XXXV. Parecidos frutos en las misiones de Polonia
Estas mismas cartas del sr. Jolly comprenden relatos interesantes de los bienes que producían las misiones de Polonia. Los Misioneros, dice, en la del 5 de marzo de 1673, comienzan hace un año o dos a dar misiones en Polonia con un éxito extraordinario que produce admiración entre los más cualificados del reino y un gran consuelo entre los pobres de los campos. Pero nos tememos mucho que no puedan continuar por largo tiempo tan buenas obras y que nosotros no podamos enviar obreros en su auxilio. Es que el Turco irritado por la famosa victoria conseguida gloriosamente por el príncipe Sobieski, gran general de la corona, quería entrar la próxima primavera en Polonia, con todas sus fuerzas, y existía la aprensión de que la conquistara; no existiendo ni rey ni fundamento de temer que la división se produzca entre los electores reunidos para entonces en la Dieta, como sucedió en la anterior elección. Pero Dios permitió que este mismo príncipe Sobieski fuera elevado al trono donde se ha hecho glorioso por otras victorias que le han dado más honor que la primera, sobre todo cuando expulsó, en 1682, de las puertas de Viena a ese poderoso enemigo, donde el emperador y todo el imperio temblaban.
En una de las cartas siguientes, con fecha del 9 de agosto de 1691, el sr. Jolly habla todavía de Polonia en estos términos: Se dan allá gran número de misiones en varios obispados. La casa de Culm las ha dado en aquella diócesis. La de Varsovia además de las misiones en el obispado de Posnania, ha celebrado otras en el arzobispado de Gniesen, con mucho éxito por la gracia de Dios. El sr. Godquin se encuentra ahora en el obispado de Presmilia, en Rusia, ciudad que dista de Varsovia unas 70 leguas; no hemos recibido aún noticias de él desde aquella diócesis. Las necesidades son siempre grandes en ese reino, y los pueblos muy dispuestos a aprovecharse de los socorros que se les envían.
Y con mayor amplitud aún en la carta del 15 de noviembre de 1682: Acabamos de recibir, dice, por el último ordinario noticias muy consoladoras de nuestras tres casas de Polonia. El sr. Godquin me escribe que estando de regreso de las misiones que ha dado en las montañas, en los confines de Hungría, donde ha habido grandes bienes, había ido a las cercanías de Cracovia para ganar algunas almas a Dios. Se ha encontrado con tantas necesidades, bien por la ignorancia de los misterios de la religión bien por la depravación de las costumbres, que resulta penoso explicarles; pero Dios ha bendecido de tal manera sus trabajos y los de otros dos sacerdotes cohermanos que tres mil personas han respondido como se deseaba para su salvación. Se llegan de todas partes, y los srs. párrocos y vicarios se han propuesto ocuparse en adelante más de las almas encomendadas a su cargo. Mons. Obispo de Cracovia le ha ordenado que se ocupe de la buena administración de los hospitales: el sr. Desdames me escribe también desde Culm que iba a salir con un sacerdote de la casa, que es polaco, para acompañar al Señor obispo en las visitas que quería hacer en el obispado de Posnania, unido al de Culm, y que el seminario que tenían allí había aumentado en diez jóvenes eclesiásticos llegados de la diócesis de Brunsberg para aprovecharse de los ejercicios.
El sr. Fabry (Fabri), asistente de la casa de Varsovia, escribe por su parte que el sr. de Monteils, misionero francés, sigue trabajando en las misiones de las que se ha encargado en la diócesis de Luçovie, donde Dios derrama también sus bendiciones, y el pueblo está tan contento; tanto que el Señor obispo, Su Ilustrísima, ha enviado a la casa de Varsovia diez párrocos para retiros, para conservar el fruto, queriendo después enviar a los otros sacerdotes de su diócesis para hacer los mismos ejercicios, los cuales hacen juntos casi de la misma forma como se hacen a los ordenandos. Estos éxitos de las misiones son tan grandes que no hay que sorprenderse si, en poco tiempo, se ven varias casas de la CM fundadas en Polonia, como ya lo hemos dicho.







