Luisa de Marillac, Carta 0159: Para Sor Hellot

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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(agosto 1646)

Muy querida Hermana:

Si su corazón ha sido tan bueno como me dice, lo amo con todo el mío y más aún, porque siendo el amor de Dios el que produce en él todos esos efectos, fuerza es honrarlo y quererlo. Suplico a ese santo amor lo abrase por completo. Creo que nuestro viaje no va a ser tan largo como pensábamos, porque el buen estado de nuestra salud no ha hecho necesario detenernos en Orléans y en Angers tanto como preveía. He dicho a Sor Juana1 algo de Sor Juana Delacroix,2 pero se me ha olvidado decirle que si le escriben para contestar a lo que deseaba, ya sea usted, ya la misma Sor Juana, le digan que cuando yo regrese le daré la solución que pide; eso mismo hay que decir a todas las que pidan algo que se salga de lo corriente y sobre lo que no hayan podido ustedes recibir instrucciones de nuestros Señores.3 Cuando escriban háganlo como lo han hecho en esta ocasión; usted escribirá cuando Sor Juana se lo pida; y cuando sea ella la que escriba, que firme sus cartas. Espero querida Hermana, que me escribirá usted por todos los correos, al menos una vez por semana, dándome noticias de su amado corazón, del señor Vicente, del señor Holden,4 a quien no puedo escribir esta vez, y también de mi hijo y de mi hermanita Sor Ana5 porque me agradará mucho saber que trabaja para llegar a ser muy virtuosa. Su buena tía está bien de salud. Supongo habrán recibido una extensa carta mía en la que contestaba a todo lo que me preguntaban; si se hubiera perdido o encontraran ustedes alguna dificultad, harán bien y así se lo pido, de ir a consultar al señor Vicente. Todo lo que han hecho con relación a San Dionisio está bien hecho;6 ya les escribo yo lo que tienen que hacer. No tengan ningún escrúpulo por lo que me dicen o me digan en adelante. Espero de la bondad de Dios que, así como nos ha hecho la gracia de poner en nosotras la voluntad de no trabajar más que por su gloria y el bien de nuestras Hermanas y de todos nuestros prójimos, no se dará por ofendido por la forma en que actuemos con tal intención; es demasiado bueno, mi querida Hermana; amémonos mucho en El y amémosle en nosotras ya que somos de El. En el santo amor de Jesús Crucificado, mi querida y muy amada Hermana, soy su afectísima hermana v muy humilde servidora.

P. D. No me acuerdo si le he dicho que pida usted a Sor Juana que conteste ella a las Hermanas, o bien que espere usted a que ella se lo diga, pero no deje de decir a las Hermanas todo lo que hay que decirles de mi parte. Buenas noches, Hermana.

  1. Sor Juana Lepintre (ver C. 75 n. 1).
  2. Juana Delacroix (ver C. 350 n. 5).
  3. Los sacerdotes de la Misión.
  4. Señor Holden (ver C. 164 n. 2).
  5. Ana Rosa (ver C. 155 n. 13).
  6. La comunidad del Hospital de Saint Denis. Las tres primeras Hermanas que la formaron–Isabel Turgis, Francisca Noret Margarita Lesoin, fueron enviadas en agosto de 1645.

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