Hija de la Caridad, sierva. de los Pobres Enfermos
Bernay
Hoy, 23 de junio (1655)1
Mi querida Hermana:
Creía que no recibía usted mis cartas, por eso le he dicho dos veces lo que pensaba de su sobrino, puesto que había venido aquí a preguntar dónde estaba usted y dijo que iba a verla. Estoy preocupada por la salud de la Hermana.2 Le ruego le diga que me dé ella misma noticias suyas, porque si no, creeré que está muy grave. Supongo habrá recibido las cartas del señor Portail y se habrá enterado de todas las noticias que yo podría comunicarle, no es que haya ocurrido nada extraordinario, gracias a Dios. La señora Le Comte me ha pasado aviso de que no podía mandar jarabe de nenúfar; que la señora de Brou3 no quería dar todo el que tiene; que con el dinero que le ha dado usted, sólo podrá conseguir la mitad, y si quiere usted que ella ponga el dinero que falta. Escribiendo esta palabra, ha llegado, felizmente y sin ningún tropiezo, la buena joven4 que nos envía usted. Doy gracias a Dios por ello y le suplico le conceda la gracia de enjugar sus lágrimas y de perseverar.
Le agradecemos de todo corazón el excelente y hermoso hilo que nos ha mandado; ya sabía usted que no nos quedaba apenas. Alabo a Dios de que nuestra Hermana haya salido de la enfermedad. Esta buena joven nos ha dicho que necesitaban ustedes miel, pero como no nos dice usted nada de ello y comunica todas sus necesidades a la señora de Le Comte, no me atrevo a enviársela. Le ruego que salude con todo mi afecto a Sor Lorenza, y también le ruego se informe del lugar en que se encuentran nuestras Hermanas a las que la señora Duquesa5 emplea en la Caridad; sé que es una aldea llamada Sainte-Marie-du-Mont,6 cerca de Carentan. Ya me gustaría que pudiesen ustedes escribirse mutuamente y así poder tener por alguien noticias. Me proporcionaría usted un gran consuelo si me diera alguna, porque pienso que no reciben mis cartas ya que yo no recibo las de ellas.
Sor Isabel7 sigue con sus achaques. El viaje de nuestras Hermanas a Polonia se retrasa a causa de las guerras; en cambio, creo que tendremos pronto Hermanas trabajando en las «Casitas»8 para asistir a los Dementes y a esas pobres mujeres enfermas, todo cuanto puedan. Les ruego, queridas Hermanas, encomienden mucho a Nuestro Señor toda la Compañía, para que cada una en particular cumpla bien con su deber, muriendo a ella misma y viviendo en la pureza del amor de Jesús, en el que soy, mis queridas Hermanas, su muy humilde hermana y servidora.
P D. La fiesta de mañana9 me hace recordar la mansedumbre que tanto nos recomendó en la tierra el Hijo de Dios; creo que era para enseñarnos que es un medio para ganar a todo el mundo, mientras que lo contrario es motivo suficiente para hacernos perderlo todo, hasta lo que ya hubiéramos ganado. Les ruego, queridas hermanas, que pidan para mí a nuestro Señor esa gran virtud. Esta carta está empezada desde el día en que llegó la hermana, que fue el lunes por la tarde.
- C. 493 Rc 3 lt 440. Carta autógrafa.
- Lorenza Dubois (ver C. 475 n. 1).
- Señora de Brou, señora de la Caridad, de París.
- María Papillon, postulante procedente de Bernay. Hacia fines del año 1656, fue enviada a Sainte-Marie-du-Mont. En enero de 1658, regresó enferma a París. En agosto del mismo año, fue enviada a Metz.
- La Duquesa de Ventadour (ver C. 306 n. 6).
- Las dos primeras Hijas de la Caridad llegaron a Sainte-Marie-du-Mont a fines de 1654.
- Isabel Jousteau (ver C. 481 n. 4).
- Las Hijas de la Caridad iban a hacerse cargo del Asilo de Dementes, de París, llamado Les Petites Maisons porque comprendía varios edificios.
- Fiesta de San Juan Bautista.







