Hoy, miércoles (2 de mayo 1646)
Señor:
Ruego humildemente a su caridad recuerde que los asientos para Le Mans están reservados para el viernes próximo, y la necesidad que tenemos de la conferencia que ha tenido usted la bondad de prometernos para mañana jueves. Le suplico humildemente se tome la molestia de decirme el tema para que podamos advertirlo a todas las Hermanas.
He calculado todo lo que nuestras Hermanas de las parroquias han aportado a la Casa en el año 1645. Asciende en total a 1.129 libras, 12 sueldos, y con esto hemos mantenido a 43 Hermanas, proveyéndolas de hábito y ropa blanca. Y me parece que han quedado unas 400 libras de sobra para la Casa, descontando los gastos, en los que no se incluyen los de hechura de hábitos y ropa blanca, ya que de ella se encargan las Hermanas de aquí. Creo, señor, que si su caridad piensa decir algo de esto, bueno será que las Hermanas se den cuenta de que lo que traen equivale casi al importe de los gastos; y que como algunas traen más de lo que ellas gastan, con eso se suple a lo que otras traen de menos; porque no sé si toda la Compañía es capaz de escuchar que lo que aportan de sus ahorros sirve de mucho a la Casa, ya que hay algunas tan indiscretas, o la mayoría, que dicen a tontas y a locas todo lo que saben. Suplico a la bondad de Dios le haga conocer nuestras necesidades y nuestras flaquezas, especialmente las mías, que soy, por disposición de la divina Providencia, señor, su muy obediente hija y agradecida servidora.1







