Luisa de Marillac, Carta 0155: A nuestras queridas Hermanas

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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(julio 1646)

Muy queridas Hermanas:

Les dejo, para que se conformen en todo con la santa voluntad de Dios, el pacto que hemos hecho juntas de no quejarnos nunca de las disposiciones de la divina Providencia, y de abandonarnos enteramente a ella; tomemos, ustedes y yo, como ejercicio y práctica de esta promesa, que tantas veces hemos renovado, la ejecución de este viaje.

Sor Juana Lepintre,1 como sabe usted, esta divina Providencia ha hecho que nuestro Muy Honorable Padre la nombrara Hermana Sirviente de toda la Compañía. Espero que Dios le concederá la gracia de cumplir fielmente su cargo. En las cosas de importancia, cuando no pueda recibir el parecer del señor Vicente, se lo pedirá usted al señor Lamberto2 y, en cuanto sea posible cada quince días, comunicará lo que tenga que hacer a nuestras dos Hermanas sus «cooficiales»,3 con gran dulzura y cordialidad.

Sor Ana,4 usted se encargará con Sor Juana de los enfermos de fuera a los que hay que curar y de la botica, y se cuidará de las Hermanas que sirven a los enfermos de San Lorenzo haciendo que le den cuenta de cómo los sirven y cómo tratan con las señoras y si les dan cuenta con exactitud, y sobre todo de que hagan bien los remedios y conserven en buen estado las drogas. Sor Margarita Lesoin5 seguirá siendo en casa la portera y Sor Margarita de Vienne,6 la cocinera, aunque de vez en cuando puede ir a los pobres.

Supongo que Sor Margarita7) habrá regresado ya de Angers; le ruego, Sor Juana, que después de que haya descansado, haga usted que empiece los ejercicios espirituales con alguna otra que lo desee. A Sor Juana Fouré8 la enviará usted al hospital de los Niños para que desempeñe las funciones de enfermera con Sor Juana Bautista9 y dará usted una de las dos Hermanas que están con Sor Antonia10 a Sor Vicenta,11 la desea, y que piense que las señoras no se molestan porque se las cambie con tanta frecuencia. Es sólo porque no sabe leer y esto la hace sufrir; pero si puede esperar hasta que yo regrese, tanto mejor; entonces, da usted esa Hermana a Sor Fénix, en San Nicolás. Me gustaría que Sor Rosa12 esperase nuestro regreso para hacer los Ejercicios, porque es un poco escrupulosa y hay que atenderla de manera distinta a las demás.

Al señor Vicente le ha parecido bien que varias de nuestras Hermanas hagan algunas visitas13 a las de las parroquias cada ocho o diez días, a saber, Sor Enriqueta,14 a San -Sulpicio; Sor Genoveva,15 del Hospital General, a San Bartolomé, San Severino y San Esteban; Sor Bárbara16 a San Gervasio y Santiago de la Boucherie; Sor Antonia, a Santiago du Haut Pas; Sor Héllot,17 a los Galeotes y San Lupo, y todas lo harán de esta manera: Queridas Hermanas, consideren ustedes esta acción como algo de importancia y que hacen con los ojos puestos en Dios y en (virtud de) la santa obediencia; para ello, empezarán por un acto de humildad echando una mirada a sus defectos e infidelidades; y para honrar las acciones del Hijo de Dios, se propondrán ustedes imitar su gran mansedumbre. Sus visitas no han de parecer más que cordialidad y su conversación será afectuosa; no hablarán más que de sus ministerios, de la gracia que Dios les ha hecho llamándolas a ellos y del sentimiento que tienen de no desempeñarlos debidamente; que bien comprenden es necesario pensar con frecuencia qué es lo que Dios pide de nosotras, es decir gran dulzura con los pobres, gran respeto hacia los sacerdotes, los señores médicos y las señoras; sin esto, Hermanas, les advierto que llegaríamos pronto a ser insolentes hasta el punto de que las señoras se verían en la obligación de despedirnos y …(el escrito está sin terminar).

  1. Juana Lepintre (ver C. 75 n. 1).
  2. El señor Lamberto (ver C. 22 n. 1) hace las veces del señor Portail, que está girando visitas.
  3. Las dos «cooficialas» son Juliana Loret (ver C. 253 n. 1) e Isabel Hellot (ver C. 164 n. 1).
  4. Ana Hardemont (ver C. 120 n. 2).
  5. Margarita Lesoin, que había regresado de Saint-Denis.
  6. Margarita de Vienne, que estuvo mucho tiempo en la Casa Madre.
  7. Margarita Tourneton (ver C. 160 n. 5
  8. Juana Fouré (ver C. 252 n. 11).
  9. Bautista, la antigua (ver C. 77 n. 7).
  10. Antonia Labille (ver C. 135 n. 5).
  11. Vicenta Auchy (ver C. 43 n. 2).
  12. Ana Rosa, Hermana joven que no sabe escribir y firmará con una cruz el acta de erección de la Compañía, el 8 de agosto de 1655.
  13. Unos días después, el señor Vicente dio a las Hermanas algunos Avisos para hacer esas visitas (SVP, IX, 259; Síg. IX /1, 245; Conf. Esp n. 427, 429).
  14. Enriqueta Gesseaume, que estaba en la Parroquia de San Germán (ver C. 86).
  15. Genoveva Poisson (ver C. 97 n. 2).
  16. Bárbara Angiboust (ver C. 7 n. 1).
  17. Isabel Hellot (ver nota 4 anterior). Santa Luisa la llama siempre «Sor Hellot»

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