Para aclaración de las dudas surgidas en el consejo de conciencia celebrado en Saint-Germain-en-Laye el 28 de octubre último (1648), sobre si el priorato de Proulian, de la orden de Santo Domingo, es electivo o si depende del nombramiento de rey.
Se advertirá que el monasterio de Proulian es de fundación real, por lo que sus prioras han obtenido su provisión en Roma en virtud del nombramiento que hacen de ellas los reyes de Francia y como han hecho desde siempre, sin que se recuerde lo contrario, tal como aparece por los ejemplos siguientes:
Primero, el año 1554, habiendo quedado vacante el priorato de Proulian por fallecimiento de la priora que estaba entonces en el cargo, el rey Francisco I, a imitación de sus predecesores que habían nombrado siempre a dicha priora, nombró a Margarita de Navarra, religiosa, para que la proveyera el santo padre el Papa.
Tras la muerte de dicha Margarita de Navarra, el rey Enrique ll nombró priora a Margarita de Monluc, hija del mariscal de Monluc, que debido a sus enfermedades ordinarias resignó dicho priorato de Proulian en favor de sor Catalina de Baratuau, religiosa de dicho monasterio.
Habiendo sido aprobada esta resignación por el rey Enrique lll, Su Majestad dio órdenes de expedir un breve el 27 de enero de 1588, en virtud del cual dicha religiosa obtuvo su provisión en la corte de Roma el I de abril de dicho año, tomando posesión del priorato el 3 de agosto de 1588.
Después de haber gozado pacíficamente de dicho priorato de Proulian desde 1588 hasta el año 1605, la mencionada Catalina de Baratuau, viéndose cargada de años y con muy mala salud, quiso descargarse de la dirección de las religiosas y ponerla en manos de Antonieta de Sérillac, en favor de la cual hizo una resignación entregando el priorato en manos del rey de feliz memoria Enrique IV, que en breve de 24 de febrero de 1606 nombró priora a dicha Antonieta de Sérillac; ésta fue mantenida en plena posesión del mismo priorato por decreto del consejo supremo del 16 de septiembre de 1608, sin tener en consideración la pretendida elección que algunas religiosas de Proulian habían hecho de la persona de sor Eleonor Dassis a la que habían elegido priora de dicho monasterio, aboliendo el derecho de nombramiento, ni la oposición del general de la orden de Santo Domingo ni la del provincial de los Predicadores de la provincia de Toulouse; puede verse dicho breve y decreto, las notas en las letras A y B.
Después de dicho decreto, Antonieta de Sérillac gozó siempre durante su vida sin contradicción alguna de dicho priorato de Proulian, rindiéndole siempre las religiosas la obediencia que le debían durante los cuarenta y dos años que ella rigió y gobernó el monasterio de Proulian. Después de aquel tiempo, viéndose aquejada de numerosas enfermedades, resolvió descargarse de la dirección de dicho monasterio, encargado a sor Luisa de Sérillac, religiosa del mismo, educada y formada desde su infancia en la religión de santo Domingo por dicha Antonieta, su tía. Para ello dio los debidos poderes para poner dicho priorato en manos de Su Majestad y obtener su breve de nombramiento en favor de dicha Luisa de Sérillac. Estos poderes y resignación fueron entregados en manos del señor Vicente, para que éste informase al consejo de conciencia. Pero en lugar de hacerlo, ha ido retrasando su propuesta de la resignación a dicho consejo hasta el punto de que inter has moras ha fallecido la mencionada Antonieta de Sérillac. Este acta de resignación lleva la fecha de 15 de enero de 1647, anotada con la letra C.
Tras la muerte de dicha Antonieta de Sérillac, la ambición de la mencionada Dassis recobró sus viejas energías, pues con la intriga de cinco o seis religiosas de dicho monasterio se ha hecho elegir priora de Proulian, sin tener en cuenta que, como no había podido mantenerse la primera elección que se había hecho de su persona hace cuarenta y dos años, tal como había declarado el decreto del consejo supremo teniéndola por nula y abusiva, tampoco puede aceptarse esta segunda elección por carecer de todo fundamento.
Esta consideración ha obligado a siete religiosas de las más antiguas del monasterio de Proulian a oponerse a la elección de dicha Dassis, sosteniendo, tal como decidió el decreto anterior, que dicho priorato no es electivo, sino que depende del nombramiento del rey. Dicha acta de oposición, con fecha de 18 de septiembre pasado, está anotada con la letra D.
La mencionada sor Luisa de Sérillac, que no puede ver todos estos desórdenes de Proulian más que con ojos bañados en lágrimas ni considerarlos más que con un espíritu lleno de dolor por la falta de admisión de dicha resignación que había hecho en su favor del dicho priorato de Proulian su tía la mencionada Antonieta de Sérillac, suplica muy humildemente a Su Majestad que no permita que el retraso del señor Vicente le resulte perjudicial, sino que le haga el favor de nombrarla para dicho priorato, ordene la expedición del breve y con ello obligue a dicha Luisa de Sérillac a seguir rezando durante toda su vida por la salud de Su Majestad.
Y para justificación de que dicha Luisa tiene la edad requerida y las debidas cualidades, acompaña el certificado de su bautismo y el acta de su profesión, anotados con las letras E y F.







