Angers
(hacia mayo de 1646)
Querida Hermana:
Nuestro buen Dios la visita de nuevo en la persona de nuestra querida Hermana. En nombre de Dios, cuídela bien. Ya sé que no ha de faltarle nada pero no se canse de apremiarla para que tome lo que le sea necesario. La saludo con todo mi corazón y su estado hace crecer mi afecto, creyéndola en un alto grado de unión con la santísima voluntad de Dios, que la exhorto a amar mucho. ¡Qué afecto me inspira el corazón de nuestra buena Sor (María),1 tan hija de la Santísima Virgen! Dígale, por favor, que espero contribuya con todo su poder a conciliar la santa alegría en los corazones de todas nuestras Hermanas. Todas las de aquí la saludan. ¡si las viera cómo trabajan en roturar, daría por seguros los frutos de esta tierra! Ruegue a Dios por ellas y créame en el amor de Jesús Crucificado, querida, Hermana su muy humilde hermana.







