El 2 de marzo de 1728 pasó a una mejor vida el Sr. André Ruffé, decano en edad de la Congregación y último alumno de nuestro fundador, el Sr. Vicente. Murió en San Lázaro a la edad de ochenta años y sesenta y ocho de vocación. Durante una vida tan larga se mostró constantemente prudente, virtuoso, enemigo del ocio, fiel observante de la regla, entregándose de la mañana a la noche a las cosas espirituales y a lo que corría a su cargo.
Fue sucesivamente superior de las casas de Noyon, de Burdeos, de Sedan y de Dijon, y fue por fin llamado a San Lázaro para tomar la dirección de los pensionistas y de los hermanos ancianos, lo que desempeñó con gran fruto. En los ocho o nueve últimos años se dedicó a los ejercicios espirituales y a la preparación a la muerte; deseaba mucho su partida de esta tierra y se lo pedía insistentemente a Dios. Por fin el momento deseado llegó y acogió sin temor esta liberación de su cuerpo; decía con lágrimas en los ojos que desbordaba de alegría porque moría en su querida vocación. Después de recibir el santo viático y la extrema unción, entregó felizmente el alma a su Creador; había hecho el testamento por el que dejaba todos sus bienes a los pobres y sus libros a esta casa. En verdad que se puede decir de él que murió anciano y plenus dierum.- Notice ms.







