María, madre de Cristo y de la Iglesia

Mitxel OlabuénagaEspiritualidadLeave a Comment

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asd«Al ver a su madre y a su lado al discípulo preferido, dijo Jesús: Mujer, ese es tu hijo. Y luego al discípulo: Esa es tu madre». (Jn 19,26-27).

«Veneraremos también con especial devoción a María, Madre de Cristo y de la Iglesia, quien, según las palabras de San Vicente, comprendió con más profundidad que todos los creyentes las enseñanzas evangélicas y las hizo realidad en su vida». (C 49,1).

Íntimamente asociada a la obra de la salvación del género humano, aparece la insigne figura de Maria. La Bula de aprobación de la Congregación recomienda a todos los Misioneros que veneren con culto especial a la Santísima Virgen Maria, dándole honor cada día con devoción, imitando sus virtudes y animando con celo a los demás a que también la honren constantemente y la sirvan con dignidad. (Cf. RC X, 4).

  1. «En ella empezó a clarear la aurora de la nueva humanidad.

Las tres grandes devociones a la Santísima Trinidad, al Verbo Encarnado y a la Virgen Maria, Madre de Cris­to y Madre nuestra, distinguen la piedad de los Misioneros. De las dos primeras ya dimos una explicación; hoy nos toca meditar sobre la tercera. Veamos, ante todo, que relación guarda la Maternidad divina con la Trinidad:

«La Virgen Santísima, bajo la sombra del poder de la Trinidad, ha sido la criatura más estrechamente asociada a la obra de la salvación. La Encarnación del Verbo tuvo lugar bajo su corazón por obra del Espíritu Santo. En ella comenzó a clarear la aurora de la nueva humanidad que con Cristo hacia su presencia en e do para dar cumplimiento al plan original de la con Dios, quebrantada por la desobediencia del hombre. Et incarnatus est de Spiritu Sancto ex Virgine (Y por obra del Espíritu Santo se encarnó Maria, la Virgen). Misterios profundamente unidos entre sí en la enseñanza y en la profesión de la fe de los cristianos». (Juan Pablo II, Carta Encíclica sobre Espíritu Santo, 25-3-1981).

  1. «Maria, aceptando la palabra divina, fue hecha Madre de Jesús.

La Maternidad divina fundamenta el cumulo de bendiciones y privilegios que recibid la Santísima Maria:

«Enriquecida desde el primer instante de su concepción con esplendores de santidad del todo singular, la Virgen Nazarena es saludada por el angel por mandato de Dios como «llena de gracia», y ella responde al enviado celestial: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí tu palabra» (Lc 1,38). Así, Maria, hija de Adán, aceptando la Palabra divina, fue hecha Madre de Jesús y abrazando la voluntad salvífica de Dios con generoso corazón y sin el impedimento de pecado alguno, se consagró totalmente a sí misma, cual esclava del Señor, a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo al misterio de la Redención con El y bajo El, por la gracia de Dios omnipotente». (LG 56).

 3. Maria, como Madre de Cristo, es Madre también de la Iglesia

El Papa Pablo VI, al clausurar la tercera etapa del Concilio Vaticano II, declaró a Maria Madre de la Iglesia. En aquel célebre discurso sentó los principios en que se basa dicho título:

«Se trata de un título que no es nuevo para la piedad de los cristianos; antes bien, con este nombre de Madre, y con preferencia a cualquier otro, los fieles y !a Iglesia entera acostumbran a dirigirse a Maria. En verdad pertenece a la esencia genuina de la devoción a Maria, encontrando su justificación en la dignidad de la Madre del Verbo Encarnado. La divina Maternidad es el fundamento de su especial relación con Cristo y de su presencia en la economía de la salvación operada por Cristo, y también constituye el fundamento princi­pal de las relaciones de Maria con la Iglesia, por ser Madre de Aquel que, desde el primer instante de la encarnación en su seno virginal, se constituya en cabeza de su Cuerpo místico, que es la Iglesia; Maria, pues, como Madre de Cristo, lo es también de los fieles y de todos los pastores, es decir, de la Iglesia». (Pablo VI, Discurso, 21-11-1964).

¿Cómo honro y venero a Maria, Madre de Cristo y Madre nuestra?

¿Trato de imitar las virtudes de la Virgen Maria, sobre todo su humildad y castidad?

¿Animo con celo a los demás cristianos a que también ellos veneren e imiten las virtudes de Maria, Madre de la Iglesia?

ORACION:

«Virgen Maria, to que por mismo divino Hijo, en el momento de su muerte redentora, fuiste presentada como Madre al discípulo predilecto, acuérdate del pueblo cristiano que en ti confía. Acuérdate de todos tus hijos; avala sus preces ante Dios; conserva solida su fe; fortifica su esperanza; aumenta su caridad. Encomendamos a tu Corazón Inmaculado todo el género humano; condúcelo al conocimiento del Único y verdadero Salvador, Cristo Jesús; aleja de él el flagelo del pecado, concede a todo el mundo la paz en la verdad, en la justicia, en la libertad y en el amor».

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