(París)
(principios de septiembre de 1646)
Muy querida hermana:
Mucho me sorprende que queden tantas (cartas) sin llegar a su poder; temo que algunas se hayan perdido, porque me parece que le he escrito a usted por lo menos cinco o seis y otras tantas a Sor Hellot,1 que me tiene un poco preocupada porque no he recibido noticias suyas en este último correo. Si me escribe, le ruego dirija sus cartas a la Visitación de Angers; escriba unas líneas para la Madre Superiora y no ponga nada exteriormente que mencione es para entregarme a mí. Ponga el mismo franqueo en el paquete de dentro que en el de fuera. Esperamos, Dios mediante, salir de aquí el lunes2 sin falta, a no ser que Dios disponga otra cosa; por eso, querida Hermana, no le digo nada más sino que alabo a Dios con todo mi corazón por las gracias que otorga a nuestra pequeña Compañía, y por las bendiciones que su bondad derrama sobre el gobierno de usted. ¡Cuánto amo a nuestras queridas hermanas por dar tantas pruebas de fidelidad a su vocación!
Salúdelas a todas, por favor, mi querida Hermana, y diga a mi querida Sor Hellot, si es que está enferma, que la ruego se ponga pronto buena para que la encuentre en el estado en que la dejé. Encomiéndenos a todas a nuestro buen Dios; le aseguro que nuestras hermanas que sirven en los hospitales necesitan verse ayudadas con oraciones para obrar y para sufrir, y da una manera especial éstas de Nantes, hasta que el hospital marche con normalidad. Le (ruego) querida Hermana, tenga gran cuidado de nuestras Hermanas que están con los niños para que reciban ayuda en sus grandes necesidades. Si ve usted al señor Holden3 y a mi hijo, le ruego les diga que estoy tan bien de salud que este viaje me daría deseos de no hacer otra cosa que recorrer el país, con tal de que hubiera algún bien que hacer. Aquí casi todos los días vemos muertos o moribundos lo que nos enseña mejor de lo que sabemos que esta vida no es sino un viaje que nos lleva a la eternidad. ¡Que Dios, por su misericordia, nos la conceda bienaventurada! He dirigido mis últimas cartas a Sor Genoveva Poisson;4 ruego a Dios que éstas lleguen pronto a sus manos; en el amor de Jesús crucificado, soy querida hermana, su muy humilde hermana y servidora.
P.D. Le ruego salude a Sor Enriqueta5 y a Sor Ana,6 cuyo estado de salud me preocupa.







