«Os lo digo otra vez: Si aquí en la tierra dos de vosotros se ponen de acuerdo, cualquier asunto por el que pidan les resultará, por obra de mi Padre del cielo, pues donde están dos o tres reunidos apelando a mí, allí, en medio de ellos, estoy yo». (Mt 18,19-20).
«En la oración comunitaria encontramos la mejor forma de animar y renovar nuesra vida, sobre todo cuando participamos en la celebración de la Palabra de Dios o cuando, en un diálogo fraterno, nos comunicamos mutuamente los frutos de nuestra experiencia espiritual y apostólica». (C 46).
En la Constitución 46 se recogen ciertas costumbres inveteradas en la Congregación acerca de la oración, tales como hacerla en común, tener la repetición de la misma oración. Esta última costumbre ha adquirido hoy otras formas muy provechosas para animar y renovar la vida comunitaria y apostólica; son de destacar la celebración comunitaria de la Palabra de Dios y la comunicación de experiencias espirituales y apostólicas dentro o fuera de la oración expresa. Estas acciones, mientras se realicen según el espíritu con que han sido inspiradas, están llamadas a producir copiosos frutos de animación espiritual comunitaria.
- La repetición de oración medio necesario para inflamarnos mutuamente en la devoción.
Entre nosotros la repetición de la oración no buscaba otro objetivo que entusiasmar a la comunidad en los ministerios apostólicos e inflamarnos unos a otros en la devoción. San Vicente decía a los primeros Misioneros:
«La repetición de la oración es un medio, como todos ustedes saben, de los más necesarios para inflamarnos mutuamente en la devoción. Tenemos motivos para dar gracias a Dios por haberle dado esta gracia a la Compañía, ya que podemos decir que nunca se ha usado esta práctica en ninguna otra comunidad, más que ru la nuestra». (XI 575).
- «Expongamos humildemente nuestros pensamientos».
La comunicación mutua de experiencias, forma evolucionada de las repeticiones de oración, requiere un espíritu humilde y sencillo, de suerte que aparezca el Senor hablando por nosotros y en nosotros. La experiencia dede San Vicente a este respecto es la siguiente:
«En la oración, cuando se buscan hermosas consideraciones y se entretiene uno en pensamientos extraordinarios, sobre todo para manifestarlos luego a los demás, para que los otros le aprecien, eso es una especie de blasfemia, es en cierto modo una idolatría del propio espíritu, ya que, tratando con Dios en la oración, se criaría meditando en lo que puede halagar a la soberbia, y se utiliza ese tiempo sagrado para buscar la satisfacción y complacerse en esa vana estima de los propios pensamientos, sacrificando a ese ídolo de la vanidad. Anonadémonos siempre en la oración y en las repeticiones de la oración expongamos humildemente nuestros Pensamientos… Usemos palabras sencillas, comunes y familiares, y cuando Dios lo permita, quedemos contentos de que no se tenga en cuenta lo que decimos…, teniendo la certeza de que, sin una verdadera y sincera humildad, nos es imposible obtener ningún provecho ni para nosotros ni para los demás». (XI 780-781).
- «Sigamos en todo las huellas de la humildad de Jesucristo».
El ejemplo de Jesús, que se comunicaba sencillamente con sus discípulos, se nos ofrece como modelo, cuando hayamos de hacer a otros compañeros partícipes de nuestra experiencia espiritual o apostólica:
«El Hijo de Dios podía arrebatar a todos los hombres con su divina elocuencia, pero no quiso hacerlo; al contrario, para enseñar las verdades de su Evangelio se sirvió siempre de expresiones comunes y familiares; siempre quiso ser más bien humillado y despreciado que alabado o estimado. Vemos, pues, hermanos míos, cómo hemos de imitarlo; para ello reprimamos esos pensamientos de soberbia en la oración y en las demás ocasiones, sigamos en todo las huellas de la humildad de Jesucristo». (XI 781).
- ¿Comunico a los compañeros con sencillez y humildad mis experiencias espirituales y apostólicas?
- ¿Rehuyo las celebraciones comunitarias de la Palabra de Dios? En caso afirmativo, ¿a qué es debido?
- ¿Trato de animar espiritualmente a la comunidad a través de las repeticiones de oración?
ORACIÓN:
«Dios y Señor nuestro, tu Hijo prometió su presencia a cuantos se reunieron en su Nombre; haz que lo sintamos ahora presente entre nosotros y que, en la verdad y el amor, experimentemos en nuestros corazones la abundancia de su gracia, de su misericordia y de su paz. Por nuestro Señor Jesucristo». (Mro, Votiva para una reunión espiritual o pastoral).






