Después de los trabajos de campo del P. Bernard Koch. CM. ha quedado claro que San Vicente fue a Chátillon no porque el pueblo o los sacerdotes que lo atendían necesitaran reformarse, sino porque el nivel de Fe del pueblo era tan alto que necesitaba un buen pastor, a la medida del buen pueblo.
El arzobispo, Denis-Simon de Marquemont, que había sido propuesto por el Rey como Arzobispo de Lyon en 1612 y que sería nombrado cardenal en el año 1626, el mismo año de su muerte. había favorecido la implantación de muchas comunidades de vida consagrada, entre otras, la del Oratorio de Pedro de Berulle, que se había establecido en Chátillon.
No sabemos exactamente la razón, pero el hecho fue que Pedro de Berulle necesitaba a uno de los sacerdotes del Oratorio que trabajaban en Chátillon, tal vez al mismo Francois Bourgoing y se lo pidió al Arzobispo Marquemont. El arzobispo, a su vez, le pidió que su sustituto tuviera una notable altura espiritual y literaria, y Pedro de Berulle pensó en Vicente de Paul.
Vicente de Paúl pertenecía al Oratorio de Berulle como simpatizante, y Berulle se lo ofreció al gran cardenal Pedro de Gondi (1533 — 17.2.1616) como preceptor de los hijos de su sobrino preferido, Felipe Manuel de Gondi. Viviendo el viejo cardenal. Berulll no se hubiera atrevido nunca a sacar a Vicente de la casa de lo: Gondi, pero el cardenal había muerto en febrero de 1616 y Benilll mandó a Vicente que fuera a Chátillon, a cubrir la plaza dejada vacante por el sacerdote del Oratorio. Corrían los primeros meses del año 1617.
Vicente de Paúl se encontraba en Chátillon el mes de agosto 1 1617, y el domingo próximo a la Asunción, un grupo de señoras fueron a decirle que todas las personas del Maladier se encontraban enfermas. En ese momento Vicente se conmueve y predica una homilía que mueve los corazones de los cristianos oyentes. Es la misericordia como praxis.
En Chátillon había un Maladier y también un Hospital (Hótel. Dieu). El Hospital era una institución que ayudaba a bien morir, de tal manera que cuando alguien se encontraba realmente moribundo y era admitido al Hospital, encontraba allí una excelente atención encaminada toda ella a preparar al moribundo a su encuentro con Dios. El Capellán se preocupaba de las confesiones y de la Santa Misa, y todo el ambiente: cuadros, estatuas, Crucifijos, hablaba de la misericordia de Dios que acoge a los pecadores en el cielo.
El Maladier era una casa donde uno podía curar una simple fiebre, o sencillamente descansar después de una jornada de peregrina. je. Actualmente, el Maladier de Chátillon está muy bien señalizado a un Km., del pueblo; fue reformado en años pasados y ahora presenta el aspecto de una casa de familia, con su jardín y su césped y un patio cubierto de gravilla.
Cuando Vicente va por la tarde a visitar a los enfermos. se encuentra con el milagro de la conmoción: las palabras de la Homilía conmovieron al Pueblo y lo movieron a vivir la misericordia como praxis, a salir de sí mismos para ayudar a los enfermos. La organización posterior, tan necesaria, nos introduciría ya en otro tema.
Juan Julián Díaz Catalán, C. M.
CEME 2015







