INTRODUCCIÓN
- La Parroquia es un lugar privilegiado desde el cual la Iglesia se presenta ante el mundo como Sacramento de Salvación, con la misión de vivir, anunciar e instaurar el Reino de Dios en todos los pueblos (Mt 28, 19-20).
- Es lugar de encuentro de toda clase de personas en la Fe, para crear la Comunidad Cristiana Evangelizada y Evangelizadora y convertirse en Comunidad de Comunidades, transmisora de experiencias de vida cristiana.
- El ambiente de cambio sociocultural, de increencia e indiferencia, ampliamente extendido y socialmente legitimado, exige hoy a nuestras parroquias la acogida, el diálogo, la delegación confiada en los laicos, la apertura al otro, la acción común de todos, la aceptación de los distintos carismas, la pastoral programada y coordinada, la formación de todos los agentes pastorales, la escucha atenta de la realidad social del lugar, la opción por los pobres…
- Para San Vicente, la movilidad misionera era fundamental para la misión. Por eso, no se sentía muy entusiasmado con el compromiso de la Congregación por las parroquias.
- La Iglesia nos pide que en las actividades pastorales aportemos nuestra identidad, lo específicamente nuestro, como don del Espíritu a la Comunidad cristiana que servimos.
Este Estatuto pretende animar y sostener la pastoral parroquial desde nuestro carisma vicenciano.
I. OBJETIVO GENERAL
La Parroquia Vicenciana, desde su peculiar carisma, ha de vivir con una especial sensibilidad la acción evangelizadora, que desemboca en la acción caritativa y el compromiso por los alejados y marginados. (Cf. CC. 5, 6, 7, 12).
II. PRINCIPIOS
- El Estatuto 10 de nuestras Constituciones, nos indica las condiciones concretas para verificar si una parroquia está realmente dentro de nuestra misión:
- Que el apostolado que ejercitamos esté de acuerdo con el fin y naturaleza de nuestro Instituto.
- Que el escaso número de sacerdotes en la zona requiera nuestra presencia.
- Que la parroquia esté constituida, en su mayor parte, de pobres.
- La visibilidad de nuestro carisma es de vital importancia en nuestros ministerios; por ello deben abandonarse los que no cumplan este fin. El Estatuto I nos lo recuerda: «Abandónense gradualmente las obras de apostolado que, tras un ponderado examen, se vea que en la actualidad han dejado de responder a la vocación de la Congregación».
- San Vicente avisaba del peligro que corre la Congregación, si sus miembros empiezan a verse poco diferentes del clero diocesano.
- Nuestras obligaciones con una parroquia tienen unos límites temporales, que deben recogerse en un contrato.
- Debemos tener las ideas claras sobre cuanto tiempo vamos a permanecer en una parroquia concreta y lo que nos proponemos realizar allí durante ese plazo.
- Es necesario evaluar si hemos alcanzado los objetivos propuestos y si hemos cumplido nuestra misión.
- El compromiso que contraemos al aceptar una parroquia es comunitario. San Vicente fue muy claro sobre la vida y el trabajo en comunidad, como lo expresan nuestras Constituciones.
- En toda parroquia vicenciana las obras organizadas de caridad deben ocupar un lugar prioritario.
- Nuestras parroquias han de ser centros de acogida y formación para los miembros de nuestra gran familia vicenciana: J.M.V, A.I.C., La Asociación de la Medalla Milagrosa, Sociedad de San Vicente de Paúl, etc…
- La parroquia vicenciana debe ofrecer una instrucción clara sobre la Doctrina Social de la Iglesia.
- La sencillez y la humildad son las dos primeras virtudes características de la Compañía. El lenguaje complicado, los proyectos personales, el clericalismo y el autoritarismo, son contrarios a estas virtudes.
- Nuestra evangelización debe realizarse «de palabra y de obra», sirviendo a los demás espiritual y corporalmente, de manera afectiva y efectiva.
- La participación de los laicos en la vida de la Iglesia, no es para nosotros una estrategia pastoral o una necesidad temporal, sino fidelidad a las fuentes, a la intuición espiritual y pastoral de San Vicente de Paúl.
- La presencia y colaboración de las Hijas de la Caridad en nuestras Parroquias contribuye a enriquecer nuestra labor pastoral.
- El testimonio de vida y el estilo de nuestra acción pastoral ayudará a los jóvenes a plantearse la opción vocacional.
- Para conseguir estos principios se requieren personas ilusionadas e ilusionantes que formen un verdadero equipo de trabajo, que asuman y realicen el proyecto parroquial.
Estos principios han de ayudarnos a discernir el sentido de nuestras parroquias.
III. MEDIOS
1. ACCIÓN MISIONERA
- Conocer todos los ambientes de nuestras parroquias, principalmente los de pobreza y marginación, para hacernos presentes en ellos.
- Cultivar en los grupos que hay en nuestras parroquias, especialmente los vicencianos, el espíritu misionero, que surge desde la oración y la reflexión, y que les conduce al compromiso.
- Cuidar los momentos de encuentro con los alejados, como los celebrativos, para que se sientan miembros de una familia que les acoge con alegría.
2. ACCIÓN CATEQUÉTICA
- Fomentar en nuestras parroquias la vocación del catequista, a través de la creación de grupos de formación o escuelas de catequistas.
- La implicación de los padres en la acción catequética es una exigencia ineludible que debemos potenciar.
- El catecumenado es el proceso de formación y crecimiento en la fe más serio y profundo; por eso en nuestras parroquias deben existir catecumenados de adultos y jóvenes, de inspiración vicenciana, que presenten la opción vocacional.
- Cuidar con esmero las catequesis ocasionales con motivo de la recepción de los Sacramentos.
- Las catequesis de los Amigos de los Paúles son un momento propicio para que los seglares conozcan mejor nuestro carisma vicenciano.
3. ACCIÓN PASTORAL
- Si queremos hacer que crezca el espíritu misionero en nuestras parroquias, el hermanamiento con una de nuestras misiones es un medio eficaz para conseguirlo.
- Debemos prestar especial atención a las celebraciones misioneras de la Iglesia y de la Congregación.
- La buena preparación y celebración de la liturgia ha sido siempre una de las características de la Congregación. La colaboración del Equipo de Liturgia favorecerá la creatividad y el dinamismo de las celebraciones.
- La preparación esmerada de las celebraciones vicencianas, contando siempre con toda la familia vicenciana de nuestras parroquias, es un medio más para dar a conocer nuestro carisma.
4. ACCIÓN CARITATIVA
- Desde nuestro carisma vicenciano estamos llamados a dar respuesta a todas las formas de pobreza que existan en nuestras parroquias.
- Pondremos especial celo en organizar la acción caritativa, tanto la asistencial, como la promocional y profética.
- Nuestras parroquias deberían ser un referente de nuestra sensibilidad para con los pobres; de lo contrario, nuestro carisma se diluye.
- Actuaremos en coordinación con todos los grupos eclesiales o civiles que trabajen a favor de los pobres.
5. EL EQUIPO SACERDOTAL
- Para que el trabajo pastoral sea fecundo es imprescindible que el equipo sacerdotal trabaje desde la unidad y corresponsabilidad; y planifique desde la comunidad.
- Todos debemos participar en las acciones pastorales que organice el Obispado a nivel diocesano y arciprestal.
6. CONSEJOS DE PASTORAL Y DE ECONOMÍA
- El Consejo de Pastoral coordina las distintas ac ciones parroquiales en orden a crear una verdadera comunión desde la corresponsabilidad.
- El Consejo Económico dará a conocer con transparencia la marcha de la economía parroquial y buscará los cauces necesarios para el sostenimiento y autofinanciación de la misma.
IV. MODELO DE PLAN PASTORAL PARROQUIAL VICENCIANO
1. PUNTO DE PARTIDA
- Conocer la realidad socio-cultural y religiosa del contexto parroquial.
- Asumir el Estatuto de Parroquia Vicenciana.
- Tener presente el Plan Pastoral Diocesano.
2. OBJETIVOS GENERALES
- Cuidar la Pastoral Familiar.
- Fomentar la comunión y corresponsabilidad parroquial.
- Coordinar la acción caritativa y social.
- Estructurar y organizar el proceso catequético.
- Consolidar los Consejos de Pastoral y Econo mía.
- Hermanarse con una Misión Ad gentes.
3. OBJETIVOS ESPECÍFICOS
3.1. Cuidar la pastoral familiar
- Realizar una permanente acción catequética desde el ámbito de la familia.
- Crear grupos de matrimonios que vivan su vida familiar a la luz de la fe.
- La familia cristiana es el ámbito propio para que los hijos crezcan en la fe, y se planteen la opción vocacional.
- Los cursos prematrimoniales son una oportunidad para ayudar a descubrir la necesidad de la fe en medio del matrimonio.
3.2. Fomentar la comunión y corresponsabilidad parroquial
- Fomentar la comunión y corresponsabilidad entre todos los grupos de la parroquia respetando su identidad.
- Favorecer la corresponsabilidad con acciones comunes durante el curso pastoral.
3.3. Coordinar la acción caritativa y social
- Nuestra sensibilidad vicenciana será el termómetro de nuestra acción caritativa y social.
- Como seguidores de San Vicente de Paúl, todos los grupos deben estar implicados en la atención a los pobres, enfermos, alejados…
- El Voluntariado Vicenciano, junto con Caritas, son los cauces propios que la parroquia ofrece para el ejercicio de la actividad caritativa y social.
3.4. Estructurar y organizar el proceso catequético
- Organizar la catequesis en todas sus etapas, como proceso de formación cristiana sistemático e integral, cuya meta es la confesión de la fe.
- Cada día se hace más urgente la enseñanza catequética bajo la modalidad de un Catecumenado. En nuestras parroquias debe estar inspirado en nuestro carisma vicenciano, tanto para jóvenes como para adultos.
- Debemos cuidar con esmero la catequesis ocasional, como momento privilegiado de encuentro con los alejados.
- Implicar a los catequizandos en la pastoral parroquial: sacramental, caritativa-social, misionera…
3.5. Consolidar los Consejos de Pastoral y Economía
- Que nuestras parroquias tengan constituidos los Consejos de Pastoral y Economía, según Derecho, y fomenten el funcionamiento de los mismos.
- La corresponsabilidad es un medio ineludible para la renovación y dinamización de la Parroquia.
3.6. Hermanamiento con una misión ad gentes
- El hermanamiento con una misión ad gentes contribuirá a revitalizar la fe y el espíritu misionero de nuestras Parroquias. La Semana Vocación Misión es un buen medio.
- Toda Parroquia debe asumir un proyecto misionero concreto.
4. PRIORIDADES PARA EL CURSO
Cada parroquia verá las prioridades para cada curso.
EPÍLOGO
La adoración a la Santísima Trinidad,
la confianza en la Divina Providencia,
Cristo encarnado en los pobres,
la protección maternal de María
y la mediación de San Vicente,
harán posible que cada uno de nosotros
pongamos en práctica este Estatuto.






