Jesús Martínez Vidán (1937-2010)

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Author: José Luis Indurain · Year of first publication: 2010 · Source: Boletín Provincial de Zaragoza.
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ADIÓS A UN AMIGO

El día de san Juan de la Cruz fallecía en Pamplona el P. Jesús Martínez Vidán. Hacía algún tiempo que no se encontraba bien de salud. Últimamente le diagnosticaron leucemia, y todo se precipitó.

Reconozco que estuve emocionado toda la Eucaristía de «corpore in sepulto» en su honor, pero, mucho más, cuando se inició el canto: «Despidamos todos juntos al hermano…»- Despedíamos a un Misionero Paúl, y yo decía adiós a un amigo muy querido para mí y para mis hermanos.

Él comenzaba cuarto de Humanidades en la Apostólica de La Milagrosa de Pamplona y un servidor entraba nuevo en ella: era el 1 de octubre de 1953. De los dos años que lo vi en Pamplona recuerdo que destacaba por tener una memoria privilegiada y que le gustaba mucho la Historia. Hasta las Matemáticas de Baratech se las aprendió de memoria.

Nos volvimos a encontrar en Salamanca y allí comenzó nuestra amistad. Él comenzaba 3º de Teología y el que escribe, 1º. Los de mi curso llegamos a Salamanca, desde Cuenca, el 20 de septiembre de 1962 para iniciar los estudios teológicos. Al día siguiente, día de San Mateo, fiesta en Salamanca, nos concedieron un día de campo. El P. Vidán me invitó a pasar ese día con varios compañeros más, junto al río Tormes. A partir de ese día compartimos otros momentos, mientras él estuvo en el Teologado. Ordenado de sacerdote el 28 de junio de 1964 fue a Londres un año, de ahí pasó a la Apostólica de Murguía en la que permaneció de 1965 a 1976, siendo el destinado más duradero.

En enero de 1978, estando un servidor destinado en Teruel, participé en Madrid en un Encuentro Vocacional para alumnos de BUP. Me hospedé en la casa de Andrés Mellado, en donde el P. Vidán era el Superior. Huelga decir lo bien que me trató. En ese tiempo obtuvo el título de licenciado en Teología

Pero, donde nuestra amistad echó raíces más profundas y que duraron hasta su muerte, fue en Las Palmas de Gran Canaria, en donde coincidimos dos veces: la primera de 1980 a 1984. Fue el tercer y último párroco de la parroquia La Ascensión del Señor, en Las Torres (1981­1984). (El primero fue el P. Gerardo Larrea (1970-1974) y el segundo, el P. Jesús Resano (1974-1981), ambos ya fallecidos). En septiembre de 1984 dicha parroquia fue entregada a la diócesis, haciéndose cargo de ella un Padre Jesuita. El P. Vidán alternó la parroquia con clases en el Colegio San Vicente de Paúl.

La segunda fue de 1993-1996. En estos años fue el Superior de la Comunidad, párroco de la parroquia de Cristo Rey, en los Tarahales y también con clases en el Colegio citado.

El año 1984 estuvo en la parroquia San Ignacio de Barakaldo (Vizcaya) y de allí pasó a Teruel, donde permaneció desde 1985 a 1988 como profesor en el Colegio de los Hermanos de La Salle y dedicado a los ministerios de la comunidad. Luego fue Profesor en Pamplona, antes de ir a Las Palmas en 1993. De la isla fue por dos años a la Residencia de Pamplona y de allí a Zaragoza-Casablanca de vicario parroquial y secretario provincial, hasta el 2001 que fue a su último destino en la Residencia de familia de Pamplona, ejerciendo como Superior de la comunidad hasta su muerte, que aconteció en esta misma comunidad el día 14 de diciembre de 2010.

Le felicitaba todos los años por su cumpleaños, que era el 8 de agosto, fiesta de Santo Domingo de Guzmán, y también -así se lo recordaba cariñosamente- la fiesta de los Santos Largo y Esmeradgo. Y de vez en cuando, nos escribíamos. Sus cartas eran muy jugosas por las ocurrencias que tenía.

Cuando venía de vacaciones, desde Honduras, mi primera visita era para la Virgen Milagrosa de Pamplona y para él, para saludarlo. Nos veíamos casi todos los días y empezábamos a recordar anécdotas vividas juntos.

Había nacido en Villanueva de Yerri (Navarra) el 8 de agosto de 1937. De este mismo pueblo eran, entre otros Paúles, Mons. Florencio Sanz, primer obispo de Cuttack, y el P. Jesús Arbizu (misionero en La India).

Era de familia pobre, numerosa y muy cristiana. Su padre fue caminero. Tres de sus hermanas ingresaron en la Congregación de Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón, la mayor de la tres ya fallecida. Este regalo del Señor le llenaba de gran satisfacción. Sintió mucho la muerte trágica de un hermano soltero atropellado por un camión, cuyo conductor se dio a la fuga.

El P. Vidán ha sido para mí un Misionero amante de su vocación vicenciana y buen compañero en la Comunidad. En los años que estuvo destinado en Murguía se entregó en cuerpo y alma en la educación de los apostólicos. En las parroquias que regentó siempre estuvo muy cercano a los fieles. Era muy servicial y bromista, con genio pronto, pero con un gran corazón. Durante sus últimos 9 años de vida fue el Superior de la Residencia de Pamplona y con qué dedicación y sacrificio se preocupaba de los Padres enfermos y mayores.

Espero que el Señor le haya concedido el descanso eterno.

 

Reseña parecida en Anales, Enero-Febrero de 2011:

El día de san Juan de la Cruz, 14 de diciembre, fallecía, en Pamplona, el P. Jesús Martínez Vidán. Le habían diagnosticado leucemia, y todo se precipitó. Había nacido en Villanueva de Yerri (Navarra) el día 8 de agosto de 1937, de familia numerosa y cristiana.

Estudió Humanidades en la Apostólica de Pamplona, (1950-55). Comenzó el Seminario Interno, en Limpias, (Santander), el día 23 de septiembre de 1955. Comenzó los estudios de Filosofía, en segundo de noviciado, y completó los dos cursos restantes en Hortaleza, (57-59). Al terminar la filosofía, fue destinado, un año, a la Apostólica de Tardajos (59-60). Y realizó los estudios de teología, en Salamanca, durante los años 1960-1964.

Ordenado de sacerdote el 28 de junio de 1964, fue destinado a Londres, un año, y de ahí pasó a la Apostólica de Murguía, en la que permaneció desde 1965 a 1976. Su destino más extenso.

En enero de 1978,  está  en la comunidad de Madrid, de Superior, y aprovecha el tiempo para obtener el título de licenciado en Teología, por la Universidad de Salamanca.

A la enseñanza hay que sumar  su entrega pastoral en las parroquias de Cristo Rey (Las Palmas), compaginando el trabajo parroquial con las clases en el colegio San Vicente de Paúl,  y en la parroquia San Vicente de Paúl (Zaragoza). En 1984 le encontramos en la parroquia San Ignacio, de Barakaldo, y de allí pasó a Teruel, donde permaneció desde 1985 a 1988, como profesor en el Colegio de los Hermanos de La Salle y dedicado a los ministerios de la comunidad. Pasa a Pamplona, de profesor, y vuelve a Las Palmas en 1993.

Desde Las Palmas, salió para la Residencia de Pamplona y de allí a Zaragoza-Casablanca, de vicario parroquial y secretario provincial, hasta el 2001, año que  pasó a su último  destino, la Residencia de Familia de Pamplona, ejerciendo como Superior de la comunidad hasta su muerte. Aquí le ha tocado servir y acompañar a muchos misioneros en los momentos de enfermedad y en la hora de su muerte.

Ahora nos toca a todos acompañar al P. Jesús, y a sus familiares, desde la oración y la esperanza que celebramos en este tiempo de Adviento. En el caminar del P. Jesús ya se ha realizado el grito de la liturgia: ¡Ven, Señor, Jesús! Descansa en paz, Padre Vidán, como te llamaban sus alumnos y tantas personas a las que ha atendido en tus ministerios. Siempre recordaremos su bondad y cercanía.

El P. Vidán, de una memoria privilegiada, (cuentan que hasta las matemáticas de Baratech se las aprendió de memoria), ha sido amante de su vocación vicenciana y muy buen compañero. Se entregó en cuerpo y alma en la educación de los apostólicos y  en las parroquias que regentó estuvo siempre cercano a los fieles. Servicial y bromista, de genio pronto y gran corazón.

PP. Pablo Domínguez y José Luis Induráin

 

 

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