211. Reparación por las profanaciones de Clamart, Chátillon, Limetz.
Inmediatamente después de la primera guerra de París, mandó hacer la reparación por las hostias profanadas en las aldeas de Clamart, Chátillon y Limetz (diócesis de París), y ordenó que la Compañía fuera en peregrinación a las iglesias de las tres aldeas, donde habían sido cometidas las profanaciones por la gente de guerra.
Eso es lo que se hizo. La Compañía fue alternando, cuatro o cinco, o seis o siete cada vez. Los sacerdotes decían la misa y los Hermanos, tanto clérigos como coadjutores, comulgaban en ella. Después, hizo que se diera la misión en cada uno de esos sitios.
Notas del P. Dodin:
Reparación de las profanaciones.
Anotación propia de L. Robineau. Descuidada por L. Abelly. Completarla con el Récueil des Relations (32 – la última es de diciembre de 1655. París, Savreux, 1655, in- B.N.).
212. Voto de obediencia al Papa.
En 1653 se publicó un Breve el Papa Inocencio X a causa de las nuevas ideas; algunos lo obedecían, otros, no.
Dijo que era una cosa extraña el que hubiera quienes no querían someterse, y dijo que, por él, hubiera hecho voto de obedecer al Papa.
Notas del P. Dodin:
Voto de obediencia al Papa. (Cf. Nota nº 55).
213. Definición de misionero.
Decía que un misionero es «profesor del amor de Dios y de la asistencia al prójimo».
Notas del P. Dodin:
Definición de misionero:
Omitida por L. Abelly.
214. Acción de dar gracias por todos los beneficios.
Su celo por Dios también se ha manifestado en que acostumbraba a darle gracias a Dios todos los días por todos los bienes y buenas obras, que se han hecho desde el comienzo del mundo; eso dijo.
Al margen: Agradecimiento.
Notas del P. Dodin:
Acción de gracias.
(Abelly, III.263). «Tenía la costumbre de dar gracias a Dios frecuentemente por todos los bienes que su bondad infinita comunica incesantemente a toda clase de criaturas y por todas las que ha comunicado desde el comienzo del mundo».
215. Agradecimiento.
Bendecía a Dios con frecuencia y en todas las circunstancias.
Notas del P. Dodin:
De ahí su frase habitual: «¡Bendito sea Dios!».






