Luisa de Marillac, Carta 0164: A mi carísima Sor Hellot

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Hija de la Caridad, sierva de los pobres enfermos1

(París)

Hoy, martes 21 de agosto (1646)

Qué consuelo tan grande me ha proporcionado, amada Hermana, al comunicarme con todo detalle la enfermedad de mi hijo, la cual temo yo más que él mismo, porque tiene que haberle provenido de una congestión, unida a una naturaleza débil ¿Se da cuenta él de la gracia que Dios le ha concedido? porque ha estado en peligro de quedarse en un ahogo, y pensando que el mal puede repetirle, estaría yo con gran preocupación si usted no hubiera tomado el cuidado de mitigármela. Pero aunque ha sido usted la que ha trabajado con él, estoy muy reconocida a todas nuestras Hermanas y les agradezco de corazón su afecto que nunca mejor que en esta ocasión, la más sensible para mí, hubieran podido demostrarme. No puedo escribir a cada una en particular, pero espero tener pronto la alegría de verlas; siempre tengo prisa cuando escribo, o porque hay alguien delante o porque me están esperando.

Espero poder marchar de Nantes de hoy en ocho días para tomar la carroza el sábado siguiente en Angers y de allí hasta París. Prepárese usted a recibir un buen capítulo por todas sus cobardías. ¿Cree que pueda yo aceptar como mío un corazón que da tanto lugar a sus temores e imaginaciones, que parece vivir de un estilo novelesco? Le declaro que si no se abandona más que lo hace a la divina Providencia y sigue escuchando tanto sus aprensiones, no lo quiero para nada. Pues ¿qué habría de hacer con él? En cambio, sí lo quiero cuando se vuelve hacia Dios y le prueba que no quiere más que lo que El quiere, y que sólo piensa en el porvenir para prometerle actos de valentía y generosidad. Pero como esto no se consigue sin exigir un gran esfuerzo a la naturaleza, contentémonos con aceptar el presente; dejemos como dudoso todo lo que no se nos muestre como sumisión a Dios y humillémonos si nuestra sumisión no es sin reserva de sacrificios y de deseos.

Le ruego, querida Hermana, que continúe su caritativa solicitud con mi hijo. ¿Quién es ese conde de Mauny, con quien quiere hacer un viaje? ¿es conocido de las señoras con las que está, o es una de sus amistades antiguas que yo no conozco? Le ruego a usted que no le diga que estoy preocupada por ello, pero si se trata de una de sus antiguas amistades, le ruego que intente usted disuadirle de tal viaje; es de temer que si ahora, recién restablecido, sale al campo, vuelva a recaer en peores condiciones que la primera vez.

El señor 2. Señor Holden. nacido en 1586, en Inglaterra, amigo de la familia Marillac. Fue capellán de Miguel de Marillac, el Guardasellos, y entró posteriormente en la Comunidad de los sacerdotes de San Nicolás «du Chardonnet».Holden 2 me ha proporcionado una de las mayores satisfacciones que tal vez haya dado en su vida al aconsejarle a usted que me escribiera. Le ruego a usted que le dé las gracias y le diga que no sé si será tan generoso como para desdecirse de su afirmación de que no quería poner nada en la carta porque tampoco yo le escribía. Creo que no hay que portarse de ese modo. Dios sea bendito, querida Hermana, ya nos diremos todo lo demás, si Dios quiere, y le haré comprender lo razonable que es que no le dé a usted el tratamiento que me pide, verbalmente, aunque mi corazón esté rebosando de afecto, que me hace ser en el amor de Jesús Crucificado, mi amada Hermana, su afectísima y humilde servidora.

P. D. Le ruego salude de mi parte al Sr. Vacherot2 y a sus hermanas, y que me dé noticias de la enferma del pie.

  1. Isabel Hellot, procedente de una familia de la alta burguesía, entró en la comunidad en 1645. Fue secretaria de Luisa de Marillac hasta su muerte, ocurrida a finales del año 1650. No sólo redactaba las cartas, sino que también tomaba notas durante las conferencias del señor Vicente y se encargaba después de su redacción.
  2. Señor Vacherot, médico de la comunidad. En nota 6 a esta carta, el P. Castañares observa que Miguel Le Gras pasó su enfermedad en casa de dicho señor Vacherot y sus hermanas, remitiendo para ello a carta de San Vicente a Santa Luisa del 14 de agosto de 1646, SVP, lll, 12: Síg., lll, 17 (Nota de la traductora).

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