Hija de la Caridad, sierva de los Pobres, frente a San Lázaro
(Desde Liancourt, agosto 1648)
Muy querida Hermana:
Le ruego me diga qué pasó en la conferencia,1 si estuvo el señor Vicente, y si las Hermanas que tenían que hablarle lo hicieron. Creo que habrá usted comprendido que había que preguntarle si Sor Carcireux,2 tiene que intervenir en el asunto de su padre; le ruego, querida Hermana, si hay alguien que pueda encargarse de ello, porque el pobre hombre me da compasión, y sería muy necesario que quien vaya a encargarse del asunto le diera ya alguna contestación. Déme también noticias del estado de su señora hermana y si Dios le da a usted fuerzas para superar los sentimientos tiernos e inútiles de la naturaleza. ¡Oh!, querida Hermana, ¡cuánto me gusta que hagamos todo lo que podamos por los nuestros, ya que Dios lo quiere así también!
Si Champagne les llevase las piezas, tendrían, a ser posible, que quedarse con ellas y decirle que yo regresaré pronto, Dios mediante. Quizá quiera dinero; no hay peligro en dárselo, pero que quede enterado que tendrá que hacer también los letreros.
Le ruego, querida Hermana, escriba usted unas líneas al señor Holden,3 a quien no tengo tiempo de escribir, y le suplique me consiga bastantes indulgencias, porque aquí no dispongo más que de medallas que no las tienen.
Diga también al Hermano Alejandro4 que me parece no debe tardar en purgar al señor Vicente, porque a mi juicio lo necesita y que creo que el jarabe de achicoria mezclado con el de flores de melocotonero le iría muy bien; ya se las arreglará usted para transmitir bien este mensaje. Diga por favor a Sor Juliana5 que mande a visitar de mi parte a Sor Vicente6 y déme usted noticias de ella. Nuestro viaje ha transcurrido muy bien, gracias a Dios y hemos llegado a Liancourt hoy martes hacia mediodía. Le ruego se acuerde de solicitar a la señora Presidenta de Nesmond7 el poder enviar a Chantilly lo que han pedido y que Sor Luisa8 mande una saya («cota») a Sor Turgis.9 Las he encontrado a las dos con buena salud, gracias a Dios, como también a nuestras Hermanas de aquí.10 Tenga usted cuidado de la suya por favor y si necesita purgarse, no lo descuide.
Me parece que será conveniente que Sor Juana, de Sedan, haga un poco de ejercicio con su pierna. Díganme qué han hecho con Sor Juana Fouré.11 Si algunas de nuestras Hermanas van a ver al señor Vicente, que hagan el favor de saludarle respetuosamente de mi parte.
Buenas noches a todas, queridas Hermanas, espero verlas pronto. Haga el favor de darme noticias de mi hijo y comuníquenle las mías. Suplico a la bondad de Dios que le dé la perfección de su santo Amor, en el que soy, mi querida Hermana, su muy humilde hermana y afectísima servidora.
P.D. Le suplico haga presente a todas nuestras Hermanas mi afecto, y a ellas les ruego lo reciban como si se lo dijese a cada una en particular.
- La Conferencia del 25 de agosto de 1648 (SVP, IX, 438; Conf. esp p. 323).
- Francisca Carcireux (ver C. 251 n. 2).
- El señor Holden, amigo de la familia Marillac (ver C. 164 n. 2).
- Hermano Alejandro Véronne (1611-1686), Hermano Coadjutor, admitido en la Congregación de la Misión en 1636, fue enfermero en San Lázaro durante muchos años.
- Juliana Loret (ver C. 253 n. 1).
- Vicente Auchy (ver C. 43 n. 2).
- Señora de Nesmond (ver C. 87 n. 2).
- Luisa Cristina Rideau (ver C. 160 n. 7).
- Isabel Turgis, acaba de llegar a Chantilly (ver C. 11 n. 1).
- Las Hermanas de Liancourt.
- Juana Fouré, natural de Loudun; en 1646 es enfermera con los Niños Expósitos; en 1649 está en Valpuiseaux En 1651 marcha a su casa.







