de las casas C.M. de Salamanca, Badajoz, Ávila, Pamplona … aunque poco a poco han ido desapareciendo.
  24. Vide: Parte Primera I, 2, 2.2
  25. Para el siglo XVIII recogemos el «Libro de Sermones» del P. Gros (según copia manuscrita del P. Barragán), escrito en 1818 y que recoge fielmente la predicación del citado siglo. Las similitudes con los Sermones del P. Codina, de similar época, han hecho pensar a algunos que todos ellos deben ser atribuidos a éste. El cotejo de ambos sermonarios nos lleva a pensar que no es así sino que ambos utilizan las mismas «fuentes» anteriores haciendo, posteriormente, una redacción personal -caracterizada en el P. Codina, entre otras cosas, por una mayor utilización de la Patrística-.
    Para el siglo XIX utilizamos los llamados «Sermones de Misión» del P. Sanz (copia manuscrita «ad usum» del P. Horcajada, Madrid 1887). No es seguro que los citados sermones sean suyos pero ciertamente bajo esa denominación fueron «copiados» y «predicados» por todos los misioneros hasta la impresión de 1942.
    Para el siglo XX hemos recogido dos Sermonarios: en primer lugar los «Sermones de la Santa Misión» editados por el P. Escribano en 1942 (tomos IV y V de «Predicación Misionera») y que no es otra cosa sino un recopilación personal de los «tradicionales» sermones. En segundo lugar, los «Esquemas misionales. Sermones», editados por la Hermandad Misionera de San Vicente de Paúl en 1964 (únicamente el tomo IV del «Manual del Misionera» de la citada Hermandad ya que los tomos II y III recogen esquemáticamente la tradición anterior) y que son el primer intento de renovación de las Predicaciones. No nos consta la autoría de los citados «Esquemas» aunque sí sabemos de la intervención de los estudiantes teólogos de la C.M. de Salamanca.
  26. «A partir de aquel momento -la muerte en 1847 del obispo Félix Torres Amat- se pierde toda una posibilidad sociohistórica de apertura eclesial… A pesar de las persecuciones de la revolución burguesa y de todos los avatares del siglo, el catolicismo oficial en España entrará en conflicto abierto con la modernidad» E. Vilanova «Historia de la Teología cristiana» III, p.531.
  27. E. Vilanova «Historia de la Teología…» pg. 532.
  28. «Predicación Misionera» 1941, IV, p.7.
  29. El P. Escribano en «Predicación Misionera» 1941, IV, p.45 indica, aunque él no lo transcribe, lo siguiente sobre el Sermón de la Confesión General: «No falta en ningún Sermonario de nuestros misioneros» … citando algunos de ellos … como Codina, Gros, Vehil, Sanz…
  30. Podemos hacer la aproximación a este fenómeno de la «atmósfera de miedo y angustia», afirma E. Vilanova, «a partir de la desintegración del universo sociocultural del Barroco español y, también, de la despersonalizacón de la conciencia moral». «Historia de la Teología Cristiana» III, pp. 306-307.
  31. Sintetiza el P. Escribano el contenido de los sermones cuando dice: «… las ruidosas conversiones las ha hecho el sermonero…, un San Vicente con su resobado único sermón misionero sobre el santo temor de Dios. ¡Maravilloso!. ¡Dijera lo que dijera el humilde Santo; tener sólo con el temor de Dios para llenar debidamente quice días o un mes de misión!. Pero, al fin, todos los sermones de Misión ¿qué son sino del temor de Dios?. Amenazas, ruegos, quejas de Dios, exhortaciones a la penitencia, terribles juicios divinos, castigos o dichas sin fin, truenos y rayos contro los públicos pecadores, misericordias y dolores de Cristo por salvarnos, etc… Con eso, desde San Pablo acá, los mayores genios del catolicismo, los mayores amantes de Jesús crucificado han sojuzgado las más rebeldes voluntades y ha traído a su traer pueblos y naciones, auditorios asombrosos, inmensos». «Predicación Misionera» 1943, I, pp.42-43
  32. «Predicación Misionera» 1942, V, pp.442-443. Sermón 41º: «De los Esqueletos» P. Vehil. En el mismo sentido puede verse en «Sermones de misión» del P. Sanz «De los pecadores morosos», sermón 24º.
  33. Manual del Misionero 1964, IV, pp. 177, 181 y 182.
  34. Id.: p.187.
  35. Id.: p.191.
  36. Id.: p.238.
  37. Id.: p.199.
  38. Id.: pp.287-304.
  39. San Vicente de Paúl, Obras Completas, I, p.129.
  40. Id.: XI, p.257; VI p.379. Sobre los catecismos atribuidos al mismo San Vicente, cfr. J. GUICHARD, Saint Vincent de Paul catéchiste, en «Cahiers Catéchistiques» 61/64 (1938/1939); igualmente P. DOMÍNGUEZ «Las Misiones Populares Vicencianas en su origen (1617-1660)», Roma 1985, Ejercitación de Licencia; S. QUINTERO «Evangelización Vicenciana entre los pobres de hoy» Madrid 1988, Memoria de Licenciatura.
  41. Dice el P. Gros en su segunda Doctrina: «Ahora, hermanos míos, se cantarán las Letanías a María Santísima para que descansen vuestros ánimos y se preparen para oir con devoción el sermón».
  42. En la Doctrina 1ª señala el mismo P. Gros: «Y para que esta explicación sea más fácil e inteligible la haremos en forma de catecismo con preguntas y respuestas. Y advertid vosotros niños que cuando incline la cabeza habéis de responder: Sí, Padre; y cuando menée así la caña, responderéis: No, Padre».
  43. El P. Escribano en «Predicación Misionera» 1941, II, pp.7-12 hace un somero análisis acerca del origen de las Doctrinas del P. Sanz, al que remitimos.
  44. Manual del Misionero 1964, I, pp.117-118.
  45. P. Gros en su 4ª Doctrina, escribe: «Esto supuesto, quisiera me dijeses si la confesión general es necesaria a toda clase de personas: no, sino que a unas es inútil y aún dañosa, a otras del todo necesaria y a otras muy útil y conveniente. ¿A quién es inútil y dañoso hacer confesión general?: a aquellas almas escrupulosas… ¿A quién es útil hacer confesión general?: fuera de los escrupulosos… a todos indistintamente… ¿A quiénes finalmente es necesario y del todo indispensable para salvarse hacer confesión general?: a todos aquellos cuyas confesiones particulares fueron nulas o sacrílegas». La misma idea puede verse en la Doctrina 1ª del P. Sanz y en el Manual del Misionero 1964, I, pp. 116-117; IV, pp.487-490.
  46. Manual del Misionero 1964, I, p.117.
  47. Id.: IV, p. 493.
  48. Gros: 1ª Doctrina.
  49. Sanz 1865, Doctrina 1ª; Predicación Misionera 1941, II, pg. 14.
  50. Gros: Doctrina 23ª.
  51. Predicación Misionera 1941, II, pg. 319.
  52. Manual del Misionero 1964, IV, p.493.
  53. Id.: pp.529-550, 551-587.
  54. Id.: p.562.
  55. Id.: p.563.
  56. Gros: Doctrina 1ª; Sanz: Doctrina 1ª, 15ª y 16ª; Manual del Misionero IV, pp.470-471.
  57. Gros: Doctrina 20ª; aún en el Breviario de Predicación Misionera de 1948 (I, pp.175-178), que aquí no hemos estudiado, se dice: «Jesucristo estableció el Sacramento de la Penitencia en forma de tribunal en el que se puede absolver o retener el pecado; por ende, el penitente es reo y acusador a la vez, ha de exponer su culpa … La Confesión es un tribunal, de misericordia ciertamente, pero pide que el reo se acuse para conocer el estado de la conciencia y juzgar bien».
  58. Manual del Misionero 1964, IV, p.481.
  59. Id.: I, p.118; IV, pp. 517-528, 551-587.
  60. P. Gros: Santisima Trinidad, Encarnación, Devoción a María …; Manual del Misionero 1964: Bautismo y Confirmación, caridad y perdón de los enemigos, apostolado, caridad para con los necesitados …
  61. Predicación Misionera 1943, I, p.38.
  62. Manual del Misionero 1964, I, p.34.
  63. Baste citar a los PP. Gros y Codina. Dice el primero: «a mí, aunque indigno, se me ha confiado el encargo de explicaros los Mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia. Venid, pues, a ésta misma hora que os doy palabra de explicároslos con la mayor sencillez, claridad y distinción; animáos por Dios, y por vuestras almas a dejar sin pereza la cama, pues será grande la utilidad que sacaréis de oir dicha explicación y tan singular el contenido de haberla oído todos los días que espero que al fin me daréis las gracias. Para no cansaros procuraré que la Plática no dure más de tres cuartos» (Plática 1ª del P. Gros)…» El P. Codina, por su parte, señala: «A mí, hermanos carísimos, ministro del Señor, aunque el más indigno, me ha cabido esta suerte de desempeñar esta función, por lo que todas las mañanas con el favor de Dios vendré a explicaros los Mandamientos y procuraré que sea con tanta claridad y sencillez que todos hasta los menos capaces lo puedan entender perfectamente de manera que si os tomáis la pena de venir a oir la divina palabra entenderéis las obligaciones cristianas que en dichos mandamientos se contienen, veréis cuál es el camino de perdición para abominarlo y cuál es el de salvación para seguirlo, conoceréis por fin todos los pecados que en la vida pasada habéis cometido quedando con ésto instruidos para hacer una buena confesión general que es una de las cosas que con mayor eficacia aconsejamos…» Plática 1ª del P. Codina, según copia manuscrita de mediados del s. XIX; tb. «Predicación Misionera» 1942, III, p.24.
  64. Predicación Misionera 1943, I, p.38.
  65. Id.: p.40.
  66. En la Asamblea de 1668, punto 3º, se introduce, efectivamente, esta costumbre: «Es a propósito el hacer todos los días dos sermones; el uno será de instrucción, según el estilo usado desde el principio; esto es que después de haber preguntado por espacio de medio cuarto a los niños sobre lo que se ha dicho en la Doctrina, se explica aquello que prohibe o manda el precepto de que se trata».
  67. Manual del Misionero 1964, I, p. 156.
  68. El P. Buenaventura Codina nació el 3 de Junio de 1785 en Hostalrich (Gerona). Hizo los votos en la C.M. el 24 de Mayo de 1806. Concluidos sus estudios y ordenado sacerdote, le dedicaron a las misiones. Fue destinado a Badajoz en 1816 como formador del Clero. En 1827 llega a Madrid de donde será desterrado. En el Seminario de Châlons-sur-Marne desempeñó durante algunos años la cátedra de Teología. Vuelve a España en 1844 como Visitador y Director de las Hijas de la Caridad. Fue consagrado Obispo de Canarias el 20 de Febrero de 1848. Trabajó indeciblemente por el reconocimiento de la C.M., cosa que logró en el Concordato de 1851. Falleció, con fama de santidad y el olvido e incomprensión del Superior General de la C.M., en 1857. Notas tomadas de B. Paradela: «Notas Biográficas de misioneros de España».
  69. En el Esquema que presentamos están señaladas con interrogante: la Fe, la Esperanza, la Caridad, El Voto, La Obediencia de los hijos para con sus padres, Amor de los casados entre sí, Obligaciones especiales de los maridos y de las esposas, Obligaciones de los amos…, El Escándalo, Las palabras «torpes», Robos caseros e injusticias en compras y ventas y La Restitución.
  70. La primera edición de estas Pláticas, al igual que sus Doctrinas, la realiza en 1864 el P. Claret que estuvo misionando Canarias llamado por el mismo Codina, obispo de la Diócesis. Para todo este asunto puede verse «Predicación Misionera» 1942, III, pp. 12-16.
  71. «Os atestiguo que la tradución es fidelisima y no tiene más añadiduras que una Plática de la Superstición» Predicación Misionera III, 1942, p.17.
  72. En los volúmenes II y III se recopilan las utilizadas en Valencia en 1949.
  73. «El primer medio para guardar los Mandamientos, es saberlos … así nosotros todos pecaríamos gravemente si no supiéramos los Mandamientos … Y advertid que no basta saberlos sólo de memoria y recitarlos como el papagayo sino que además se deben conocer y entender las obligaciones que en ellos se contienen, así las comunes como las propias del estado» (Codina. Plática 1ª; «El medio más necesario para guardarlos es saberlos y entenderlos bien… Pero no penséis, hermanos míos, que basta saberlos de cualquier manera, o de memoria, como el papagayo. No, hermanos míos, es necesario entenderlos y conocer las obligaciones que en ellos vienen comprendidas» (Gros. Plática 1ª).
  74. Ya en las resoluciones de la Asamblea de 1668, punto 3º, se indica: «Si se trata de algún misterio se declara la sustancia de él y sus circunstancias principales y después se deducen los frutos de lo que se ha dicho». Que los misioneros siguen fielmente esta norma lo muestran los libros de Pláticas de los PP. Gros, Codina… En el Breviario de Predicación Misionera de 1948, I, pg. 15 se dice: «Empiécese con un resumen general de toda la doctrina contenida en cada mandamiento. A continuación se desarrolla al punto señalado, según nuestro método tradicional: naturaleza o extensión de la virtud, motivos y medios. La exposición de las Pláticas debe ser clara, dialéctica y con autoridad aunque de forma reposada e insinuante».
  75. Predicación Misionera 1942, I, p.15.
  76. Para ver algunos ejemplos de castigos cfr. Predicación Misionera 1942, III, pp. 28-29, 191-193, 209-211, 359, 425-427, 455, 488-490, 678 …
  77. Gros: Plática 18º; Predicación Misionera 1942, III, pp.450-455; Manual del Misionero 1964, IV, 85 …
  78. Manual del Misionero 1964, IV, p.85.
  79. Id.: pp. 40-48

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