Las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret

Francisco Javier Fernández ChentoFamilia Vicenciana sin categorizar1 Comment

CRÉDITOS
Autor: Marie-Antoine Henriot .
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1. Identidad

Las Hermanas de la Caridad de Santa Juana-Antida Thouret forman una Congregación religiosa de vida apostólica, aprobada por el Papa Pio VII, el 23 de Julio de 1819.

La Congregación fue fundada por Santa J.A. Thouret en Besansón (Francia), el 11 de Abril de 1799 en respuesta a los representantes de la diocesis reunidos en Suiza:

«Recibiréis a las señoritas que formaréis como habéis sido formadas vosotras y vendréis a estableceros en Besansón para la instrucción de la juventud y prestar ayuda a los enfermos pobres a domicilio». (MSR)

Preparando las Constituciones de su Instituto, Juana Antida escribía en 1802, en el Discurso Preliminar:

» Estas Constituciones y reglas las hemos recogido en su mayor parte de los usos que hemos observado en las Hijas de la Caridad.. los cuales creemos han sido establecidos por San Vicente de Paúl. Por eso, considerad con razón a este gran siervo de Dios como vuestro fundador, protector y padre».

Desde los orígenes, las Hermanas de la Caridad hacen 4 votos, pobreza, castidad, obediencia y servicio temporal y espiritual a los pobres. Viven en Comunidad fraterna, la superiora es llamada «hermana sirviente», según la tradición vicenciana. Su estilo de vida tiene como característica la caridad, la humildad y la sencillez.

Hoy, en la Regla de vida aprobada por la Iglesia el 11de Abril de 1981, según la revisión pedida por el Concilio Vaticano II, el carisma de las hermanas de la Caridad se expresa así:

«Amar a Cristo Jesús, amar y servir a los pobres que son sus miembros, manifestarles el amor del Padre, es la gracia y la misión que San Vicente de Paúl y Santa Juana Antida han recibido de Dios».

«Llamadas por Dios en la Congregación de las Hermanas de la Caridad, participamos a este carisma y hoy somos responsables» (R.V 1.1.1)

«Nuestra Caridad quiere ser universal, pero nuestra misión nos reserva por el voto especial y en formas variadas, al servicio de los pobres, de los pequeños, de los débiles, según la tradición vicencianas vivida por Santa Juana Antida». (R.V 1.1.2)

Es la vocación de vivir cada día como miembros de la Iglesia, en comunidad fraterna en el seno de una tradición viviente:

«Jesucristo, nuestra vida, sirve a través de nosotros a los pobres y nosotras servimos en ellos a Jesucristo en persona que se identificó a los «pequeños y a los más despreciados» (R.V 5.1.2)

2. Relación con los otros grupos de la Familia Vicenciana

En general, allí donde hay comunidades de sacerdotes de la Misión, Hijas de la Caridad,o grupos de laicos vicencianos, las hermanas de la Caridad tienen con ellos buenas relaciones que se pueden considerar en tres aspectos:

*el aspecto de la vida ordinaria, en el día a día u ocasionalmente: la participación a la Eucaristía, tiempo de oración, momentos festivos que alimentan el conocimiento recíproco y la fraternidad. Cf: fiestas de San Vicente., de Santa Juana Antida, celebración de los 50 años de la canonisación de Santa Luisa de Marillac y de Santa Juana Antida(1984)

En Argelia, la única Hermana de la Caridad que se encuentra allí, recibe apoyo y acogida en la casa de las Hijas de la Caridad.

*el servicio a los pobres. En este campo, la colaboración es muy variada:

  • acogida, escucha de las personas o familias en dificultad y búsqueda de la manera de ayudarles.
  • visita a domicilio, la participación a las obras, iniciativas a favor de los pobres.
  • pastoral en el sector rural.
  • preparación y animación de las misiones temporales.

*formación con otros

  • participación en el G.A.V. en Italia, a sesiones vicencianas, a cursillos organizados por los Sacerdotes de la Misión.
  • constitución de un Centro Cultural Vicenciano (Norte de Italia y Sardeña)
  • colaboración con los Sacerdotes de la misión para retiros, animadores de cursillos sobre el carisma, el espíritu vicenciano,
  • reunión de Consejos Provinciales: Hermanas e Hijas de la Caridad,
  • encuentros regulares entre los dos noviciados de Roma: formación, oración y recreo.
  • este año un joven Lazarista de Indonesia ha ayudado a una de nuestras hermanas a preparar la traducción de nuestra Regla de vida en Indonesio.

Cada vez más, se crean lazos de unión entre las Hermanas de la Caridad y los otros grupos. Nos sentimos una misma familia, llamadas a evangelizar a los pobres, hoy, juntas.

3. Los desafíos más importantes para nosotras en estos momentos.

Evangelizar/ servir a los pobres hoy, con las fuerzas que tenemos, la media de edad elevada, pocas vocaciones en Europa y USA., lo que significa:

  • aprender continuamente como anunciar Dios hoy, allí donde nos encontramos, teniendo en cuenta la cultura, las distancias entre las generaciones, del universo y las condiciones de vida de los pobres…
  • definir para el mundo de hoy, los lugares prioritarios en el seno de las prioridades establecidas en el Capítulo General de 1980,

*encontrar de nuevo la radicalidad del «estilo de vida» vicenciano, en sobriedad, sencillez, pobreza, favoreciendo la acogida de los demás, de los pobres, el compartir con ellos, una familiaridad cordial y respetuosa con los pequeños.

Fraternidad vivida en internacionalidad en un momento que construye barreras para protegerse.

4. Los signos más estimulantes para el porvenir

  • el don de las vocaciones en los países pobres, en dificultad, mayoritariamente musulmanes: Asia, África Central, Oriente-Medio, América Latina, Romanía,
  • las llamadas que recibimos a favor de los pobres,
  • la demanda de numerosos laicos que desean vivir según nuestro espíritu.

One Comment on “Las Hermanas de la Caridad de Santa Juana Antida Thouret”

  1. La forma como las cuatro partes, identidad, relación….desafío… y signos… presentan el contenido histórico, espiritual, vicenciano, etc., llevan a una lectura centrada en valorar e interiorizar y comprometer más al vicentino o vicentina, en la vivencia personal del don o Carisma de Vicente de Paúl y Luisa de Marillac.

    Es muy valioso también constatar el agudo sentido de investigador que tiene el autor en estas áreas de vida de la Iglesia y de la expansión del Carisma que hemos heredado: «Amar a Jesucristo sirviéndolo corporal y espiritualmente en los Pobres».

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